Skyline de Barcelona, hoy

jueves 26 de noviembre de 2009

Asustaviejas cazado

asustaviejas

Sólo en Barcelona durante 2005 se recibieron 415 denuncias por visitas de “Asustaviejas“, los cascos antiguos de las ciudades suelen ser los objetivos de estos abusones de la viga sabedores de los precios de cualquier finca una vez derrumbadas las casas y edificados esos zulitos “loft”.

Eran tiempos en los que si levantabas la voz de alarma por la basura de las malas artes para la especulación inmobiliaria aún te miraban de reojo, eran todavía tiempos de ladrillo de oro y del endeudamiento como tradición y obligación.

Ya no era el el coco, ni el hombre del saco, era el “Asustaviejas“, gente que se dejaba los escrúpulos en la oficina, si es que alguna vez los tuvo, y con todo tipo de extorsiones intentaba desalojar a inquilinos de renta antigua de sus viviendas.

Esto no es más que uno más de los “daños colaterales” del suculento negocio inmobiliario, sólo hay que recordar aquellas inmobiliarias que infestaban cualquier ciudad, a sus puertas jovencitos comerciales/buitre, repeinados con corbatas de colores lanzaban miradas hostiles hacia los balcones mientras hablan sin respiro con su móvil última generación entre paseos casi militares, simulando estar siempre cerrando un mega-trato-pelotazo.
Los asustaviejas hasta se hacen pasar por técnicos de urbanismo para camelar a los abueletes que encima les invitarán a un cafetito para que puedan trabajar más cómodos.

Tras avisar de que su casa está afectada de una enfermedad del hormigón y que se caerá cualquier noche mientras los habitantes duermen apaciblemente su jubilación, inician el acoso feroz para forzar a los amables inquilinos a una venta de emergencia.

Cuando su ayuntamiento no le ofrece ayuda ninguna para la rehabilitación o los vecinos no pueden asumirla los olfateadores de la ruina llamarán a su puerta, así que no olvide poner el ojo en la mirilla antes de que le peguen el susto.

La buena noticia es que ahora un supuesto cabecilla de una banda de Asustaviejas puede acabar en la carcel.

la Fiscalía pide dos años de cárcel para el presidente de la Asociación de Propietarios de Cataluña, Luis Miguel Pahissa y por las excusas que va soltando parece que se los va a tener que comer. Pocos son para los dramas que puede haber sembrado este pájaro entre personas que sólo aspiran a vivir tranquilos en sus casas.

El cajero pirata




Niego la mayor. Por mucho que lo repitan en tertulias y debates, no es totalmente cierto que la imagen internacional de España se ha deteriorado desde la llegada de Zapatero a La Moncloa.
Hay sitios donde gozamos de una reputación excelente. Sin ir más lejos, en Somalia donde nos están tan agradecidos, que han empezado a ponerle a los niños nombres como Alacrán o Cenei.
Y a las niñas, Canarias, aunque es menos relevante, porque las hembras valen menos que un burro. Sobre todo ahora, que los lugareños nadan en la abundancia y pueden comprarse las mujeres que quieran.
Cuando se acaben los dólares, ya han previsto echarse al mar a la búsqueda del cajero automático español.
También estamos en alza en el Magreb, aunque ahí se les pasará el cariño cuando se enteren de que la propuesta del PSOE de compensar a los descendientes de los moriscos no lleva aparejada automáticamente pensión vitalicia.
No sirve de consuelo comprobar que en otras latitudes, también padecen el cáncer de la corrección política. Y con letales resultados.
Han pasado tres semanas desde la masacre de Fort Hood, donde fueron asesinadas 13 personas, y todavía no entiendo cómo nadie dio la voz de alarma.
Y los indicios eran numerosos, porque el comandante Nidal Hassan no se cortaba un pelo y durante los meses anteriores a la carnicería se hartó de alabar la yihad, poner a escurrir la política exterior de EE.UU. y de frecuentar una mezquita donde habían recalado un par de miembros de Al Qaida.
¿Por qué nadie avisó? Muy simple: por temor a ser marcado como islamófobo. Más o menos el mismo mecanismo mental que aplican aquí quienes no se atreven a decir en voz alta que lo mejor que podían haber hecho nuestras fragatas era dar de baja definitiva en la nómina del filibusterismo a unas docenas de piratas.

Tonelaje político del «Alakrana»




Ese Alakrana que pronto estará ya faenando con nueva tripulación ha desdoblado su identidad para ser a la vebuque fantasma que visita, como una premonición, los bajíos de la vida política española. Ayer cruzó la lontananza del Congreso de Diputados, en coincidencia con un debate equívoco y lastrado por la evidencia de un éxito del Gobierno que ha consistido en ser espectador solícito del pago de un rescate a un clan de piratas somalíes. Entendámonos: sobre todo, ha sido un enfrentamiento con la pura y dura barbarie.
Cuanto más reafirmaba la vicepresidenta primera Fernández de la Vega las tesis del Gobierno, más franjas oscuras y sesgos ocultos se divisaban en todo el episodio. Acaso fuera así porque el Gobierno no puede iluminar más allá de ese límite, puesto que se revelarían mayores flaquezas y desaciertos. Desde luego, lo que se haya pagado y cómo se haya pagado no quedará para siempre inasequible al escrutinio, envuelto en celofán. El infierno de la mala política está empedrado de buenas intenciones.
A juicio del almirante Ángel Tafalla -véase www.resvistatenea.es-, la última acción de esta crisis, tras el pago del rescate y el progresivo traslado de la asamblea de piratas a tierra con el botín, no tiene mucho sentido militar y es más bien un patético intento de demostrar resolución, cuando no la había habido antes. Fue una acción autorizada y ejecutada con unos márgenes de tiempo y unas reglas de enfrentamiento que la hacían prácticamente inviable. Dicho de otro modo: el Gobierno sacaba pecho ya fuera de tiempo y sólo al saber que la tripulación estaba a salvo, con el rescate pagado.
Un hallazgo incidental del debate de ayer fue cuando la vicepresidenta primera dijo tener sentido del Estado. Generalmente, se dice «Yo respeto al Estado» o «Creo en el Estado». Decir «Tengo sentido del Estado» para dar más fuerza a la omisión de una réplica es como atribuirse un cerebro exacto o un corazón de oro. Pero habrá que interpretar lo de ayer como otro indicio de la vulnerabilidad política de María Teresa Fernández de la Vega, más que como un brote de narcisismo de Estado. La verdad es que, respecto al caso Alakrana, el sentido de Estado no ha sido preponderante. Eso asigna más tonelaje político al buque atunero. Los dos piratas bajo custodia en España llevan espoleta retardada.
De hecho, si todo ha transcurrido por el cauce de la legalidad, no se entiende que los piratas se fueran por las buenas del Alakrana después de retener su tripulación durante cuarenta y siete días en condiciones infames. Así dejaron el «Alakrana», rumbo a la vorágine salvaje de Estado fallido, dejando atrás la frustración manifiesta de un buen operativo de la Armada. Decisión del poder ejecutivo, como tiene que ser. Pero decisión tan a corto plazo que no tiene los márgenes debidos para la justa perspectiva.
Según las leyes británicas, si se establece un vínculo entre los piratas y grupos terroristas, el pago de rescate es ilegal al ser financiación terrorista. Hay no pocos grupos islamistas contribuyendo a la devastación de Somalia, pero hasta ahora su conexión con Al-Qaeda es sólo una sospecha. En ese mundo del secuestro todo es de una turbiedad diabólica. En la Italia de los ochenta, el secuestro de un político napolitano costó carísimo al Estado, para que se lo repartiesen como hermanos la Brigadas Rojas ejecutoras y el sindicato mafioso cuyo «capo» encarcelado había tutelado las negociaciones. El fantasma del Alakrana puede quitarle el sueño a Zapatero.
www.valentipuig.com

Reparaciones . . .

La soledad

Ángela VALLVEY

Montesquieu creía que las personas cuando se reúnen en sociedad pierden su sensación de debilidad. La soledad es flaqueza. Eso nos dicen. Lo aseguran tanto los sabios como los imbéciles. Mateo Alemán escribió que el hombre que apetece soledad tiene mucho de dios o de bestia. «No estés solo», ése es el insistente mensaje que recibimos desde la cuna hasta el lecho de muerte. La soledad es lacra, espanto, monstruosidad, tinieblas. Quizás un buen lugar de paso. Temible residencia definitiva. Compañía de tristes cervantina. Peste del alma. Peligro desgarrador para cualquier existencia. «No estés sola», le grita el mundo a la mujer de cierta edad, sin pareja, sin hijos, sin familia, sin perro, sin nada. Sin nada más que ella y su soledad a cuestas. «Eres una fracasada si estás sola, ¿qué le has hecho al mundo para que te la espalda?, ¿qué tienes de malo, de anormal, de sucio, de feo?, ¿por qué estás sola, mujer sola, acabada…?». Si la mujer busca ayuda –porque se muere de angustia al pensar que está sola, porque le han enseñado lo malo de estar sola, lo mala que es ella por estar sola–, le recetarán «actividades en grupo». «Haz amigos. Liga por Internet. Apúntate a un club de baile. Sal de tu casa y de ti misma y piérdete entre los otros, sé igual que ellos, no está permitido ser diferente». «No estés solo», le susurran al niño que está solo. Un niño no puede estar solo. Podría ser un enfermo. Un pequeño psicópata. El patio del recreo de la vida lo tortura con su ruido y su furia, al niño solitario. «No estés solo. Tú eres tu peor compañía», eso establece la autoridad competente, la anticipada iluminación navideña, la doctrina política... Yo no entiendo ni comparto la aversión generalizada hacia la soledad, que más bien debiera ser el pozo del que sacar nuestra dignidad día a día y afrontar lo que somos. Porque, incluso rodeados de gente, nacemos y morimos solos (¿alguien conoce otro modo?).

Presionados . . .

Carod tiene más altos cargos que nadie


Vicepresidència cuenta con 27 altos cargos mientas que Presidenica no llega a 10


Josep-Lluís Carod-Rovira, con Anna Pruna y Rafael Niubó, altos cargos de su departamento

Vicepresidència, el departamento que dirige Josep-Lluís Carod-Rovira en el Govern de la Generalitat, es la conselleria con más altos cargos pese a que tiene uno de los presupuestos más bajos de todas. Presidència tiene 13 altos cargos, los mismos que Interior, Relacions Institucionals i Participació. El resto de consejerías que tiene en cartera el PSC como la conselleria de Antoni Castells, Economia i Finances, tiene 16 altos cargos adscritos. Salut tiene 9. El departamento que dirige Joaquim Nadal, Política Territorial i Obres Públiques, 11. La conselleria de Justicia, 12. Mientras que Educació cuenta con 10; Agricultura, Alimentació i Acció Rural con 8 y la consejería de Treball tiene 6.

Por otro lado, las conselleries de Esquerra, a banda de Vicepresidència, tienen 10 al departamento de Cultura i Mitjans de Comunicació, 13 a Innovació, Universitats i Empresa, Governació i Administracions Públiques tiene 13 y Acció Social i Ciutadania tiene 8. Por último, la segunda conselleria en manos de Iniciativa, Medi Ambient i Habitatge, tiene 9 altos cargos.

El número de alto cargos de Vicepresidencia contrasta con su presupuestos que es de 268 millones de euros y uno de los mes bajos de todos. Presidència tiene un presupuesto de 100 millones y medio de euros e Interior, Relacions Institucionals y Participació, más de 1.300 millones de euros. Economia y Finances cuenta con un presupuesto de 430 millones de euros, Salut tiene 9.700, Política Territorial i Obres Públiques dispone de un presupuesto de más de 1.400 millones de euros. Justícia tiene un presupuesto de 1.000 millones de euros. Mientras que Educació dispone de 5.300 millones de euros, Agricultura, Alimentació y Acció Rural con casi 500 millones de euros y la conselleria de Treball con 800 millones de presupuesto.

Por último, el departamento de Cultura i Mitjans de Comunicació tiene un presupuesto de casi 700 millones de euros, Innovació, Universitats i Empresa un de 1.700 millones de euros, Governació y Administracions Públiques cuenta con poco más de 500 millones de euros de presupuesto y Acció Social i Ciutadania con 2.100 millones de presupuesto. Por último, Medi Ambient i Habitage tiene 600 millones de presupuesto.

El juego de las sillas: ¿quién quedará sin silla?

Edicions 62 aprueba una ampliación de capital de 4,6 millones

Marisa Anglés

Edicions 62, el primer grupo editorial en lengua catalana, ampliará su capital social en 4,59 millones de euros. El director general de la empresa, Xavier Mallafré, explicó ayer que este año, la banca ha reducido su capacidad crediticia, “recortando sus líneas de crédito”, lo que ha obligado al grupo a sustituir el endeudamiento bancario por fondos propios.

Además, recuerda Mallafré, “desde la reestructuración accionarial de la editorial, los socios no habían realizado ninguna aportación de capital”.

La operación se llevará a cabo mediante la emisión de 93.264 nuevas acciones, de 49,26 euros de valor nominal cada una de ellas.

Se prevé que la ampliación sea suscrita por los accionistas del grupo. El capital de Edicions 62 está en manos de Planeta (34%), Enciclopèdia Catalana (34%), La Caixa (30%) y accionistas minoritarios (2%). Entre estos últimos figuran proveedores del grupo y numerosas familias catalanas que apoyaron la compañía desde sus inicios.

La ampliación podrá suscribirse mediante aportaciones de capital o a través de capitalización de créditos. Según Mallafré “no se prevé la entrada de nuevos socios”.

El objetivo, afirma el director general, es “reducir la dependencia bancaria que teníamos con La Caixa y garantizar la independencia financiera del grupo”.

La ampliación de capital fue aprobada en la junta extraordinaria de accionistas celebrada el pasado lunes, y ya está en marcha.

Los accionistas tienen un plazo de un mes para ejercer el derecho de suscripción preferente y suscribir las nuevas acciones de forma proporcional a su participación en el capital social de la compañía editorial. El desembolso inicial debe ser de un mínimo del 25% y el resto se realizará en un plazo máximo de 18 meses.

Edicions 62 prevé mantener este año la cifra de negocio obtenida en 2008, que fue de 60 millones de euros, según Mallafré.

El PSOE, detrás de la agencia que se forró con el Plan E


H. Mosteiro y N. Bosque

Lluis Garriga, del Consell Nacional del PSC, es jefe adjunto de Lavinia.


El presidente de Lavinia, Antoni Esteve (derecha), junto al ex ministro de Industria Joan Majó

El presidente de Lavinia, Antoni Esteve (derecha), junto al ex ministro de Industria Joan Majó


Lluis Garriga, un destacado miembro del Consejo Nacional del PSC-PSOE, dirige los negocios en Cataluña del Grupo Lavinia, una compañía que desde 2005 ha recibido más de 2.002.853,49 euros en forma de adjudicaciones de la Generalitat de Cataluña y 6 millones de euros de otras administraciones públicas en manos del PSOE, según ha podido saber LA GACETA. Lavinia es, además, una de las empresas que recibieron el contrato para difusión y publicidad del conocido Plan E del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Pero Garriga no es el único dirigente de Lavinia vinculado directamente con el PSC. Xavier Marcet, consejero delegado de LTC Project, la consultora del Grupo Lavinia, fue durante siete años concejal del partido en Tarrasa y ha ocupado diversos cargos de responsabilidad en materia de comunicación en organizaciones administradas por los socialistas.
El último y polémico contrato de la productora fue la campaña publicitaria lanzada por el Gobierno central para difundir el Plan E (Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo).
Lavinia es, además, la empresa de cabecera del PSOE para organizar su propaganda en Internet. La productora fue la creadora de campañas como “La sonrisa positiva” de Zapatero o la difusión del “Sí” al Estatuto de Cataluña a través de la Red.
Sin embargo, a pesar de ser públicas las buenas relaciones que el presidente de la compañía, el periodista catalán Antoni Esteve, tiene con varios dirigentes del PSOE, hasta ahora se desconocían las vinculaciones directas que la productora tenía con el partido.
Del PSC a Lavinia
Lluis Garriga, miembro del Consell Nacional del PSC (el órgano que confecciona las listas electorales del partido), es el máximo responsable de la gestión de la productora en Cataluña. Entre sus funciones se encuentra la de buscar nuevas líneas de negocio y analizar los concursos públicos a los que se pueda presentar la compañía. Garriga, fichado por el Grupo Lavinia en 2004 como director adjunto de Desarrollo de Negocio, lleva más de una década vinculado al PSC-PSOE. Fue jefe de prensa del partido hasta 1998, en la etapa de Narcís Serra como primer secretario general. Ese año, Garriga fue elegido miembro del Consejo de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV), propuesto por los socialistas.
En 1999 dejó el ente público autonómico para, con Joan Clos en la alcaldía, convertirse en jefe de prensa del Ayuntamiento de Barcelona, donde permaneció hasta 2004, año en el que es fichado por Antoni Esteve para formar parte del equipo directivo del Grupo Lavinia. Un año después, en 2005, la productora consiguió el codiciado contrato para encargarse de los contenidos de BTV, el canal de televisión municipal de Barcelona, propiedad del consistorio en el que Garriga había ejercido hasta el año anterior.
A partir de ese momento, la carrera del Grupo Lavinia para conseguir contratos públicos con administraciones en manos del PSOE ha sido imparable.
Las buenas relaciones son evidentes. Además de las adjudicaciones recibidas de las administraciones socialistas, Lavinia es la empresa utilizada por el PSOE para gestionar directamente varias páginas web del partido. El diario y la web del PSC, junto con el portal de apoyo al Estatuto de Cataluña, están alojadas directamente en el servidor de la compañía. Además, Lavinia tiene el contrato para el mantenimiento de la agenda cultural del Ayuntamiento, la web de la Diputación de Barcelona, el Distrito @22 (consorcio entre el consistorio, las universidades y la Diputación de Barcelona), ComRadio y La Malla (éstas últimas, la radio y el diario de la Diputación).
Precisamente, el propietario de Lavinia, Antoni Esteve, es patrono de la Fundación Barcelona Media, entidad que fomenta el traslado de centros docentes a una antigua zona industrial de Barcelona, conocida ahora como Distrito @22.
Accionista socialista
Lluis Garriga es uno de los socialistas vinculados al Lavinia. Pero no es el único. Xavier Marcet, un histórico del PSC vinculado al mundo universitario, es consejero delegado y accionista de una de las empresas del Grupo, la consultora LTC Project, que también recibe cuantiosos contratos de administraciones gobernadas por el PSOE.
LTC tiene contratos con la Generalitat de Cataluña, la Diputación y el Ayuntamiento de Barcelona y los ministerios de Industria, Educación, Ciencia y Presidencia. El único cliente público no socialista para el que trabaja la consultora es la Diputación de Orense, regentada por el PP.
Marcet fundó LTC junto con Antoni Esteve en 2002. Antes de entrar en el mundo empresarial privado había desarrollado su carrera profesional vinculado a la política, como concejal de Tarrasa por el PSC y al mundo de la comunicación en organizaciones administradas por los socialistas.
Desde 1994 fue jefe de Gabinete del Rectorado de la Universidad Politécnica de Cataluña. En 1999, de la mano de Jordi Valls, ex alcalde de Manresa y ex diputado regional del PSC, es nombrado director general de Localret, un consorcio de 800 municipios catalanes para el desarrollo de la sociedad de la información. Poco después de lanzar adelante LTC, la consultora del Grupo Lavinia, en 2004 Marcet se convierte en responsable de comunicación del Forum de las Culturas, en el que participa la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.
Puede resultar, cuanto menos, chocante, que el propio Marcet se queje abiertamente en su blog del “ecosistema de partidos y medios de comunicación” que existe actualmente, ya que el directivo considera que “más que una garantía democrática parece una coalición endogámica de intereses”.

12 periódicos catalanes presionan al Constitucional

Es imposible decir más falsedades con peor intención en menos espacio

EL MUNDO contestará mañana viernes con todo detalle al inaudito editorial conjunto con el que 12 periódicos catalanes tratan de presionar hoy al Tribunal Constitucional, pero una primera lectura arroja la inmediata conclusión de que es imposible acumular más falacias en menos espacio. Estos colegas aseguran que "los acontecimientos han empujado a actuar al TC como una cuarta cámara", confrontando al Alto Tribunal con el Congreso, el Parlament y la "voluntad de los ciudadanos libremente expresada en las urnas".

Falso: el TC cumple la función institucional que precisamente le han encomendado los millones de ciudadanos que votaron la Constitución. Por cierto, muchos más que los que respaldaron el Estatut. También alegan que "una parte significativa del Tribunal parece estar optando por posiciones irreductibles".

¿Sólo son "irreductibles" aquellas posiciones que no tragan con las agresiones a la Constitución incluidas en el Estatut? Luego añaden, en el colmo de la hipocresía, que "está en juego... el espíritu que hizo posible la pacífica transición", cuando lo cierto es que han sido los promotores del Estatut, dejando al margen a la media España representada por el PP, los que quebraron ese consenso. Encima, advierten que "lo pactado obliga", soslayando el control de legalidad que es la última obligación de toda sociedad democrática.

No, aquí no está en juego "la dignidad de Catalunya", como dicen estos colegas, sino la pretensión de una oligarquía política de controlar a la sociedad catalana a través de un Estatuto diseñado para alejarla del resto de España aun a costa de truncar el orden constitucional y el modelo de convivencia democrática.