Yo mismo con mi turismo

30/8/16

¡Qué se vayan!

Santiago López Castillo

Una vez más, mil veces más, un millón de veces más, la Guardia Civil ha vuelto a deslumbrarnos. Es la institución ejemplar, sobria, serena, que da todo por la Patria si algún ministro socialista no le amputó el emblema como se hizo en El Talar (Academia de Suboficiales) a instancias de los independentistas. Un agente de la Benemérita, fuera de servicio, con sus dos hijos salvó la vida a ocho personas en un embalse de Cáceres donde una embarcación estaba ardiendo.


Se me viene a la memoria la genial portada de Mingote en ABC -allá por los años 80- en que un guardia civil sacaba de las aguas de una riada a un hombre con chapela y con idéntico título que este escribidor pone aquí para ensalzar la ingente labor de este Cuerpo ejemplar y supremo. De cuántas tragedias no nos habrá salvado esta gloriosa institución, la más valorada con el Ejército y a los que ponderamos sus gestas nos llaman "fachas". Bueno, ¿y qué?
Salvo los recalcitrantes, radicales y esperpentos, derrotados en la guerra civil, el común de los mortales admira la abnegada labor de esta gloriosa institución. Tropecientos mil ejemplos y tan callando. La seguridad de los pueblos, los montes en llamas, detectores de la droga asesina, rescate de emigrantes en pateras, salvadores de tierras temblorosas, perseguidores de delincuentes, protectores de los animales del planeta, mano ejecutor de los violentos de género... En cierta ocasión, invité en mi programa "Parlamento" al director general de la Guardia Civil Santiago López Valdivieso. Pero con la condición de que viniera con sus perros policías. Dicho y hecho. Era la primera vez que estos canes pisaban un plató de TVE en directo. Me sentí henchido de emoción.
¿Qué sería de nosotros sin la Guardia Civil? ¿Y que sería de los bocazas que claman para que se vayan "y nos dejen en paz"? ¿Qué paz? La de los muertos. En más de una ocasión, los guardias civiles han socorrido a etarras y a sabiendas de que eran auténticos terroristas. Sentí vergüenza ajena, en cambio, cuando Tejero agredió y zancadilleó al teniente general Gutiérrez Mellado, y servidor hacía la transmisión el día del 23-F.
Pero volvamos al héroe origen de estas líneas. Se llama Miguel Ángel García Sánchez, que en el embalse de Gabriel y Galán, en Cáceres, salvó la vida a ocho personas que zozobraban en su embarcación ardiendo. Se le debe condecorar con la Cruz del Mérito de la Guardia Civil. La institución armada que no descansa ni en posición de descanso y vela de día y de noche por nuestra seguridad. Para los que la tildan de "franquista", les recordaré que se fundó el 13 de mayo de 1844 por el Duque de Ahumada. En toda su historia, lució -ante cualquier ideología- su máxima de "Todo por la Patria". O lo que es igual, un alto honor.

Fracturas y pactos

Manuel Conthe

Compartir
En su magnífico libro "La Urna Rota" (Debate, 2014), los miembros del colectivo Politikon pusieron en tela de juicio la asentada creencia de que nuestros representantes políticos "son una extraña raza que viene de otro planeta", "una casta ajena y completamente desconectada de la ciudadanía".
Esa idea se plasmó en el "no nos representan" del Movimiento 15-M y en la maniquea distinción de Podemos entre "la casta" (mala) y "la gente" (buena), pero late también a diario en los editoriales, artículos y soflamas radiofónicas de quienes, espontáneos tribunos del siempre abnegado e inocente ciudadano, despotrican contra "los políticos", como si fuera un colectivo homogéneo.
Fracturas sociales
Los autores de "La Urna Rota" consideran mejorable la forma de selección de nuestros políticos, pero rechazan esa simplista antinomia políticos-ciudadanos:
"Nuestras sociedades están fundadas sobre un ideal de armonía cívica. Pero la realidad es, por desgracia, más compleja. En el seno de la sociedad se dan múltiples intereses, que a menudo entran en conflicto. El éxito o el fracaso de un sistema político viene marcado por su capacidad para conciliarlos".
De esos intereses sociales contrapuestos o "fracturas" (en inglés, cleavages -en su acepción política-) surge la estructura de partidos políticos, afirmaron el sociológico americano Seymour Lipset y el noruego Stein Rokkan en su clásico artículo "Cleavage structures, Party systems and voter alignments" (1967).
Según Lipset y Rokkan, en la historia política europea hubo dos grandes transformaciones que engendraron divisiones sociales: la "Revolución nacional" (es decir, la aparición de Estados nacionales centralizados), que provocó las fracturas centro-periferia e Iglesia-Estado; y la Revolución Industrial, que provocó la fractura campo-industria y la marxista trabajadores-capitalistas.
Lipset admitió años después que una tercera revolución, la "post-Industrial", estaba fracturando a los ciudadanos en torno a "cuestiones post-materiales" -como la defensa del medio ambiente, la energía nuclear, la igualdad entre hombres y mujeres, la moral sexual o la concepción de la familia- y había propiciado la aparición de los Partidos Verdes. Pero mantuvo que la estructura contemporánea de partidos en las democracias occidentales sigue reflejando las fracturas creadas antes de la Primera Guerra Mundial por las dos citadas revoluciones.
Contribuyentes netos vs beneficiarios del gasto
En mi opinión, la consolidación en los países occidentales, después de la Segunda Guerra Mundial, de un "Estado de Bienestar" que atribuye a las Administraciones públicas una responsabilidad esencial en garantizar un nivel mínimo de renta y bienestar de sus ciudadanos ha otorgado nueva y especial relevancia a la vieja división entre contribuyentes netos (es decir, quienes aportan más a las arcas públicas, mediante impuestos y cotizaciones, que las prestaciones y servicios que reciben) y beneficiarios netos del gasto público. Esa división o "fractura fiscal" se está acentuando por un fenómeno demográfico larvado: el alargamiento de la esperanza de vida, fenómeno que, en ausencia de reformas, acrecienta el gasto en pensiones y en sanidad.
La división contribuyentes netos-beneficiarios se utilizó como bandera política -más o menos imaginaria, pero con éxito- por el independentismo catalán ("Espanya ens roba"). En Estados Unidos la mencionó en septiembre de 2012, con desastrosas consecuencias, el candidato republicano Mitt Romney cuando se refirió al célebre "47%" [de americanos que no pagan IRPF].
Pero es cierto que la división no cumple todavía en España dos requisitos que Lipset y Rokkan exigieron a una genuina "fractura" (cleavage): que separe a unos ciudadanos de otros por ciertas características socialmente visibles; y que cada grupo sea consciente de su identidad y se movilice en su defensa.
Hay varias razones:
1) La aceptación general de que los ciudadanos tienen "derechos sociales" frente a un Estado impersonal es un subterfugio semántico que oculta que tales derechos son, en realidad, subvenciones financiadas por otros ciudadanos a través del Presupuesto (una marcha minera incluso invocó el término "dignidad" para reclamar subvenciones al carbón);
2) Los ciudadanos no perciben que el progresivo alargamiento de su esperanza de vida -un hecho positivo-, si no va acompañado de un paralelo retraso de la edad de jubilación o de otras medidas, convierte gradual pero automáticamente las pensiones llamadas "contributivas" en pensiones "masivamente subvencionadas"; y
3) El déficit público retrasa el conflicto entre contribuyentes y beneficiarios del gasto público, pues permite reconocer derechos sociales y aprobar gastos sin que ningún contribuyente los tenga que financiar de inmediato.
Pacto PP-Ciudadanos
En España existe cierta alineación parcial de los partidos políticos con la "fractura fiscal" que he descrito.
Así, el PSOE y los demás partidos de izquierdas son incuestionables adalidades de los derechos sociales (en mi época en el Ministerio de Economía y Hacienda hablábamos del "sindicato del gasto"), mientras que PP y Ciudadanos cultivan más el voto de los "contribuyentes netos": de ahí su obsesión por bajar el IRPF, aunque en el Pacto de Investidura del domingo ("150 compromisos para mejorar España") se hayan visto obligado a postergar su reducción en 2 puntos hasta que el déficit deje de ser excesivo, si bien "hasta entonces, en ningún caso se subirá el IRPF". Elogiable manifestación adicional en el Pacto  de ese enfoque es la creación, como sustituto de la ineficaz AEVAL, de un instituto que, con independencia y profesionalidad, evalúe la eficacia y coste de las políticas y programas de gasto público, incluidas las educativas, sanitarias y sociales.
El Pacto, con acierto, empieza declarando "un firme compromiso con la estabilidad presupuestaria y el cumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea" y prometiendo "unas finanzas públicas responsables".
Pero ambos partidos tampoco han querido descuidar los intereses de los menos favorecidos y de los pensionistas. De ahí que el Pacto contemple ese gasto social adicional de 28.500 millones de euros  durante los próximo 4 años que, a pesar de estar financiado teóricamente por ingresos adicionales del impuestos de sociedades y de la regularización fiscal y por una reducción de gasto público, ayer destacaba en portada Expansión, con alarma; y de que las sucintas ideas que se exponen para "asegurar la sostenibilidad y suficiencia" del sistema público de pensiones deban, según el Pacto, desarrollarse "en el ámbito del diálogo social y del Pacto de Toledo".
En mi opinión, el Pacto de Investidura PP-Ciudadanos constituye un razonable programa para el futuro Gobierno y nada debiera impedir que, fracasada la investidura del Sr. Rajoy, pueda aplicarlo otro candidato distinto.
La verdadera prueba de fuego se producirá, sin embargo, si el futuro Gobierno somete al Congreso un plan creíble de reducción del déficit presupuestario: entonces veremos si, como nos reclaman nuestros socios del euro y exigen los miembros de Politikon, la democracia española es capaz de conciliar los intereses enfrentados de sus ciudadanos y -esto lo añado yo- resolver el inevitable conflicto en toda democracia moderna entre los intereses de los contribuyentes netos y de los beneficiarios del gasto público.

Esteticista de suicidas


Comienza el espectáculo

Nada nuevo bajo el sol incandescente de Madrid en lo que a la sesión de investidura de Mariano Rajoy se refiere. Porque Pedro Sánchez, el ‘Doctor No’ se ha reafirmado en negativa a colaborar en la formación de un nuevo gobierno para España ni siquiera ofreciendo una limitada abstención de 11 diputados que habría permitido el desbloqueo de la crisis institucional, una vez que Rajoy, candidato propuesto por el Rey Felipe VI, llega al Congreso de los Diputados con 170 votos a favor, a tan solo seis escaños de la mayoría absoluta.
Rajoy y Sánchez se reunieron ayer a petición del líder del PP para buscar un acuerdo de última hora que fue imposible al tiempo que el líder del PSOE con el mayor de los desprecios calificaba la reunión de ‘prescindible’, festejaba con antelación el ‘fracaso’ de Rajoy si seguía sin ofrecer a los españoles una alternativa al PP o una salida a la crisis institucional del país.
Lo que no valora Sánchez es que con su ‘no es no’ Rajoy cumplirá un año como presidente en funciones del Gobierno de España y por lo tanto seguirá en la Moncloa gracias al inmovilismo del PSOE, como en la pasada legislatura se mantuvo en esa misma posición gracias al ‘no’ de Podemos a la candidatura de Sánchez.
Y si vamos a unas nuevas elecciones Rajoy seguirá en la Moncloa hasta febrero o marzo de 2017, fecha en la que quedará acreditado el final del liderazgo de Sánchez, si es que no se acaba mucho antes una vez que los comicios vascos y gallegos del 25 de septiembre confirmen el ‘sorpasso’ de Podemos al PSOE en ambas comunidades autonómas. Lo que abrirá un serio y tenso debate en el seno del PSOE donde puede que Sánchez se quede fuera del liderazgo del partido confirmando que el ‘prescindible’ en la política española es él.
Al fondo de todo ello Rajoy se mantiene en su posición natural de dejar pasar el tiempo, convencido de que después de los comicios del 25 de septiembre tendrá una nueva oportunidad de acudir a la investidura y esa vez con éxito. O en su caso de volver a liderar al PP en las terceras elecciones frente a un Sánchez que puede sufrir su tercera derrota si es que su partido lo vuelve a presentar a esos comicios.
En el centro del hemiciclo y del debate político crece la figura de Albert Rivera por su realismo y tenacidad, a izquierda y derecha, en pos de un pacto de investidura y Gobierno que permita iniciar de la legislatura. El líder de C’s en sus doble negociación primero con el PSOE y ahora con el PP ha consensuado con ambos partidos 100 medidas de gobierno y reformas políticas que pueden estar en la base de un posterior acuerdo entre PP, PSOE y C’s, lo que sin duda es importante. Como lo es que en esas medidas se hayan introducido reformas democráticas de calado y medidas por la regeneración de la vida pública, lo que es de agradecer y ahí está para cuando los dirigentes del PSOE y del PP decidan de una vez por todas parlamentar y pactar.
En cuanto a Podemos tampoco hay novedad. Su obsesión es presionar al PSOE por la izquierda y descalificar al PP y a C’s llegando incluso a difamar -lo hizo Errejón- a Rivera al que acusa de blanquear, con su pacto con Rajoy- la corrupción del PP, lo que es absolutamente falso y contrasta con el blanqueo, ese si cierto, que Podemos hace de Otegui y de los crímenes de ETA.
En la pasada sesión de investidura Pablo Iglesias derramó un saco de cal viva sobre los escaños del PSOE y ahora pretende derramar otro de suciedad sobre los del PP, mientras Sánchez también hará algo así al tiempo que subrayará que el pacto de PP y C’s es puro continuismo con el anterior gobierno conservador del PP.
Sin embargo lo que no reconocen o lo que no quieren ver Iglesias y Sánchez es que las urnas del 26-J le dieron otra victoria (aumentada respecto a los comicios del 20-D) a Rajoy y que ellos fracasaron. El PSOE perdiendo 19 escaños más con respecto al PP y Podemos no logrando el ‘sorpasso’ del PSOE a pesar de su pacto electoral con IU.
Lo que hace presagiar otro retroceso de PSOE y Podemos si llegara el caso de las terceras elecciones que al día de hoy nadie debe descartar. Y que parecen ser el único objetivo de Sánchez para permanecer unos meses más en la secretaría general del PSOE, salvo que antes le estalle en las manos la furia contenida de los principales barones del PSOE. Y no solo por las negativas de este ‘Doctor No’ sino porque hasta ahora Sánchez ha sido incapaz de presentar una alternativa al pacto del PP y C’s como sería la obligación del líder de la izquierda y de la oposición.

Pedro Sánchez, el cerril

LUIS MARÍA ANSON

El Diccionario de la Real Academia Española define así la palabra cerril: "Dicho de una persona: Que se obstina en una actitud o parecer sin admitir trato ni razonamiento". Habrá que convenir que el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, responde exactamente a la definición académica, al margen de que pueda hacer la vista gorda sobre ciertas negociaciones enmascaradas y más flexibles. El líder socialista es un político calcinado que, en las últimas semanas, ha perfeccionado su irresponsabilidad de forma considerable.
Tras las elecciones del 20-D, Sánchez habló abierta y reiteradamente de un Frente Progresista para gobernar España. Eso suponía el acuerdo con el Partido Comunista renovado, es decir, Podemos; con el Partido Comunista clásico, es decir, Izquierda Unida; y con otras agrupaciones de extrema izquierda o antisistema. Eufemismos aparte, se trataba de estructurar lo que siempre se ha llamado Frente Popular, en este caso ampliado.
Se plantaron algunos dirigentes socialistas, encabezados por Felipe González, el político que engrandeció al PSOE. Consideraban, no sin razón, que tras la catástrofe electoral, la alianza propugnada por Sánchez fragilizaría definitivamente al partido socialista. Al líder no le quedó otro remedio que rectificar y entenderse con Ciudadanos, creyendo que, en la sesión de investidura, Podemos le apoyaría. Pablo Iglesias, sin embargo, chasqueado por el rumbo cambiante del dirigente socialista, pensó que la mejor estrategia para Podemos era jugar a unas segundas elecciones y sorpassar en ellas al PSOE, asumiendo como consecuencia la representación de toda la izquierda. Al podemita -y a todas las encuestas, por cierto- le salió mal la operación del sorpasso, a pesar de la alianza electoral con Izquierda Unida.
A partir de ese momento la actitud de Sánchez ha sido completamente cerril. No, no y no. A pesar de haber reducido al PSOE a 85 diputados, el líder socialista se ha permitido gallear mientras exhibía su indolencia por las playas españolas. Debió dimitir el 21 de diciembre. No lo hizo. Debió retirarse el 27 de junio. Tampoco lo hizo. Sabe que hombres y mujeres poderosos juegan contra él en el partido, con el objetivo no disimulado de enanizarle, devolviéndole a casa. Su posibilidad de subsistir radicaba y sigue radicando en convertirse en presidente del Gobierno y juega a fondo esa incierta opción aunque todavía lo haga enmascaradamente. Si no existen cartas ocultas que permitan a Rajoy ganar la votación de investidura, Sánchez, el cerril, habrá conseguido su primer propósito: la derrota del aspirante popular y la posibilidad de explicarle al Rey que él sí reúne las condiciones para alcanzar la mayoría necesaria. Estaríamos ante la pirueta política del siglo pero, en esta ocasión, Iglesias, que le volvió la espalda porque creyó que le favorecerían unas segundas elecciones, podría ahora apoyar a Sánchez y canalizar además los votos de las agrupaciones de extrema izquierda y antisistema.
Lo que ocurre es que el cerrilismo de Sánchez se enfrenta con la habilidad de Rajoy que negocia a tres bandas y presiona por los cuatro costados. Y tampoco se puede obviar la posición de varios barones socialistas que temen por el futuro del PSOE y que consideran a Sánchez capaz de sacrificar al partido con tal de salvar él su situación personal.
Luis María Anson, de la Real Academia Española.

La 'paga' de los hijos


Rajoy pide apoyo para un Gobierno ‘firme y estable’ porque dice que ‘no hay alternativa’

Desde las cuatro y pico de la tarde, el candidato del PP a la presidencia del Gobierno expone su programa ante el Congreso para pedirle su confianza, cosa que no parece que vaya a conseguir dado que solo cuenta con 170 votos a favor frente a 180 en contra. Rajoy ha entrado en el hemiciclo con unos minutos de retraso. De hecho, el inicio del pleno, previsto para las 16.00 horas, se ha retrasado hasta las 16.08.
rajoy-debate-900 



Rajoy ha empezado argumentando que España “necesita un Gobierno con urgencia” que evite los problemas que conlleva la actual situación de interinidad e incertidumbre. Además, y tras dos elecciones sucesivas, ha afirmado que se somete al debate de investidura porque así lo han querido los votantes. “Los españoles me han traído a esta tribuna”, ha dicho tras recordar la victoria en las urnas del PP.
Rajoy se ha mostrado convencido de que su alternativa es la única posibilidad real de que España cuente con un Ejecutivo moderado, y no con una “aventura de radicalismo, ineficacia e incertidumbre”. Por eso ha subrayado que, frente a lo que él propone, sólo puede haber alguna alternativa que pretenda “juguetear” de nuevo con la paciencia de los españoles o repetir las elecciones. “En suma, no existe alternativa que responda a los deseos de los españoles”, ha añadido antes de insistir en que un Gobierno “de mil colores e ineficaz” no conviene a España. Ha sido su primera referencia crítica al Gobierno Frankenstein al que podrían aspirar los partidos de izquierdas en el caso de que el PSOE se decidiera a liderar una alternativa que solo podría conformar mediante una amalgama de partidos en la que figurara Unidos Podemos y, además, las formaciones nacionalistas y secesionistas que se sientan en el Parlamento nacional.
Por lo demás, y como era previsible, el discurso del presidente en funciones y líder del PP ha discurrido sin salirse de un tono conciliador, tratando de concitar los apoyos que le faltan, y huyendo de la agresividad que el propio Rajoy exhibió en marzo cuando fue el líder socialista, Pedro Sánchez, quien se sometió a idéntico trámite parlamentario.
El candidato del PP ha puesto un especial énfasis en la lucha contra el paro. “Nuestro proyecto tiene un objetivo claro, el empleo. El empleo ha sido siempre mi máxima preocupación y mi máxima prioridad”, ha dicho antes de recordar que cuando asumió el Gobierno “se destruían mil empleos diarios y hoy se crean 1.600 al día”. Según Rajoy, eso significa que “hemos cambiado la tendencia pero no podemos cambiar el objetivo porque todavía son millones las personas que en España buscan una oportunidad”. A su juicio, “podemos aspirar a los 20 millones de personas trabajando en 2.020, pero ese objetivo depende en gran medida de que mantengamos el crecimiento” y de ahí la urgencia de formar Gobierno a la que ha empezado refiriéndose.
En concreto, Rajoy cree que para conseguir esos objetivos es necesario un Gobierno “sólido, duradero, estable y tranquilizador” que dé confianza “a todo el mundo” y “no despierte recelos ni incertidumbres”, porque cuanto “menos sólido y estable sea peor irán las cosas a España”. Se trata, ha subrayado, de inspirar confianza “en todas direcciones” y tranquilizar a “todo el mundo”, a los padres, a quienes buscan empleo, a empresarios, a inversores o a pensionistas. Ha añadido que esa confianza, cuanto más elevada sea en función del máximo apoyo posible con el que pueda contar, “marca el techo y el límite” del desarrollo del país en un contexto en el que hay que afianzar la recuperación y la creación de puestos de trabajo. De este modo, “cuanto menos sólido y estable sea” el Gobierno, “peor irán las cosas para España”. En suma, ha reivindicado un Gobierno que no esté “sometido a vaivenes” y que no sea “para un año ni para dos”.
Frente a esa propuesta, el candidato del PP solo ve dos alternativas: un “pacto de mil colores” que incluya a partidos independentistas que quieren romper la unidad territorial de España o repetir de nuevo las elecciones. Aunque los demás líderes políticos no intervendrán hasta este miércoles -antes, cuando finalice esta primera jornada del debate es previsible que los distintos portavoces ofrezcan ruedas de prensa, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ya ha avanzado una valoración de lo que se está escuchando en el Congreso a través de su cuenta de Twitter:
Dirigiéndose “singularmente” al PSOE, Rajoy ha ofrecido un pacto sobre financiación autonómica para que todos los españoles puedan acceder en iguales condiciones a los servicios básicos como Sanidad, Educación y Dependencia. El líder del PP ha abogado por este acuerdo con el objetivo de desarrollar un modelo que se preserve de “contingencias como ciclos electorales o épocas de abundancia o de recesión”.
Asimismo, en un contexto de revisión de tipos impositivos, en especial de posibles bajadas de impuestos si España logra cumplir los objetivos de déficit, Rajoy ha planteado “analizar los ingresos tributarios de su competencia”. Porque, según su discurso, “la financiación autonómica es de vital importancia” cuando hay que centrar la prioridad en el sector público, y se justifica su mejora si se tiene en cuenta que las comunidades gestionan la educación, la sanidad o la dependencia. Así que por ser un objetivo “necesario”, ha reclamado “un consenso de primer orden” para reformar el sistema de financiación autonómica y lograr dos demandas ciudadanas: el acceso a los servicios públicos en condiciones de igualdad y “garantizar la financiación estable y suficiente de los mismos”.
Continuando con los pactos, Rajoy ha propuesto otro por la unidad de España tras identificar el desafío soberanista catalán como uno de los más graves que se ciernen sobre el Estado. Para situar el problema, ha asegurado que “el desafío que se plantea desde las instituciones autonómicas de Cataluña difícilmente puede atribuirse a los catalanes en su conjunto. Cataluña es mucho más que los políticos independentistas y estos no podrían llevar a cabo sus objetivos sin provocar una enorme fractura de la sociedad catalana”. Inmediatamente, ha pedido que no se le malinterprete y que no se deduzca de sus palabras la negación de que haya muchos catalanes que se decanten por la independencia. Lo que ha querido decir, según ha explicado, es que “esa supuesta ansia popular de independencia en Cataluña carece de fundamento”. Y acto seguido ha hecho hincapié en que “el único pueblo soberano es el español. En eso se basa nuestro sistema democrático”.
Curiosamente, Rajoy ha esperado a coincidir con las 17.14 horas -el 11 de septiembre de 1714 las tropas catalanas fueron derrotadas por el ejército del rey Felipe V y la Diada conmemora la lucha de los catalanes en defensa de otro pretendiente a la Corona, el archiduque Carlos de Austria- para proclamar lo siguiente: “El debate independentista no es un mero debate. Lo que se plantea es la liquidación de la soberanía nacional y del respeto a la ley”. A lo que ha añadido que “nuestra primera obligación es preservar la soberanía nacional, y con ella la igualdad de España”. Además, ha presumido de haber evitado el ‘default’ del Gobierno de la Generalitat y de haber mantenido su disposición al diálogo y a la cooperación con el Govern. En medio de los murmullos y las medias sonrisas de los diputados de la oposición, ha aventurado que con su actitud se han evitado “muchos perjuicios” a los ciudadanos y ha insistido en que siempre ha estado dispuesto a “buscar fórmulas que acomoden mejor la necesaria solidaridad interregional”.
Una vez concluido el bloque catalán, ha vuelto a pedir el apoyo de la cámara tras agradecer a Ciudadanos y Coalición Canaria los acuerdos rubricados. Pero, ha reconocido una vez más que “es evidente que no basta con estos acuerdos. El futuro inmediato de España está pendiente de lo que se decida en este debate”. Tras esa reflexión, ha vuelto a apelar a la “responsabilidad compartida”. “Salvo que en este debate alguien exprese lo contrario, debo suponer que todos deseamos que España evite unas nuevas elecciones. ¿O es que alguien aquí está pensando en convocar nuevamente a los españoles a las urnas? ¿Y cuántas veces estaría dispuesto a hacerlo?”, se ha preguntado.
Antes de finalizar, ha apelado una vez más al PSOE para recordarle que “o colaboramos para crear un gobierno, o no podrá haber ni gobierno ni oposición”. Y es que, recurriendo al mismo tono que ha empleado al principio de su intervención, ha considerado que “España se encuentra en una de las más graves encrucijadas de los últimos 40 años”. Por ello, ha dicho, “estamos en una situación excepcional y lo importante es que sepamos afrontarla con responsabilidad”.
Por lo que respecta al PSOE, no parece que el llamamiento tenga ninguna posibilidad de surtir efecto.

La Fiscalía pide al TC que abra la vía penal contra Forcadell

Insta al Tribunal a apercibir a los miembros de la Mesa del Parlament de multas y deducción de testimonio por responsabilidad penal

EUROPA PRESS

La Fiscalía ha solicitado al Tribunal Constitucional que informe a los tribunales competentes de la actuación de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, al considerar que su papel en la aprobación por parte de la cámara autonómica de las conclusiones de la Comisión de Estudios sobre la Independencia puede tener relevancia penal, según han informado fuentes jurídicas a Europa Press.
En su escrito de alegaciones remitido al TC, el Ministerio Público pide también una respuesta "más intensa" que sirva para proteger la autoridad del tribunal de garantías y evitar la desobediencia a sus resoluciones.
Así, reclama que se aperciba personalmente a los miembros de la Mesa de la Cámara autonómica y del Gobierno catalán para que no lleven a cabo ninguna iniciativa independentista advirtiéndoles que pueden enfrentarse a multas, a la suspensión de funciones y a la deducción de testimonio por responsabilidad penal, como ha adelantado El Español.
Los once magistrados que conforman el Tribunal Constitucional acordaron el pasado 1 de agosto suspender la resolución por la que el Parlament que dio inicio al proceso de secesión y dieron un primer paso para adoptar, si se diera el caso, las medidas como las que apunta la Fiscalía y que ya introdujo el Gobierno en su incidente de ejecución.
Se requirió entonces a Forcadell, a los demás miembros de la Mesa del Parlament y al secretario general de la Cámara para que, en el plazo de 20 días hábiles informaran sobre el cumplimiento de las resoluciones ya adoptadas en diciembre y el pasado 19 de julio "a efectos de la eventual adopción por el Tribunal de las medidas previstas" en la Ley Orgánica para hacer cumplir sus resoluciones.
El tribunal empleó entonces, por primera vez, el recientemente reformado artículo 92 de la Ley Órgánica del Tribunal Constitucional (LOTC).
Recibidos los informes, "si el Tribunal apreciase el incumplimiento total o parcial de su resolución" podrá adoptar diversas medidas que van desde la imposición de multa coercitiva de 3.000 a 30.000 euros, acordar la suspensión en sus funciones de las autoridades incumplidoras, requerir la colaboración del Gobierno para hacer cumplir sus sentencias o incluso "deducir el oportuno testimonio de particulares para exigir la responsabilidad penal que pudiera corresponder".

Rajoy se somete a una áspera derrota con el airbag de Ciudadanos

Enric Juliana

El estoico va a la derrota con una sonrisa en los labios”, escribió en una ocasión el gran periodista italiano Indro Montanelli. El jefe de la derecha española, que a primera vista es más estoico que epicúreo, más amigo de la imperturbabilidad que del disfrute público de las pasiones, va hoy a la derrota sin ninguna sonrisa en los labios, con la inquietud dibujada en el rostro y con un cinturón de seguridad bien ajustado.
Mariano Rajoy saldrá derrotado esta semana del Congreso, pero no humillado, gracias a los 170 votos que ha logrado reunir. Ciudadanos no le puede dar la investidura, pero ha decidido instalarle un buen airbag. El jefe de la derecha española podrá amortiguar el golpe y volver a intentarlo en octubre, después de las elecciones del 25 de septiembre en Galicia y el País Vasco.
Derrota con airbag. Esta es la clave principal del debate que comienza hoy. Es el segundo debate de investidura en seis meses. El anterior tuvo lugar a principios de marzo y se saldó con la derrota de Pedro Sánchez. El secretario general socialista también contó entonces con el apoyo de Ciudadanos, pero no pudo cosechar más de 130 votos. Rajoy sumará 170. Sólo le faltarán seis. En marzo, Sánchez se quedó sin margen para un segundo intento, por la falta de acuerdo con Podemos. Rajoy volverá a intentarlo en octubre, una vez se hayan pronunciado las urnas en Galicia y Euskadi. Esas en realidad van a ser las “terceras elecciones” de las que tanto se habla estos días.
Rajoy jugará muy fuerte en Galicia, su tierra natal, con una intensa implicación en la campaña. El PP cree que el voto conservador gallego puede ser la palanca que rompa la tenaz resistencia de Sánchez a facilitar la investidura, mediante la abstención total o parcial de los socialistas. También esperan un golpe de suerte en el País Vasco. El granítico PNV puede acabar necesitando más de un apoyo parlamentario para gobernar con tranquilidad. Podrían necesitar los votos del PP vasco. En la calle Génova de Madrid gritarían ¡bingo! El estado mayor del Partido Popular confía mucho en el 25 de septiembre.
Rajoy pronto llamará a los gallegos a castigar al Partido Socialista por su actitud de bloqueo. El discurso que el candidato popular leerá hoy en el Congreso ya irá orientado en esa dirección. Será un discurso largo, dicen sus colaboradores, en el que dedicará tiempo a explicar los costes que tiene para España la extenuante interinidad política que empezó en diciembre. Podríamos decir que la campaña electoral gallega comenzará hoy en el Parlamento. Será particularmente interesante observar el tono de la intervención de Rajoy.
Atrincherado detrás de dos hileras de sacos terreros, Sánchez se mantendrá en el no. El líder socialista aceptó ayer reunirse brevemente con su adversario. Sánchez sabe que lo tiene difícil en Galicia y el País Vasco, pero quieren enviar un mensaje de dureza. Piensa en Podemos, en Susana Díaz y en el próximo congreso de los socialistas. La presión sobre el PSOE es enorme y no hará más que ir en aumento. Ayer, el diario británico Financial Times, publicación de referencia en el mundo de los negocios, se sumó al coro de voces que piden el desbloqueo político de España. En marzo, después de su inteligente pacto con los socialistas, Albert Rivera efectuó un movimiento muy significativo en el Congreso, durante el debate de investidura de Sánchez. Rivera pidió la rebelión de los diputados populares. Les invitó a romper la disciplina de partido. Les pidió que dejasen solo a Rajoy. Desde los tiempos críticos de UCD no se oía una cosa similar en el Congreso. Rivera lanzó uno de esos torpedos que no se olvidan. El afectado le quería fulminar con la mirada. Seis meses después, Rivera pide el voto para Rajoy como mal menor, después de un acuerdo programático con el Partido Popular que es algo más que un pacto circunstancial. Es la base de un pacto de legislatura. Es el primer gran ejercicio de coordinación de las dos derechas que conviven en España, la veterana y la joven. ¿Pedirá esta vez Rivera a los diputados socialistas que se abstengan y dejen solo a Sánchez?
Ante las críticas por sus vaivenes, Rivera dijo ayer lo siguiente: “Estoy dispuesto a no tener credibilidad por el bien de España”.

‘Financial Times’ presiona al PSOE
El rotativo económico Financial Times se sumó ayer a las voces que piden al líder del PSOE que no bloquee la investidura de Mariano Rajoy y permita la constitución de un nuevo gobierno en España. Para el diario británico el estancamiento político en España ha ido “demasiado lejos” y sólo es cuestión de tiempo que este bloqueo, que ya lastra la influencia española en Europa y a nivel internacional, perjudique a la evolución económica. Por ello pide al PSOE que el centroizquierda “se abstenga” esta semana, permitiendo la investidura de Rajoy. “El país está en punto muerto y, mientras la economía sigue comportándose satisfactoriamente, el coste político es fácil de apreciar”, señala en un editorial el diario de referencia en la City, que recuerda la ausencia de España de los grandes debates que están diseñando la agenda política europea.

La España 'progre' se moviliza

Actores, músicos y directores de cine piden un acuerdo de "mínimos" entre PSOE, Podemos y Ciudadanos
Anuncio publicado en El País









Actores, músicos y directores de cine se han sumado a un segundo manifiesto, continuación del publicado el pasado mes de julio, en el que más de 450 personas piden un "gobierno de progreso" basado en un acuerdo "de mínimos" entre PSOE, Podemos y Ciudadanos.
Coincidiendo con el inicio del debate de investidura de Mariano Rajoy, al manifiesto -publicado en 'El País’- se han sumado los músicos Joaquín Sabina y Miguel Ríos, las actrices Aitana Sánchez-Gijón, Charo López, Julieta Serrano y Mercedes Sampietro, el actor Fernando Tejero y los directores de cine Fernando Trueba y Fernando Colomo.
Para los firmantes, "las tres fuerzas con mayor representación parlamentaria que han abogado por el cambio pueden y deben sentarse a dialogar para acordar unos mínimos que satisfagan las demandas ciudadanas" y así formar "un gobierno que represente la voluntad de la mayoría social, con la forma que consideren adecuada, y abriendo la posibilidad de recibir apoyos de otras fuerzas parlamentarias".
El manifiesto contaba ya con el apoyo de personalidades de la cultura, entre ellos el premio Cervantes Antonio Gamoneda. También están el pintor Antonio López -miembro de Recortes Cero- los escritores te,Juan Madrid, Juan José Millás, Javier Reverte, Antonina Rodrigo y Manuel Rico y el humorista gráfico Antonio Fraguas, 'Forges'.
El texto inicial lo suscribían también algunos políticos, entre ellos el excoordinador federal de IU y actual diputado en el Parlamento de Asturias, Gaspar Llamazares, y el portavoz de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví. A ellos se suman ahora el diputado socialista Odón Elorza y el ex fiscal y ex eurodiputado de Podemos Carlos Jiménez Villarejo.
También están el que fuera candidato de IU a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Luis García Montero, la diputada de esta formación en Asturias Concha Masa y el economista Juan Torres, que colaboró inicialmente con Podemos en el borrador de su programa económico, así como la abogada y exdiputada Cristina Almeida.
El texto argumenta que, aunque el PP fue el partido más votado el pasado 26-J, la mayoría de los españoles votaron por cambio y regeneración, de manera que PSOE, Unidos Podemos (incluyendo sus confluencias trritoriales) y Ciudadanos sumaron 13,6 millones de votos, "casi el doble de los obtenidos por el PP", y 188 escaños.
Por eso, llama a no desaprovechar la oportunidad de acometer los cambios que "la ciudadanía exige" y a no "permitir cuatro años más de un gobierno del PP que ha traído el empobrecimiento y el incremento de las desigualdades", así como "retroceso en importantes conquistas sociales", "pérdida de libertades" y "avance de la corrupción y degeneración de la democracia".
"Necesitamos otro gobierno que revierta los recortes, defienda la sanidad y la educación pública, los derechos laborales, la cultura, la ciencia y el medioambiente, que proteja a los autónomos, ayude a las pymes y cree empleo. Necesitamos otras políticas que acaben con la desigualdad, castiguen ejemplarmente la corrupción y pongan fin al deterioro democrático", argumentan los firmantes.
Para ello, llaman a las tres formaciones "a hacer los esfuerzos necesarios para conseguir un nuevo gobierno que ponga fin a los recortes, inicie un proceso de regeneración democrática y responda a las necesidades sociales más urgentes".
"Una gran parte del electorado ha rechazado la continuidad del PP y ha logrado con su voto una mayoría parlamentaria que puede cambiar el rumbo del país. Estamos, por tanto, ante una oportunidad que sólo depende de la voluntad política", afirma el texto.