Skyline de Barcelona, hoy

jueves, 7 de septiembre de 2006

"Cataluña es un país de cobardes"



"En Catalunya imperan la inanición espiritual, la pobreza moral, la cobardía"

REALIDAD Y FICCIÓN
"Propongo un juego: entrar y salir constantemente de la realidad y la ficción"
Un objetivo ambicioso - reflexionar sobre "el fracaso y la desesperanza a los que se ve abocado el siglo XX"- servido con una estructura narrativa compleja - continuos saltos en el tiempo y deliberada ambigüedad entre realidades y ficciones-. Ésta es la esencia de Sorres blanques (Edicions 62), la nueva novela de Jordi Coca (Barcelona, 1947), una inmersión en la psicología femenina como vía para "mostrar el desconcierto del alma moderna".

- Al presentar su anterior novela, Cara d´àngel,dijo que cerraba con ella una etapa narrativa de línea intimista para abrir otra vía.

- Sí, y estoy trabajando simultáneamente en dos novelas muy distintas, ambas extensas: La noia del ball y Weekend.Pero me quedaba por publicar Sorres blanques,más en la línea de las anteriores.

- ¿Pretende ser un cuento moral?

- Sí, tanto Lena como Cara d´àngel y Sorres blanques tienen una esencia moral, pero no forman trilogía, son relatos independientes.

- ¿Qué tema pesa más en Sorres blanques:la búsqueda de la identidad o el desencanto contemporáneo?

- Quiere ser un retrato del siglo XX: el empequeñecimiento del mundo, la velocidad, la permanente sensación de cambio, el océano de la influencia freudiana, la incertidumbre, las injustas diferencias entre el mundo poderoso y rico y el pobre... Éste es el tema. Por eso uso la imagen recurrente de la protagonista descendiendo por la escalera de su casa, en alusión a la obra de Duchamp Desnudo bajando la escalera,emblema del siglo XX.

- "El siglo XX es un inmenso Titanic",afirma un personaje.

- Es que la convicción de que éste ha sido el mejor momento de la humanidad ya es difícil de sostener. Todo lo construido se hunde, y no sólo las ideologías. Y se agudizan las injusticias...

- Su protagonista es muchas mujeres a la vez. Sílvia, su amiga, lo deja claro: "Cada una de nosotras es mil mujeres y no una". ¿Qué función tiene en la novela esta personalidad poliédrica, atomizada?

- Quiere ser una expresión de la atomización, la fragmentación del siglo XX, en que no hay certezas de ningún tipo, ni políticas, ni religiosas, ni morales. Todo vale, todos los fragmentos valen. En mi novela hago convivir una figura de macho tótem, sin identidad como personaje, con dos mujeres, que son o pueden ser muchas a la vez y que están instrumentalizadas por el poder.

- La estructura narrativa es compleja y, además de los frecuentes saltos temporales, mezcla sueños y recuerdos con hipotéticas realidades.

- En literatura, desde Homero el sueño ha estado presente como una realidad paralela. Y si hay un momento en que esto tiene sentido es en el siglo XX, con la eclosión de Freud: deseos, pulsiones secretas, sueños y situaciones no realizadas pueden ser tratados en igualdad de condiciones con la realidad.

- ¿Ha buscado la ambigüedad?

- Sí, para que el conjunto fuera homogéneo. Aquí no están los elementos que se esperan de una novela convencional: unos personajes con entidad y unos hechos articulados en un argumento explicable. Yo propongo un juego al lector: entrar y salir constantemente de la realidad y la ficción, con muchas posibilidades abiertas.

- En la novela desliza algunas críticas contra Catalunya: habla de "hipocresía", "miseria moral" y "desprecio por la cultura".

- Sí, y me quedo corto. En Catalunya impera la inanición espiritual, la pobreza moral. Es un país de cobardes, sobre todo en política, pero también en el mundo de los negocios y en el de la cultura. Hay cuestiones importantes, como la identidad, que no se abordan con valentía. Tengo la sensación de que es un país sin grandeza.


ROSA MARIA PIÑOL; La Vanguardia; 5.9.2006