Skyline de Barcelona, hoy

miércoles, 29 de noviembre de 2006

HECHOS(DEMANDA 7ª)



Bueno, no hace falta adjetivar lo que con el sujeto, verbo y predicado queda suficientemente claro y diáfano.
Alguien, álguienes, no quería que yo estuviese en el Comité de Empresa, menos aún como Presidente. Y tenían motivos para ello. Mientras, mucha gente, de entre los representantes sindicales, estaba dispuesta a aceptar cualquier decisión de la dirección de la empresa en un ejercicio de buenrollismo, teñido de sumisión ciega o interés no tan santo, buscando un vergonzoso aumento de sueldo o de categoría profesional, hasta la náusea de despojar a los trabajadores de su representación y dejarlos a la intemperie, a merced de la voluntad de los directivos y en beneficio de los más obscuros intereses del capital. Y todo ello en una empresa cuya propiedad pertenece por entero a una Fundación, entidad que, por definición, carece de afán de lucro. ¡Manda huevos!