



El duro debate en el que la dirección de Esquerra Republicana (ERC) decidió el martes que Josep Lluís Carod y Joan Puigcercós formaran un tándem para las elecciones autonómicas de octubre ha dejado heridas. El propio Carod lo mostró ayer. Preguntado en una entrevista en la emisora de radio RAC 1 sobre si, efectivamente, alguno de sus compañeros de dirección le había propuesto que no encabezara la candidatura republicana, Carod respondió así: "Si una cosa he aprendido a lo largo de estos años es que una cosa son las personas y otra las ideologías. Hay buena gente en todos los partidos, y mal nacidos, también".



Joan Puigcercós deia en una entrevista ahir a l'AVUI que "trencat el pacte del Tinell, Esquerra té les mans lliures per pactar". És a dir que tornem a l'equidistància per tornar-nos a enganyar. Si Esquerra pot fer president el Pepe Montilla, el farà president sense pensar-s'ho ni un instant. No en tinguin cap dubte, cap. Montilla o Mas. Avui comença la campanya i aquests són els dos únics candidats. Votar Carod és votar Montilla, tal com fa 3 anys votar Carod va ser votar Maragall. Votar Saura, en fi, votar Saura, si m'ho permeten, és una imbecil·litat. I votar el PP, tal com ara està, és desaprofitar el vot, i no ho dic amb cap ànim de faltar. Ni mans lliures ni més mentides ja. Tripartit o Mas.

En el último momento, Pasqual Maragall ha tenido dos gestos de grandeza, el segundo de los cuales ha sido renunciar a volver a ser candidato. La decisión se produce tras unos resultados en el referéndum de ratificación del nuevo Estatuto que más bien certifican el fracaso de los objetivos que se marcó con ese proyecto, eje de su presidencia. Habría sido pedir demasiado que, además del gesto, hubiera un reconocimiento de ese fracaso. El mérito consiste en haber vencido la tentación de darse una nueva oportunidad.
Maragall justificó la reforma por necesidades de la sociedad catalana, por sus beneficiosos efectos para el sistema autonómico español y por su posible influencia positiva en el problema vasco. El balance es en los tres terrenos bastante menos satisfactorio de lo que ayer sostuvo. La fuerte abstención desmiente que existiera una fuerte demanda de más autogobierno en Cataluña, y parece revelar una considerable distancia entre las emociones interesadas de su clase política y las de la población. No es que la mayoría de los catalanes se oponga a un nivel más alto de autonomía; si se la ofrecen, les parece bien. Pero se ha demostrado que no era una prioridad que justificase los efectos negativos provocados.
El primero, que, lejos de posibilitar un acomodo definitivo de Cataluña en España, el nuevo Estatuto cuenta con menos respaldo, cuantitativo y cualitativo, que el de Sau. No sólo no ha propiciado la integración de Esquerra, sino que la ha sacado del consenso de 1979. Y se ha proporcionado al nacionalismo la baza de un programa común de contenido muy radical para un frente CiU-ERC: el texto (inconstitucional) votado el 30 de septiembre por el Parlamento catalán, y que hubo de ser limado en las Cortes.
No refuerza sino desestabiliza el Estado autonómico, en el que ya ha comenzado una incongruente carrera de emulación, incluso en comunidades cuyos intereses son directamente contradictorios con el modelo de Estado que resultaría de la generalización del modelo catalán. El objetivo de cierre del modelo autonómico en clave federal se ha convertido en apertura de un proceso de desfederalización, en el que el valor de la igualdad ha sido sustituido por el de la diferencia. Están por ver los efectos del nuevo sistema catalán de financiación, pero ya es grave que se haya introducido el criterio de relacionar las inversiones del Estado en cada territorio con su aportación al PIB general. Que en Baleares la derecha haya intentado aplicar la misma regla muestra la dinámica que podría abrirse si los partidos de ámbito nacional no la frenan.
Desde el punto de vista del PSOE, el nuevo Estatut significa la renuncia a las pautas marcadas en Santillana para las reformas institucionales: además de la plena constitucionalidad y un consenso no inferior al existente, congruencia "con nuestro propio proyecto". Contra lo que dijo ayer Maragall, el experimento de Gobierno de izquierdas se zanja con un descrédito del tripartito (Perpiñán, 3%, oficinas de corrección lingüística, informe sobre periodistas no afectos, cuotas obligatorias de los funcionarios adscritos a consejerías de ERC) que posiblemente favorecerá el regreso de CiU. También Zapatero paga un precio ante la opinión pública: su imprudente compromiso de asumir lo que llegase de Cataluña fue respondido con la deslealtad de presentar un proyecto inasumible.
Esto afecta de rebote a las esperanzas de que el modelo catalán sirviera para encauzar la cuestión vasca. Por una parte, ha puesto de relieve la inviabilidad de la fórmula (ideada por el socialista Eguiguren) de un punto de encuentro entre soberanistas y autonomistas consistente en el compromiso de refrendar en el Parlamento español la reforma consensuada en el vasco. Pues sólo sería viable si lo consensuado es constitucional y compatible con el Estado autonómico. Además, la inclusión en el pacto del Tinell de una cláusula que amenazaba con someter a consulta ciudadana la reforma del Estatut si era muy recortada fue interpretada por Ibarretxe como un aval a su pretensión de convocar un referéndum sobre su plan soberanista si era rechazado en Las Cortes.
Había motivos, por tanto, para que Maragall renunciara a seguir, pero es seguro que no habrán faltado voces que le aconsejaran permanecer al menos hasta encontrar una posición más airosa. Que las haya desoído es algo que le honra tanto como el hecho de haber sido el único político catalanista que criticó incondicionalmente el acoso sufrido por Rajoy en la campaña: el otro gesto de grandeza del todavía presidente de la Generalitat en los últimos días.
Lo mejor de ser presidente del Gobierno es que no tienes que sentarte a la puerta de casa a ver pasar el cadáver de tu enemigo, que es siempre un ejercicio incierto y bastante tedioso. Cuando se está en el poder, basta con dar cita al difunto. Llegará en coche oficial, desplegará una amplia sonrisa, afirmará que nunca se ha sentido más querido y se volverá por donde ha venido con el puńal clavado hasta la empuńadura bien oculto bajo la americana. Pues eso, que Maragall no se presentará a la reelección en Cataluńa.
Es evidente que lo de este hombre no ha sido muerte natural, pero que nadie crea que a Maragall lo ha matado el resultado del referéndum sobre el Estatuto, el PSC o el ministro Montilla, que nunca ha tenido el valor suficiente de enfrentársele en campo abierto. Ha sido Zapatero el que le ha mandado al otro barrio con la misma frialdad con la que un impasible Bogart le espetaba a Lauren Bacall aquello de “francamente, preciosa, no me importa”. Algo parecido hizo con Bono, que anda ahora por Toledo organizando concursos de saltos de caballos. Quien hubiera pasado por el yerno perfecto es un consumado maître de la venganza.
Es preciso reconocer que el comportamiento de Zapatero con Maragall siempre fue exquisito, como si el agradecimiento por ese apoyo que le convirtió en secretario general en el 35ş Congreso tuviera que ser eterno. Para él, para que pudiera desarrollar su ‘catalanismo’ sin contradicción con el discurso del PSOE, se organizó aquel famoso encuentro de Santillana del Mar en agosto de 2003 en el que se dio forma a la idea de Espańa plural mientras Bono aprovechaba para dejarle las cosas meridianamente claras: “Oye, Pasqual, que te quede claro. Si hacemos esto es por ayudarte”.
La ayuda no fue ni mucho menos recíproca. El primer enfrentamiento, la primera quiebra, llegó con la primera crisis del Tripartito, cuando se desveló que Carod-Rovira se había reunido en Perpignan con ETA. Maragall, que había acordado con Zapatero la destitución fulminante de su conseller en cap, comenzó a hacerse el remolón y a retrasar el relevo. Pasó todo un día antes de que las amenazas de Ferraz surtieran efecto. Si para algo sirvió aquella crisis fue para medir fuerzas y constatar que Maragall es de fiar, sí, pero a su manera.
El deterioro definitivo se produjo con la negociación del Estatuto. Como puede suponerse, el famoso compromiso de Zapatero de no tocar ni una coma del proyecto que saliera del Parlamento catalán venía precedido de un acuerdo tácito, según el cual, cualquier atisbo de inconstitucionalidad quedaría despejado en el origen. Lo que ocurrió después es sobradamente conocido. Lo que para algunos oscilaba entre el error –encargar la redacción previa a una comisión de expertos sin una directriz política- y la cobardía –desistir de las enmiendas del PSC que rebajaban el texto y dejar que el PSOE sacara en Madrid las castańas del fuego-, fue considerado por muchos como lo que realmente era: una deslealtad en toda regla que no se podía pasar por alto.
Quizás ya en este momento Zapatero había tomado la decisión de deshacerse de Maragall. Pese a ello, atendió solícito sus requerimientos y los de ERC para que convenciera a CiU, que se había echado al monte del radicalismo, de lo conveniente que le resultaría unirse al consenso. Lo hizo antes de que el Estatuto saliera de Cataluńa y ya en Madrid, cuando escenificó junto a Artur Más un cambio de alianzas en Moncloa que a quien más perplejo dejó fue al presidente de la Generalitat, ya con el alea jacta est escrito en su frente.
Maragall pretendía resistir hasta el final de la legislatura pero el rechazo de Esquerra al Estatuto lo hizo imposible. La secuencia fue tan lógica como inevitable. CiU exigió que los independentistas abandonaran el Tripartirto con un argumento demoledor: según se encargaron de aventar a diestro y siniestro, si no se consumaba la ruptura del Gobierno y se anunciaban elecciones anticipadas, no se verían con fuerzas para movilizar a su electorado, lo que inevitablemente redundaría en el referéndum en una cifra de abstención insoportable. Rondar el 50% de participación puede que no sea un éxito, pero no haber alcanzado el 40% hubiera sido un fracaso de tal calibre que se habría llevado por delante a Maragall la misma noche de la votación y hubiera causado un dańo irreparable a Zapatero.
A la desesperada, el Honorable trató de jugar su última carta, sabedor de que su tirón electoral es muy superior al de Montilla. Propuso una cohabitación temporal, un doble cartel electoral para conseguir primero la reelección y ceder pasado un tiempo la presidencia. En otras circunstancias, la idea hubiera podido prosperar, pero su destino ya estaba escrito en las estrellas. Y ello porque el pacto entre Zapatero y Artur Más trasciende del mero acuerdo sobre el Estatuto. Establece unas reglas básicas de comportamiento entre el PSOE y CiU, de manera que, sea cual sea el resultado electoral en Cataluńa, los socialistas se aseguran el apoyo estable del nacionalismo catalán y Convergčncia despeja casi por completo de su horizonte la reedición de un nuevo Tripartito que le aparte del Gobierno de la Generalitat. Todos contentos, menos Maragall, al que se le invita a entrar en la historia de Cataluńa a cambio de salir cuanto antes de su despacho en el Palau.
Zapatero tiene una inmerecida fama de pusilánime. Quienes le conocen le definen como frío, imperturbable y extremadamente calculador. Despista que no levante la voz ni en defensa propia o que nunca pegue puńetazos en la mesa. Mide siempre los tiempos, también para el desquite. El armario del presidente empieza a llenarse de cadáveres. Ninguno de ellos podrá decir que no fue liquidado muy educadamente.

En España se cierran al año más librerías de las que se abren, y las ventas de las librerías independientes han descendido en los últimos ejercicios y han pasado de los 1.031 millones de euros que se facturaron en 2003 a los 998,8 millones de 2004.
Así se desprende del Sistema de Indicadores Estadísticos y de Gestión de las Librerías en España elaborado por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros y más conocido como el Observatorio de la Librería.
(...)
Para este informe se ha actualizado el censo de librerías en España, que en 2005 ascendían a 4.280, cifra que supera las 3.795 registradas en 1999, si bien este aumento se debe en parte a que comunidades autónomas como Andalucía y Madrid han mejorado sensiblemente su control de este tipo de comercios.
Pero, como puso de manifiesto Fernando Valverde, hay "datos preocupantes" en el Observatorio de la Librería, como es el que la apertura anual de librerías en los seis últimos años (unas 75 por año) no llega a compensar el cierre de establecimientos, que es de unas noventa por año.
"El concepto tradicional de la librería de viejo ya no existe. Estar esperando a unos cuantos que vengan a comprarte libros agotados o raros -y por los que hay que pedir precios elevados- eso ya no es negocio: Abebooks e internet se lo han cargado..." Esto dice Patrick Hempelmannn, que ha comprado un gran edificio en Toronto y que ahora está rehabilitándolo para convertirlo en librería de segunda mano.
Una librería con unas cifras especiales: "200.000 títulos de libros usados. No repetidos, en su mayoría, y no catálogados en el ordenador. Son libros de segunda mano, buenas ediciones usadas (literatura, filosofía, religiones orientales, arte, etc.), que compra en Estados Unidos, en la Feria de Chicago, y que tendrán precios entre 5 y 10 dólares". Hempelmannn lo tiene claro. Y tiene 38 años.
Son nuevos tiempos de otras librerías. Hempelmannn dice que el negocio del libro usado está creciendo más que el del nuevo. En cambio, cuando se le pregunta a cualquier librero tradicional de Toronto, dice con tristeza: "El negocio del libro está cayendo en manos de aficionados."
No tan aficionados...

Decía Goethe: Todos los libreros (refiriéndose a los editores) son hijos del diablo, para ellos tiene que haber un infierno especial.
Y Max Frisch a propósito de la Feria de Frankfurt: La diferencia entre un escritor y un caballo estriba en que éste ignora el lenguaje de los tratantes de ganado.
Con estas premisas, sigue Unseld: Las dificultades que surgen regularmente en las relaciones entre autor y editor se deben a la doble vertiente de la curiosa función del último que, como dijo Brecht, tiene que producir y vender "la sagrada mercancía libro"; es decir, ha de conjugar el espíritu con el negocio, para que el que escribe literatura pueda vivir y el que la edita pueda seguir haciéndolo. Alfred Döblin lo expresó así en 1913: El editor mira con un ojo al escritor y con el otro al público. El tercer ojo, sin embargo, el ojo de la sabiduría, está fijo en la bolsa del dinero.



Ivan Fresneda Carrasco, estudiante de segundo de bachillerato, creó un blog denominado Mafius.com, en el que vierte opiniones personales sobre el funcionamiento de su centro de estudios.
El joven, de 18 años, critica, entre otras muchas cosas, el dinero que se invierte en limpiar los 'graffitis'; que no se reparten los periódicos destinados a los alumnos y el exceso de exámenes consecutivos. También se muestra contrario a la discriminación que, según él, sufren los alumnos que no cursan religión y a la petición de autorización paterna para los mayores de edad.
Pero lo que menos ha gustado a la dirección del José Saramago son las descalificaciones de Iván al sistema de enseñanza del profesor de Filosofía José Antonio Ramos, cuyos esquemas tilda de "obsoletos" e "ineficaces".
Para el director del instituto argandeño, José Fernández Medina, "una cosa es la libertad de expresión y otra difundir informaciones falsas en un sitio público. Si la Justicia permite eso, mal vamos". En su opinión "no se puede decir que en este instituto marginamos a los chicos que no dan Religión, porque eso perjudica nuestra imagen".
Igualmente intolerable le parece al director lo que considera una amenaza al profesor de Filosofía, refiriéndose a un párrafo en el que el autor del blog dice: "Pocos profesores me han tocado tanto los cojones como este hombre, vamos a ver quién se sale al final con la suya, lo malo es que él juega con el pan de sus hijas".
Por todo ello, además de las denuncias interpuestas por el director y citado docente, los responsables del IES José Saramago han abierto expediente disciplinario al joven por "injurias y ofensas graves contra miembros de la comunidad educativa", "reiteración en un mismo curso escolar de conductas contrarias a las normas de convivencia" y "agresión moral contra los demás miembros de la comunidad educativa".
Lejos de amedrentarse, Mafius, afirma en su polémico blog que no va a cerrar esta página que "demuestra mi libertad de expresión y denuncio lo incoherente y absurdo de este centro, con el PRIMER PROPOSITO DE MEJORARLO".












David usa el arma tradicional, con una tirada de muchísimos miles de ejemplares, que sólo (oficialmente) puede leerse suscribiéndose al periódico o comprándolo en formato de árboles muertos. Usa un sistema de publicación carísimo para ambos formatos, además de una legión de maquetadotes, impresores, correctores, distribuidores,…
Goliat, con un blog cuya implantación no cuesta ni la mitad de lo que cobra David, responde, en abierto, para todos aquellos que les interesa (y a los que les interesará en el futuro), dejando que miles de ojos y bocas examinen el problema y les den más argumentos.
No es broma ni acertijo del tipo ¿en qué se parece una puta y un editor? Todo contrario, antes imaginé que nuestro oficio se parece al de los meseros y no faltó quien se molestara, no tanto con los meseros, sino conmigo. Visto lo cual, prefiero entonces esta comparación más venerable. Enseñamos y damos placer, sin discriminar a nadie, y recibimos, en algún momento, dinero por hacerlo. ¿No podría ser más obvio? Annie Sprinkle es muchas cosas, pero ante todo, mujer inteligente y provocadora. Es una suerte de Camile Paglia del performance, o Camile Paglia es una suerte de Annie Sprinkle de la academia. Leo con interés a ambas, aunque muchos las detestan, como a las putas.
Las cuarenta razones por las cuales las putas son mis heroínas [y los editores no tanto], por Annie Sprinkle [y su servidor].
1. Las putas tienes la destreza de compartir las partes de su cuerpo más privadas y sensibles con totales extraños.
Los editores son diestros en sacar a la luz los deseos, pensamientos, conocimientos y temores más profundos, más deseados y más temidos de todos nosotros.
2. Las putas pueden llegar a lugares donde otros no pueden.
Los editores buscan quien lea.
3. Las putas desafían los prejuicios sexuales.
Los editores desafían los prejuicios.
4. Las putas son juguetonas.
Los editores se arriesgan.
5. Las putas son resistentes.
Los editores resisten casi todo.
6. Las putas hacen su trabajo dando placer.
Los editores hacen su trabajo dando deseos, pensamientos, conocimientos y temores
7. Las putas son creativas.
Los editores son creativos.
8. Las putas son aventureras y les gusta vivir peligrosamente.
Los editores son aventureros, pero no les gusta mucho el peligro.
9. Las putas enseñan a ser mejor amante.
Los editores publican guías sobre lo que sea.
10. Las putas son multiculturales y multigénero.
Los editores son multiculturales, casi ninguno multigénero.
12. Las putas se divierten.
Los editores se divierten, algunos con sus autores, otros a costa de ellos.
13. Ls putas usan ropa cachonda.
Los editores se visten aburridamente.
14. Las putas tienen paciencia y tolerancia hacia personas que otros no pueden soportar.
Los editores tienen paciencia y tolerancia hacia personas que otros no pueden soportar: ________.
15. Las putas hacen menos solitarios a los solitarios.
Los editores acompañan a los solitarios.
16. Las putas son independientes.
Los editores son independientes.
17. Las putas enseñan a tener sexo seguro.
Los editores apoyan el sexo seguro.
18. Las putas son una tradición.
Los editores son una tradición, al menos desde hace cinco siglos.
19. Las putas son maravillosas.
Los editores maravillan.
20. Las putas tienen sentido del humor.
Los editores tienen sentido del humor, cuando les falta el sentido de la realidad.
21. Las putas liberan la tensión y el estrés de millones de personas.
Los editores adquieren esa tensión y estrés, pues alguien debe equilibrar al mundo.
22. Las putas curan.
Los editores curan y enferman al mismo tiempo.
23. Las putas sobreviven frente a los peores prejuicios.
Los editores sobreviven frente a todo, hasta los prejuicios.
24. Las putas ganan dinero.
Los editores no, o al menos eso dicen.
25. Las putas siempre tienen trabajo.
Los editores siempre tienen trabajo, aunque casi nunca lo hacen.
26. Las putas son sexis y eróticas.
Mejor no digo nada.
27. Las putas poseen talentos especiales que los demás no tienen. No todos tienen lo necesario para ser puta.
No todos tienen lo necesario para editar.
28. Las putas son interesantes, con muchas historias de vida intrigantes.
Los editores cuentan lo que sea con tal de publicar algún libro.
29. Las putas pasan mucho tiempo acostadas.
Los editores no de manera especial.
30. Las putas ayudan a explorar los propios deseos sexuales.
Los editores ayudan a explorar los propios deseos y los propios temores y lo ajenos...
31. Las putas exploran sus propios deseos sexuales.
Los editores no de manera necesaria.
32. Las putas no temen el sexo.
Los editores no siempre.
33. Las putas mandan.
Los editores son mandados por el gusto y el placer.
34. Las putas brillan.
Los editores refulgen.
35. Las putas son entretenidas.
Los editores entretienen.
36. Las putas tienen los huevos para usar pelucas enormes.
Los editores ni calvos usan pelucas grandes.
37. Las putas no sienten vergüenza por desnudarse.
Los editores quién sabe.
38. Las putas ayudan a los minusválidos.
Los editores no siempre.
39. Las putas tienen sus propios horarios.
Los editores a veces.
40. Las putas se revelan contra las leyes absurdas, patriarcales y antisexuales contra su profesión y pelean por le derecho legal a recibir un pago por su trabajo valioso.
Los editores lo hacían.
Claro, hablo de los editores de cepa, no los dominados por el mercado.
Porque bien visto, es más interesante ser como una puta que como un banquero, aunque ambos traten con el dinero.

Los líderes de los dos grandes partidos han reaccionado a los resultados del referéndum catalán de modo censurable. Sobre todo Mariano Rajoy, quien, desde que hace unas semanas perdió el debate del estado de la nación, está tomando una peligrosa deriva extremista, casi anti sistema, impropia de su talante y de un partido que en las últimas elecciones generales tuvo el apoyo del 37,6% de los votantes. (...) En cuanto a Zapatero, daba grima el domingo cuando se jactaba de que tres de cada cuatro votantes han dado el sí al Estatuto y se llamaba a andana sobre la altísima abstención. Más de la mitad de los convocados no fueron a las urnas, y los políticos, especialmente los que como ZP han impulsado la revisión del modelo territorial español como asunto clave, deberían preguntarse si están dedicando sus esfuerzos a lo que realmente interesa a los ciudadanos
En repassar les informacions i tafaneries publicades els últims dies a Internet em sorprén agradablement un comentari molt generós de l'amic Bragado, editor de Xerais, una persona admirada en molts sentits i que (per recomanació entusiasta d'Agustín Fernández Paz), em va descobrir les possibilitats de blocs que, com el seu, són referència diària obligada. Resulten tan pròxims els problemes que afecten l'edició gallega...!
Moitas grazas, Manolo.
Txetu (que també apareix destacat a la columna de recomanats de la dreta des del primer dia) proposa fer una trobada blocaire del món del llibre en el context del pròxim Liber, que se celebra (enguany també) a Madrid. Una idea extraordinària que seguirem amb atenció.
Hasta el surgimiento de Internet, los contenidos culturales eran promocionados mediante la publicidad, el marketing o las sinergias de las propias rutinas informativas de las grandes medios de comunicación. Y, sin embargo, fenómenos recientes—como la canción del Koala, o el éxito de ciertos blogs, o la difusión multitudinaria de ciertos vídeos—nos hacen pensar que el consumidor de Internet, debido a las peculiaridades del medio de comunicación del que dispone, no se limita a rastrear las páginas o los portales más conocidos—no olvidemos nunca el esplendor y caída de portales como Lycos o Terra—; busca también por el placer de buscar, como el que se pierde entre los libros de una biblioteca provista exclusivamente de autores y títulos desconocidos, y cuya popularidad vendría marcada por los gustos e intereses de los propios usuarios. Myspace se ha convertido, por tanto, en un centro cultural peculiar: todos los usuarios intercambian mercancías y productos culturales, sin transacción comercial. Por el momento.
En fin, puede que Myspace sea un fenómeno transitorio de la vorágine de Internet—aunque el hecho de que Microsoft y Yahoo hayan copiado la idea en sus portales lo desmiente—; es más que probable que ni Myspace ni entornos similares vayan a terminar con las compañías tradicionales de edición, pero lo cierto es que estamos asistiendo a un nuevo modelo de comunicación social que está transformando los productos culturales.
Como anunciaba Ortega y Gasset en su ensayo de triste nombre, las masas habrían terminado de rebelarse contra la propia cultura de masas en este último asalto: un lugar, un espacio, una arena (aunque por ahora solo sea virtual) donde la Autoría desaparece, y la Obra fluye, circula y surge libremente.

O noso amigo Pedro, oportunísimo como sempre, faise eco da información aparecida en The Times, o pasado 2 de xuño, con motivo das eleccións de Moldavia, na que se especulaba sobre como se configuraría en 2020 o mapa político europeo con vinte novos estados independentes.
Chama a atención que o xornal conservador británico desbote sequera a posibilidade que Galicia sexa outra desas pequenas nacións que poidan aspirar á independencia. Será este o mapa que estuden os nosos netos?