Skyline de Barcelona, hoy

miércoles 14 de marzo de 2007

¿Salvadas las librerías?

Aunque no es la panacea que puede salvar el convulso y agónico mundo de la librería, ésta es una buena noticia para el sector editorial. Es una apuesta arriesgada, habida cuenta del fracaso de Crisol (y en Catalunya de la pionera franquicia Proa, igualmente fallida), aunque hayan pervivido otras experiencias, aquí señaladas.

Que el mundo de las librerías está cambiando nadie lo duda. Una de las formas de cambio es la creación de cadenas de librerías por parte de grandes grupos editoriales. En España lo intentó Santillana con Crisol (y el experimento no acabó de funcionar: llegó a tener doce locales y quedan tres) y Planeta con Casa del Libro (parece que ha ido bien: cuenta actualmente con trece). Ahora es el grupo Bertelsmann, a través de su división de clubs de lectura (conocido como DirectGroup) la que va a intentar la aventura, y en los próximos tres años piensa abrir veinte nuevas librerías en España.

El responsable del proyecto es el barcelonés Fernando Carro, que tras dirigir durante unos años Circulo de Lectores fue llamado a Alemania por la cúpula de la multinacional Bertelsmann, a la que Círculo pertenece, para que coordinara sus principales clubs de lectura europeos. Este es un territorio en plena modificación. Los clubs de lectura continentales, nacidos en su mayoría en torno a los años 50 del pasado siglo, tuvieron su momento de gran expansión en una época en que en los hogares siempre había alguien de la familia para recibir a los agentes del club, comentar con ellos los catálogos y hacer los encargos correspondientes. En España Círculo fue pionero en los años 60 en llevar la lectura a muchos lugares donde no se leía. Pero obviamente la situación hoy es muy diferente: la gente está menos en casa y es difícil encontrar alguien que reciba a los vendedores, por un lado, y por otro el acceso a la lectura se ha expandido por otros sistemas como la mejora de las bibliotecas. Carro ya lo anunció en el 2005 en el simposio " Los futuros de la industria editorial": los clubs debían buscar nuevas fórmulas y crecer con otros productos.
Ese mismo 2005, France Loisir (que con 3,5 millones de socios es el equivalente de Círculo en Francia y pertenece también al DirectGroup de Bertelsmann) adquirió en dos movimientos sucesivos las cadenas de librerías Privat y Alsatia, sumando 51 locales a las más de 150 tiendas de venta directa de productos del club -libros y creaciones audivosuales varias-con que ya contaban, y convirtiéndose en el segundo distribuidor del libro del mercado francés tras FNAC.

En junio del 2006, Direct Group adquirió Livraria Bertrand, la mayor cadena de librerías de Portugal, con 48 establecimientos en 18 ciudades (y editorial propia).

Berteslmann quería crear también su cadena librera en España, y la primera idea fue comprar una ya establecida. Pero no había ninguna asequible. Por lo que se decidió empezar a actuar con el sello Bertrand y creando nuevas librerías en vez de remozar establecimientos antiguos.

Un punto significativo es que estos nuevos espacios estarán ubicados en grandes centros comerciales. La primera librería Bertrand española se pondrá en marcha en el Espacio Torrelodones de Pozoblanco, en Madrid. Le seguirán, en el 2007, otras cuatro en Zaragoza, Cartagena, Oviedo y Ponferrada. " Se dirigen a un público que no es el hasta ahora habitual de librerías, pero resulta muy interesante, y a los dueños de los centros les interesa acogerlas porque da valor añadido a sus espacios", me dice, al teléfono desde Alemania, Fernando Carro.

Cuando yo vivía en EE. UU. compraba a menudo en librerías de ´malls´ porque daban una buena oferta, algo que aquí dista de haberse afianzado. Las FNAC empezaron hace tiempo a colonizar el territorio (tienen 8 de sus 14 espacios españoles en parques y centros comerciales de distintas ciudades), y Bertelsmann aspira ahora a dar un giro definitivo a la situación. Fernando Carro canta por anticipado las virtudes de los espacios que proyecta: " Serán librerías generalistas, con un espacio promedio superior a los 300 metros cuadrados y un apartado especial para los libros de Círculo de Lectores. Siguiendo el modelo de las de Portugal: espacios agradables con una oferta amplia", anuncia adelantándose a las suspicacias


Sergio Vila-Sanjuan; CULTURAS; La Vanguardia