(...) Por lo que atañe a lo comercial, en el último año es cierto que se han multiplicado de manera espectacular los ingresos por publicidad de los medios digitales y que las perspectivas para el futuro son también halagüeñas. Según la consultora PricewaterhouseCoopers , la inversión publicitaria en Internet crecerá a escala mundial a un ritmo del 12,9 por ciento anual hasta 2010. Sin embargo, los diarios consideran difícil suplir lo que esperan dejar de ganar por el declive del mercado impreso, mediante lo que comienza a ingresar gracias a sus ediciones digitales.Así pues, los diarios navegan en un mar de dudas: vacilan entre seguir apostando por un modelo impreso con gran pasado y presente, pero cada vez con mayores incógnitas de futuro, y un modelo digital sin apenas pasado, con escaso presente y con un futuro tan lleno de esperanzas como de interrogantes.
Atenazados por esta incertidumbre, lo cierto es que casi todos los diarios han adoptado hasta ahora en Internet políticas erráticas, cuando no declaradamente defensivas. Así, en los últimos años hemos asistido a vaivenes estratégicos en las operaciones digitales de varios diarios, con modelos que iban desde la gratuidad absoluta hasta el pleno pago. Por lo que se refiere a los contenidos, la apuesta ha sido absolutamente cicatera: los diarios han estado más pendientes de guardar la ropa del quiosco que de nadar en Internet, dotando de escaso o nulo valor añadido a sus ediciones digitales.
Mirar y esperar, esa parece haber sido la consigna hasta ahora.
Más información, en Chasqui.

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