(...)
A pocas semanas del comienzo de la feria editorial de Frankfurt, que este año tiene a la literatura catalana como invitada de honor, he pensado mucho en Joan Sales, desaparecido en 1983. Como editor y como autor, Sales encarna lo mejor de nuestras letras: ambición, originalidad, riesgo, capacidad de crear lectores, amor a la lengua, universalidad.

Además de
Incerta glòria,sus Cartes a Màrius Torres dicen más y mejor de nuestra historia reciente que muchos manuales, con un estilo vivo y pugnaz, penetrante, de una sinceridad sobrecogedora, radical. Sales sería una buena bandera para desplegar en Frankfurt, al margen de nuestros clásicos y de nuestros autores vivos excelentes. Sería una puerta de lujo, incuestionable, para entrar en la literatura catalana. No me consta que Incerta glòria haya sido traducida al alemán ni al inglés, lo cual debería interesarnos. En castellano, fue el sabio Carlos Pujol quien se encargó de ello en 1969, versión que Planeta reeditó en el 2005. Por cierto, sugiero humildemente desde aquí que alguien haga llegar sendos ejemplares de la versión castellana de Incerta glòria a los señores Zapatero y Rajoy antes de las próximas elecciones generales. Tal vez la lectura de Sales les ayude a ver con nueva perspectiva algunos asuntos muy sensibles que ambos manosean con escaso cuidado. Es motivo de satisfacción, en cambio, la reciente publicación en francés de la versión definitiva de la novela de Sales, con un prólogo de Juan Goytisolo, responsable en su momento de que Gallimard publicara, en 1962, otra traducción de esta obra a partir de una versión más libre sin los cortes impuestos por la censura, pues iba destinada al exterior. Esta nueva edición francesa, con el importante apoyo del Institut Ramon Llull, se completa con un epílogo muy esclarecedor y certero del profesor Xavier Pla. Ojalá está Gloire incertaine,vertida cuidadosamente por Bernard Lesfargues y Marie Bohigas y editada por Éditions Tinta Blava, ocupe un lugar destacado entre los materiales de la representación oficial en Frankfurt. Si hay que explicar a los europeos, y a los editores del resto del mundo, que la literatura catalana moderna puede hablar de tú a tú con las otras literaturas, la novela de Sales es un ejemplo perfecto. Tal vez la editorial alemana Suhrkamp, que ha decidido traducir, entre otros títulos,
Quanta, quanta guerra,de Mercè Rodoreda,
El quadern gris,de Josep Pla, y
Les veus del Pamano,de Jaume Cabré, pueda interesarse también por Incerta glòria. Juan Goytisolo, en el prólogo a la nueva traducción francesa, destaca que Sales escribe su obra como un testimonio a favor de la verdad y contra lo que el propio novelista y editor llamó "la mentira de los rojos y la mentira de los negros, de los fascistas". Un testimonio que fue permanentemente revisado y reescrito desde que, en 1955, Sales ganó el premio Joanot Martorell. Ahora, los responsables del Institut Ramon Llull, en un opúsculo editado para el público francés, rescatan oportunamente lo que los censores franquistas juzgaron en 1956, tras examinar el original de
Incerta glòria. Según el funcionario de turno, la obra "expresa ideas heréticas - las propias de semejante individuo [ un oficial del ejército rojo]- y a menudo en un lenguaje grosero y asqueroso. Se desprende una filosofía existencialista, condenable por la forma y el fondo. Las ideas condenables constituyen el verdadero fondo de la novela; de manera que, aunque se suprimieran pasajes enteros, la obra seguiría siendo absolutamente impublicable. Es preciso prohibirla en absoluto". Finalmente, la novela, con muchas supresiones, apareció en 1956 y, luego, sucesivas ediciones recogieron las ampliaciones y modificaciones introducidas por Sales. No hay duda de que las advertencias de los censores franquistas resultan, a día de hoy, una magnífica invitación involuntaria a la lectura de
Incerta glòria.Para el lector catalán y para cualquier lector deseoso de penetrar en una gran historia.
FRANCESC-MARC ÁLVARO