Skyline de Barcelona, hoy

miércoles, 23 de enero de 2008

Barcelona: Parque Temático (I)

Hace ya tiempo que la gran encisera se ha convertido en un Lloret de Mar a lo béstia. Más de cinco largos lustros de gobiernos socialistas, más o menos coaligados, con los restos del PSUC primero y con verdes y Esquerra ahora, han producido un avatar (descendimiento) grave de la calidad de vida y, en general, de la vieja imagen de ciudad cosmopolita y motor cultural del resto de España. Cierto que la calidad y capacidad de los ediles ha ido menguando en el mismo sentido: Socías, Serra y Maragall no son lo mismo que Clos y Hereu; Maria Aurèlia Capmany o De Semir no tienen nada que ver con Carles Martí o García-Bragado; Mayol o Portabella no son precisamente unos compañeros de viaje muy recomendables...
Barcelona huele mal, está sucia, los servicios de transporte colectivo son deficientes, la seguridad está descuidada con tanto guardia urbano dedicado en exclusiva a recaudar mediante las multas por mal aparcamiento, la recaudación mediante la grúa municipal más caprichosa y usurera de España, el tráfico cada vez más desordenado, la generación de normas restrictivas con los derechos particulares (antitabaco, zona verde, limitación de velocidad, eliminación sistemática de plazas de aparcamiento gratuitas, etc), el turismo barato y el comercio a él orientado se adueñan del espacio urbano, los inventos del tío Gilito tipo Fòrum, los desmanes ante y post partidos internacionales del Barça, las manifas de antisistema, los espectáculos de edificios okupados, la degradación acelerada de barrios-gueto de la inmigración más humilde y desasistida, los lateros, el top manta, los trileros, y así hasta el infinito.
Vamos de mal en peor, nadie que tenga algo de memoria puede dudarlo.
Hoy traigo aquí un ejemplo de este desatino, esta falta de gobierno por parte del Ayuntamiento: la proliferación de unos toldillos instalados en muchísimas fachadas de la ciudad cuya misión aparente es la de evitar, provisionalmente en tanto no se repara el desperfecto, que elementos frágiles de las mismas se precipiten sobre la acera, con el consiguiente peligro para viandantes. La fotografía está tomada en una calle adyacente a mi casa, Agramunt con República Argentina. El lugar es muy concurrido por turistas que hacen la ruta de los jardines públicos de la ciudad; cuando salen, frente a mi casa, del Parque del Putxet, enfilan Agramunt para ir hacia la Baixada de la Glòria, camino del Parque Guell. Entonces, ante la curiosa perspectiva que refleja la foto, disparan sus cámaras y se llevan a sus lugares de orígen ese peculiar componente del panorama urbano de Barcelona: los immarcesibles toldillos.
El toldo verde que se aprecia a la derecha de la imagen fue colocado, previo reconocimiento de los riesgos por parte de los Bomberos barceloneses, hace ya...




¡MÁS DE DOCE AÑOS!

Como medida provisional no está nada mal, ¿no les parece?