Skyline de Barcelona, hoy

domingo, 27 de enero de 2008

Censurando, que es gerundio

Pilar Rahola

Entre moralistas y comisarios políticos, ser periodista en TV3 va a ser un deporte de alto riesgo
Superados los antipáticos líos del caso Pallerols, el señor Domènec Sesmilo, antiguo dirigente de Unió, se dedica ahora a enviar notas de prensa para explicar, a los periodistas, cómo tienen que formular las preguntas de sus programas. Como diría el bolero, es bueno saber a qué dedica su tiempo libre, este ínclito miembro del CAC, sobre todo para poder justificar el bonito sueldo público que recibe. De momento, sabemos que preside una mesa con título progre, Mesa per a la Diversitat de l ´ Audiovisual, cuyos objetivos son garantizar la multiculturalidad, la diversidad, y no se sabe si el uso de la bicicleta.

Parece ser que todos estos objetivos no son garantizados por los profesionales de TV3 y Catalunya Ràdio, ni por las leyes que nos amparan, sino por el señor Domènec Sesmilo y su corte de sacerdotes. Bien. Ya tenemos gurú mayor, corte de acólitos y tutela. Y desde esa sesuda tutela, el miembro del CAC envía una nota de prensa para expresar su indignación por la cuestión que planteó Els matins de TV3. Los hechos ocurrieron el 23 pasado, cuando Cuní formuló una incorrecta pregunta, al amparo de centenares de correos recibidos: "Creieu que hi ha tracte de favor amb els immigrants a Catalunya?", y la respuesta de la audiencia fue masiva: 95% sí; 5% no. ¿Ello significa que el programa se quedara tan ancho? Para nada. Con la intención de abrir el melón de la rumorología popular en cuestión tan espinosa, Cuní planteó el tema de fondo, invitó a dos alcaldes (Iolanda Pineda, de Salt, y Lluís Medir, de Palafrugell) y a un concejal (Joan López, de Vic), que desmintieron, con datos, la creencia popular.

No había trato de favor por ser inmigrantes, sino reparto entre los más desfavorecidos. El problema estaba en que los ayuntamientos habían recibido mucha más inmigración que dinero para poder atenderla. Y así, después de una reflexión serena sobre un fenómeno complejo, se desmontaron algunas leyendas urbanas y se aprovechó la tribuna pública, para pedir más recursos.

Hasta aquí la crónica de unos hechos que se explican vídeo en mano. Sin embargo, como el señor Sesmilo debe de aburrirse más que un elefante en una bañera, activó las alarmas censoras, y decidió que, por encima de un profesional del periodismo, capaz de ejercer con responsabilidad su trabajo, tenía que alzarse la voz del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, versión corrección política. El resultado es poco importante, porque no imagino a Cuní preocupado por las arengas del señor Sesmilo. Pero el síntoma es trágico. De entrada, unos tipos que no sabemos qué méritos tienen para aconsejar a un periodista de abultada biografía profesional niegan la mayor de todas: el derecho a preguntarse. Es decir, no niegan la libertad de expresión, sino directamente la libertad. Si a todo ello añadimos el nuevo y flamante consejo de la Corporació, cuyos miembros no responden al espíritu de la ley (prestigio, independencia, etcétera), sino al pacto de los partidos para enviar a los comisarios políticos, la tormenta masca el desastre. Cuní augura cinco años a TV3 como televisión competitiva. No es para menos. Ahora tendremos al CAC por un lado, censurando un poquito, ni que sea para justificar su existencia.

Y por el otro lado, los doce magníficos enviados por los partidos a la Corporació, que tendrán sueldo y tiempo para entretenerse y mascar quejas y censuras. De hecho, la ínclita Balletbó ya se ha estrenado, y sin ser aún consejera, ya hizo sus llamaditas increpando por la "contundencia" de las preguntas que Josep Cuní hizo al señor Carbonell. No tenía aún el cargo, pera ya le decía a Cuní cómo tenía que preguntar. La que nos espera es de aúpa. Fraude al espíritu de la ley, martillos de herejes por doquier y vocación para ejercer el martilleo.

¿Dónde quedará la libertad de los profesionales, su independencia? ¿Dónde la capacidad de margen de TV3? ¿Dónde su dinamismo? Enterrado en las carpetas de una mentalidad estalinista que aún cree que el poder pasa por el control inquisidor de la prensa. Entre moralistas, comisarios políticos y aburridos con sueldo, ser periodista en TV3 va a ser un deporte de alto riesgo.


www. pilarrahola. com