LAS elecciones parecen decididas: si el votante español se inclinara por el mal menor, una vez que Rajoy ya nos ha amenazado con estar ocho años en el poder, Rodríguez, para llevarse una mayoría guapa, no tendría más que salir diciendo que él sólo estará cuatro. El resto es literatura en la que, verso a verso, las mejores cabezas de la izquierda, Sabina y Llamazares, hacen de Góngora y Quevedo en «Interviú», con el permiso de Gamoneda, que es el encargado de cantar los números en el bingo cervantino del ministro Molina en la Casa de las Siete Chimeneas. Resueltas, pues, las elecciones, hace bien Rodríguez en ocuparse de las cosas trascendentes, como, por ejemplo, la Alianza de Civilizaciones.
-Se podrá evitar el choque con las culturas que hoy nos son hostiles sólo si al final conseguimos refutar la dura acusación de que hemos olvidado a Dios y recuperar plena conciencia de lo profundamente enraizada que está nuestra cultura en el cristianismo.
He aquí una idea del filósofo báltico Murt Hübner, citado por Ratzinger en un discurso conmemorativo de Normandía, pero Rodríguez no es hombre delirante de fe, sino de razón, y busca una Alianza de Civilizaciones laica y por lo civil. La cosa no es fácil, porque una de las partes, la que más tilín le hace a nuestro Lawrence de Eurabia, cree que se mata, aunque para Rodríguez los fundamentalistas somos nosotros. [...]
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POR IGNACIO RUIZ-QUINTANO
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