jueves 20 de marzo de 2008

Más o menos orgásmico


La vis anecdótica de Zerolo es impagable porque solivianta a la derecha y ausenta a la izquierda de sus verdaderos problemas. Se preguntan las buenas gentes si un segundo mandato recaerá en los mismos orgasmos democráticos que Zerolo atribuye al primer zapaterismo o si habrá rectificaciones continentes. La cosa viene del delirante Wilhelm Reich, quien proclamó, como disidente de Freud, que la salud mental de un sujeto humano se mide por su potencial orgásmico. En la medida en que Zapatero rectifique o no los enunciados de su primer mandato habrá menos ocasiones para el orgasmo de Zerolo y más oportunidades para una gestión pública que se centre en la realidad y no en el deseo o la pulsión bioeléctrica. En sentido contrario, a menos orgasmos para Zerolo, menos disponibilidades inmediatas para la estrategia política de Mariano Rajoy.
Hipótesis posibles -aunque improbables- de rectificación para Zapatero: incidencia efectiva en la Unión Europea, menor enfrentamiento entre laicismo y opinión católica, desapego a la Alianza de Civilizaciones, más personificación de Solbes, rectificación de la política educativa, búsqueda de consensos con el PP, vivienda razonable, política energética realista, menos Memoria Histórica, abandono de la aproximación a ETA, alianzas parlamentarias en pro de la estabilidad territorial. Desde luego, todo es posible por parte de un gobernante que haya asumido las lecciones del voto, pero también es verdad que notables porciones del voto de IU en toda España y las visibles conmutaciones en Cataluña y el País Vasco tienen un significado que la astucia política de Zapatero puede interpretar en cualquier sentido.
No sería realista descartar que, incluso con algunas rectificaciones de rumbo, Zapatero alentase la reiterada expansión orgásmica de Zerolo. En casos así, el gobernante en estado de gracia aspira a que todos tengan lo que desean. Si aspira a contribuir al desenvolvimiento orgásmico de Zerolo, lo más predecible es que Zapatero se reafirme en las virtualidades del buenismo, sobre todo si, según algunos síntomas a mano, la derecha político-mediática se articula desde el fundamentalismo. Ya se sabe que entre el relativismo y el buenismo no es fácilmente hacedera una síntesis de penetración en la opinión pública que sedimente en términos de alternancia.
[Sigue...]