Skyline de Barcelona, hoy

sábado, 5 de abril de 2008

¿Por qué está solo Zapatero?





Los asuntos exteriores


La foto domina todos los medios. Zapatero solo, aislado, en la larga mesa de la conferencia de la OTAN en Bucarest mientras a unos cuantos metros, el resto de dirigentes charlan animadamente. Entre ellos, el saliente presidente americano George Bush. La situación duró unos diez minutos. Es una gran foto, firmada por Emilio Naranjo (agencia EFE) al que felicito. Es el negativo de la foto de Ánsar con Bush en el rancho de Texas de este último. Una foto que demuestra de forma simbólica uno de los grandes pasivos de la política española actual: su menudencia internacional, sin parangón desde el inicio de la democracia hace treinta años. [Sigue...]
Martí Saballs, en Expansión



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Lo de la cumbre de la OTAN en Bucarest ha sido tremendo. Todo un símbolo unívoco de la soledad hueca de José Luis Rodríguez Zapatero, pobrecito, y de lo errático de la política exterior que marcan, al alimón, su ignorancia y su contumacia. De ahí el temor de que, en vísperas de que forme su nuevo Gobierno -el de su reincidencia-, vuelva a reclutar ministros como Miguel Ángel Moratinos. Cualquiera puede ser presidente, pero ya no es tolerable que cualquier presidente consienta que un cualesquiera ocupe la cartera de Exteriores ni ninguna otra que exija conocimientos específicos, experiencia probada, respeto entre sus iguales y evidencias mínimas de talento.
A partir de la ya anunciada continuidad de los dos vicepresidentes que le acompañan, Zapatero debiera hacer un esfuerzo, que su partido tendría que exigir, para rodearse de personajes más capaces que Moratinos y podar el trazado de la política exterior, si es que hay alguno, de ideas sonsas como la Alianza de Civilizaciones o radicalismos tercermundistas. No es bueno que, por mínimo que resulte, Zapatero siga estando solo, como un apestado, en los foros mundiales.
¡Oh -dirá Zapatero-, quien fuera hipsipila que dejó la crisálida! Ruben Darío, que era un cachondo, sonríe desde el Olimpo y nosotros nos ponemos a temblar ante la hipótesis de que el líder socialista, por no enmendalla, persevere con Mariano Fernández Bermejo, Magdalena Álvarez y otras parecidas joyas con dientes en el Gobierno de España. No estará solo en la tristeza.

Martín Ferrand, en ABC