Otro negociado político para "manejar" la cultureta
"... el Parlament ha aprobado, tras cinco años, el llamado Consell de Cultura i de les Arts, cuyo reto principal es contribuir a ordenar el panorama, de manera que la cultura de producción propia ocupe un lugar de interlocución en el ágora y se erija en motor que impulse el país hacia mayores cotas de innovación y creatividad. La función del Consell no consiste, pues, como suele decirse por mimetismo, en alejar las políticas culturales del partidismo, porque nuestros partidos, sin excepción, carecen de políticas culturales, porque la capacidad de influencia de la cultura es tan irrisoria que nunca se han tenido que preocupar por considerarla como alfil, ni siquiera peón, a favor o en contra.
Invertir lo debido en cultura es ya tan necesario como destinar una proporción de los recursos a I+ D. En nuestros días, es la capacidad de arrastre de la cultura, de generar conocimiento y reconocimiento, de exploración de los límites y las fronteras, de elevación del nivel general, y no la nostalgia o la identidad, lo que nos debe llevar a reconsiderar la función de la creación y la producción artística y cultural hasta otorgarle un rango de primer orden. En estos momentos en los que Catalunya no cesa de perder fuerza política y social, el Consell de Cultura podría contribuir de modo principal a definir, si acierta, nuevos espacios para la creación, la producción y en primer lugar la interlocución social de la cultura.
En nuestro tiempo, la cultura y el arte no aportan sólo entretenimiento o disfrute. No sólo constituyen un sector económico de primer orden. Por encima de ello, son la señal más evidente y contagiosa de vitalidad, creatividad y capacidad de innovación. También el lugar del cuestionamiento de todo lo demás, sin el cual crecen los riesgos de atrofia, de autocomplacencia y engaño sobre la resistencia y elasticidad de los tejidos básicos.
Le creación del Consell, pionero en el sur de Europa, no es el único signo de reacción ante el marasmo pesimista que nos sigue atenazando. Otros liderazgos se van forjando, aunque con similar fragilidad inicial. Que después tengan éxito, o sea, que transformen y proyecten, va a depender ante todo de quienes los compongan, pero también de una conciencia de su necesidad que hoy por hoy está mucho menos extendida de lo que puede parecer y nos conviene."
Bru de Sala, en La Vanguardia

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