Skyline de Barcelona, hoy

viernes, 11 de julio de 2008

Internet y el papel mojado

Por José Mendiola


Internet está convirtiendo a los periódicos tradicionales en auténtico papel mojado. Los que argumentan lo contrario lo hacen por una simple cuestión de supervivencia o, más en concreto, por esa típica aversión al cambio que caracteriza al ser humano.

La proliferación de blogs, la globalización del acceso a Internet y el sol que nunca parece ponerse en los dispositivos móviles están consiguiendo que vivamos la actualidad al minuto. O mejor dicho: al segundo. Esta pléyade de medios, canales y formas de acceder a lo que, literalmente, “cada uno quiere consumir" (informativamente hablando, se entiende), están relegando al papel y a la prensa escrita a un gran repositorio de opinión, donde la actualidad -caducada en el momento de salir de la imprenta- se ha visto desplazada por columnistas, farmacias de guardia y programación de televisión.

En un mundo donde hasta la radio queda obsoleta como recurso informativo, ¿qué futuro puede tener un soporte que cuando llega al usuario tiene un retraso no menor a las 8 ó 10 horas? Algo así debió de pensar el magnate de la información y los medios Rupert Murdoch al vaticinar la desaparición de los periódicos impresos antes de 30 años.

Si la rabiosa actualidad es un elemento decisivo desde el punto de vista del lector, no menos evidente parece ser la inversión publicitaria desde la perspectiva del anunciante. Vamos a poner un ejemplo tan sencillo como habitual: un anunciante de colonias para hombre desea promocionar un nuevo producto para varones de clase media-alta y tiene sobre la mesa una oferta digital y otra en "papel". La primera es notablemente más barata que la segunda, se dirige a un mercado mucho más segmentado y, a diferencia de la primera, ofrece un feedback en el que podrá saber cuánta gente ha hecho click en su anuncio, desde qué lugar y a qué hora. Frente a esta precisión quirúrgica, el papel ofrece la promesa de la tirada y un incierto número de lectores que no se sabe si han llegado a ver el anuncio siquiera.

Los argumentos del dorado futuro de la prensa online no terminan ahí. La Red parece como un Ave Fénix que se reinventa y rejuvenece a cada minuto. Cuando creíamos haberlo visto todo en lo tocante a las ‘tres uves dobles’, aparecen nuevas formas de conectarnos y recibir información de forma permanente. Las redes sociales son una buena prueba de ello, pero también lo son canales más veteranos como la lectura mediante RSS, el acceso a través del móvil o los boletines vía web. Todo sea para que recibamos la información en el momento y con el formato que más nos convenga frente al café para todos del papel.

La red resulta ser un caos cósmico, donde no hay una ley superior que la supervise, pero el propio sistema es capaz de equilibrarse y vivo ejemplo de ello es la enciclopedia online y mantenida por los usuarios Wikipedia, donde cada uno aporta su granito de arena y mantiene los datos con un rigor sorprendente tratándose de un lugar abierto. Ese paradigma de la cyber-democracia es extensible a los medios en Internet, separados unos de otros por el click de un ratón. Larga vida a la Red.