Skyline de Barcelona, hoy

lunes 13 de octubre de 2008

Zapatero acepta la compra de acciones de los bancos

Pablo Sebastián

El presidente Zapatero se ha visto obligado a rectificar la posición española de la que hizo gala, tras la reunión del Eurogrupo en París, al incluir en el decreto aprobado por el Consejo de Ministros el mandato que permite al Gobierno autorizar la compra, por el Estado, de las acciones de los bancos españoles que tengan problemas de capitalización, lo que deja a las Cajas de Ahorro en incierta situación. Una decisión importante que Zapatero y el vicepresidente Solbes habían descartado hace muy pocas horas y que está en el centro de las principales iniciativas adoptadas por las potencias de la Unión Europea, siguiendo el modelo de Gran Bretaña que ha comenzado a comprar parte de las acciones de los principales bancos del país.

Esta noticia de gran importancia se suma a las otras adoptadas ahora por el Ejecutivo relativas a las garantías que el Estado dará, a partir de hoy y hasta finales de 2009, a las emisiones de la deuda a corto plazo (cinco años) que emitirán las entidades financieras españolas que para lo que queda de 2008 podrán alcanzar los 100.000 millones de euros. Ambas medidas de garantía de deuda y de autorización de compra de acciones de los bancos en apuro se ubican en el doble camino de: capitalizar a los bancos y de ofrecerles un amplio margen de liquidez para reactivar la economía, ayudar a empresas y luchar contra el paro. A ellas hay que añadir otra decisión adoptada por el Consejo de Ministros del pasado viernes, con la creación de un fondo para la compra de ?activos sanos? de las entidades bancarias por un monto total de 50.000 millones de euros.

No cabe duda de que estamos asistiendo a una nacionalización paulatina, tanto directa (por la compra de acciones) como indirecta (por la vía de las garantías del Estado), de la banca privada, como única y principal solución a la crisis del sistema financiero y al riesgo de colapso general, una vez que se había perdido la confianza que, como declaró ayer Zapatero, sólo la puede dar y la debe dar el Estado. Asimismo, todo apunta a que, mientras se pone en marcha, el plan de rescate financiero de la Unión Europea y de Estados Unidos, los principales gobiernos del área capitalista de Occidente se han dado un plazo de quince meses (desde ahora hasta finales de 2009) para una reforma en profundidad del sistema financiero internacional.

En lo que a España se refiere, las decisiones adoptadas por el Gobierno son importantes y ofrecerán confianza, aunque al Ejecutivo español le falta aún la subida de las garantías del Estado a los ahorradores, que España ofrece sólo para 100.000 euros por persona y entidad financiera, mientras que las otras naciones europeas ofrecen garantías plenas a los ahorradores y mucho más altas que las que garantiza el Estado español. Lo que tarde o temprano deberá provocar una nueva rectificación del Gobierno como la adoptada en el día de ayer sobre la posible compra de acciones de bancos en dificultad.

Lo llamativo de este importante cambio de posición estriba en que Zapatero, en vez de reconocer su error, culpó al vicepresidente Solbes de la decisión de incluir en el decreto la posibilidad de compra de acciones de los bancos, cuando fue precisamente Solbes quien en la tarde del domingo anunció que España no compraría acciones de las entidades financieras, lo que también fue confirmado por Zapatero desde París.

¿Cuál ha sido el error de cálculo? En primer lugar Zapatero se equivocó al adelantarse a la cumbre Europea de París con la decisión adoptada en el Consejo de Ministros del viernes para la creación de un pequeño fondo de 50.000 millones (si se compara con los 300.000 de Francia o los 400.000 de Alemania), para la compra de ?activos sanos? de entidades financieras, lo que resultaba a todas luces insuficiente para capitalizar y dar liquidez a dichas entidades financieras. A la vez, España se descolgaba de la tendencia que ya se vislumbraba en Europa por iniciativa de Gran Bretaña de permitir la compra de acciones de los bancos, luego completada con la iniciativa de las garantías a las nuevas emisiones de deuda hasta finales de 2009.

Y en el fondo de este error está el empeño de Zapatero de disimular, todo lo que pueda, el alcance y el impacto de la crisis en España, negando la toma de decisiones fuertes e importantes, como las que ahora pone en marcha, con el argumento presuntuoso y peligroso de que ninguna de las entidades financieras de nuestro país tiene serios problemas. Algo que, sin embargo ya no descartó en el día de ayer, en el que no precisó algo tan importante como de qué manera se van a poder capitalizar a las Cajas de Ahorro con problemas financieros, una vez que estas entidades carecen de acciones para ser compradas por el Estado. Aunque esta cuestión y otras ?como las de las garantías plenas para los ahorradores españoles- quedarán relegadas a una nueva rectificación.

Rectificar es de sabios, afirma el dicho español. Pero equivocarse en estas cuestiones esenciales, e ir a remolque de los acontecimientos en lugar de llevar la iniciativa o de acompañar a la vanguardia europea en el plan de rescate del sistema financiero, son errores graves sólo justificados por el mal gobierno y una cierta presunción ?somos los mejores- y frivolidad. Sin embargo, el Gobierno, a pesar de su error inicial, ha rectificado con urgencia y eso al conjunto de los españoles nos va a beneficiar.