Los votantes de Obama muestran conservadurismo moral
EUSEBIO VAL - Washington. Corresponsal
Es un error creer que EE. UU. ha dado un gran giro a la izquierda, en sentido europeo
Comete un grave error quien crea que la victoria de Barack Obama significa un claro giro a la izquierda de Estados Unidos y un abrazo - a la europea- de las causas progresistas. Un buen ejemplo ha sido California, la tierra de Hollywood y de los hippies. El pasado martes, además de votar por amplia mayoría al primer presidente afroamericano, los electores del Golden State aprobaron la Proposición 8, que anula la legalización de las bodas entre homosexuales decidida por el Tribunal Supremo californiano en mayo pasado. Similares iniciativas en Arizona y Florida también declararon inconstitucional el matrimonio entre gais.El caso de California cobra especial significado porque las bodas entre personas del mismo sexo eran legales y, desde mayo, ha habido 18.000 enlaces. La decepción y la amargura entre la comunidad homosexual han sido mayúsculas. Ha habido ya varias manifestaciones de protesta, algunas de ellas dirigidas contra templos mormones, pues la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días - denominación oficial de los mormones- se gastó millones de dólares para convencer a los votantes para que anularan la legalidad de las bodas entre gais y lesbianas.
Una gran motivo para la reflexión fue que una amplia mayoría de afroamericanos - 7 de cada 10- votaron a favor de la Proposición 8. También lo hizo un 53 por ciento de los hispanos. Eso indica que en dos de los pilares de la coalición que ha llevado al poder a Obama - negros y latinos- el conservadurismo moral es todavía muy fuerte. Se trata de un aviso a Obama sobre cómo debe gobernar y sobre qué candidatos debe designar cuando haya vacantes en el Tribunal Supremo.
El rechazo de los hispanos a los bodas gais no produjo tanta sorpresa como la oposición de los afroamericanos. Se entiende que entre los latinos - la mayoría de origen mexicano- influyó el alto porcentaje de católicos entre ellos y el hecho de que la homosexualidad aún es una cuestión bastante tabú en su cultura.
En el análisis del desenlace electoral del pasado martes resulta obvio que ha habido un desplazamiento a la izquierda, pero sólo ligero y matizado, motivado sobre todo por la mala situación económica y el severo desgaste de la Administración Bush, Como advertía Jon Meacham en un artículo en el semanario Newsweek semanas antes de las elecciones, Estados Unidos sigue siendo un nación de centroderecha, genéticamente todavía muy conservadora para los parámetros europeos en cuestiones como la religión, la pena de muerte y la intervención del Estado en la vida de la gente.
"Si Obama gana, tendrá que gobernar una nación que es más instintivamente conservadora que liberal - escribía Meacham-, una realidad perenne que anteriores presidentes demócratas han ignorado por su cuenta y riesgo". El articulista ponía el ejemplo de Jimmy Carter, que sólo duró un mandato, y de Bill Clinton, que se vio obligado a virar a la derecha dos años después de asumir el cargo cuando los republicanos ganaron por goleada las elecciones legislativas de 1994.

No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada