Skyline de Barcelona, hoy

viernes, 14 de noviembre de 2008

Se equivoca Zapatero si cree que asiste a los funerales del capitalismo


Lo de hoy y mañana en Washington, apenas una foto. No dará más de sí esta primera reunión conjunta de veintiún países. Cada uno de su padre y de su madre. Sin liderazgo claro, a diferencia de lo ocurrido en el Bretón Woods (julio, 1944), cuando el brazo militar de EEUU empezaba a decidir el desenlace militar de la Segunda Guerra Mundial a favor de los aliados, mientras con el otro brazo, el económico, tiraba del carro para, entre otras cosas, imponer el sistema monetario de cambio fijo que estabilizó la economía occidental.

Ahora la situación ahora es otra. Hasta el nada sospechoso Francis Fukuyama hablaba este verano, en su conocido discurso de Santa Mónica, del “fin de la hegemonía americana” y del mundo multipolar que se encontraría el nuevo presidente. Ya conocemos su nombre, Barack Obama, y sus intenciones de concederle a la crisis económica mundial máxima prioridad en su hoja de ruta.

Pero también sabemos que estará fuera de servicio, a efectos oficiales, hasta el 20 de enero. Guardar las formas democráticas en el traspaso de poderes producirá el resultado, un tanto extravagante, de que, al menos en la primera parte del proceso, no tendrá arte ni parte quien solo dentro de dos meses va a convertirse en el presidente de la todavía primera potencia económica del mundo.

Solo de aproximaciones, tanteos, discursos para la galería, fotos de familia, alguna frase brillante para las portadas de los periódicos y puesta en marcha de los primeros grupos de trabajo, podremos hablar después de la cumbre del G-20 más España convocada para este fin de semana en Washington. En la cena previa de los 21 mandatarios y la reunión posterior será el turno de las musas, antes de pasar al teatro.

Por cierto, un formato ideal -me refiero sólo al de este fin de semana-, para que Zapatero saque el libro de estilo y anuncie el fin de las ideologías neoliberales. Que aproveche hoy y mañana para cantar el milagro de los brotes verdes que, en pleno otoño, le han salido al olmo centenario de la Socialdemocracia porque en las próximas citas deberán pasar de las palabras a los hechos. A la hora de las decisiones operativas tiene mucho que aportar la delegación española. Sobre todo en el funcionamiento de bancos e instituciones financieras, donde ya han demostrado su eficacia nuestros sistemas reguladores y de supervisión. Los embalses de fondos en tiempo de bonanza, la comunicación por ley de hechos relevantes en las grandes empresas cotizadas en bolsa, los protocolos que impiden ocultar los activos de riesgo de los balances, etc., podrían ser asimilados al eventual proceso refundador de las instituciones económicas y monetarias a escala global.

Lo que no puede pensar Zapatero, ni creo que lo piense, es que ha conseguido a última hora una silla en los funerales del capitalismo, como parece sugerir un documento del PSOE que apuesta por el “fin del ciclo histórico de las ideologías neoliberales y neoconservadoras”. No hay una inesperada caída del caballo del americano Henry Paulson, secretario del Tesoro, y los defensores del libre mercado de toda la vida. Nada de reconversión socialdemócrata del Estado capitalista. Al menos en los llamados países de nuestro entorno, el fenómeno responde mejor a la condición de Estado socorrista. El que acude en ayuda del banco o la empresa en apuros y recupera su neutralidad cuando el enfermo ha recuperado el color.




Antonio Casado