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sábado, 8 de noviembre de 2008

Sentencia cumplida

Los tres islamistas condenados a muerte por los atentados de Bali de 2002, que costaron la vida a 202 personas, han sido ejecutados en la isla-prisión de Nusakambangan, al sur de Java, por un pelotón de fusilamiento.

Los tres ejecutados.

Imam Samudra, Amrozi y Ali Gufron, miembros de la Yemaa Islamiya (YI), el brazo de Al Qaeda en el Sudeste Asiático, condenados a la pena capital en octubre de 2003, habían agotado sin éxito todos los recursos legales disponibles para evitar el ajusticiamiento.

Jasman Panjaitan, responsable de comunicación de la Fiscalía General de Indonesia ya había asegurado en una conferencia de prensa que el ministro de Justicia, Andi Mattalata, ya había "firmado los documentos precisos" para la ejecución, y que ésta se llevaría a cabo a principios de noviembre, aunque sin precisar la fecha por "razones de seguridad nacional".

De este modo, la Policía y la Fiscalía General del Estado notificaron poco antes a las familias de los reos que estaba todo preparado para llevar a cabo las ejecuciones. Unas horas antes, Ali Fauzi, hermano de Amrozi y Ali Gufron, alias Mukhlas, llegó al presidio de Nusakambangan, para hacerse cargo de los cadáveres y supervisar el proceso musulmán funerario, que incluye el aseo de los cuerpos. Según las autoridades, los cadáveres serán transportados en helicóptero hasta las aldeas en las que residen sus familias, tal y como informa Efe.

Desde que fueron sentenciados a muerte, se sucedieron hasta tres recursos fallidos a distintas instancias judiciales y una petición al Tribunal Constitucional indonesio, también rechazada, por la que los reos solicitaron, en lugar de ser fusilados, ser decapitados, ya que en su opinión este método es más acorde con la jurisprudencia islámica.

Las fuerzas de seguridad de Indonesia se encuentran en situación de máxima alerta ante la posibilidad de un atentado terrorista en represalia por las ejecuciones. Por esta razón, los controles policiales han sido reforzados en gran parte de Indonesia, sobre todo en la capital Yakarta, en la isla de Bali y en todas las infraestructuras estratégicas del país, como vías de transporte y centrales energéticas.

A través de páginas web y mensajes de telefonía móvil, grupos radicales amenazaron el martes pasado con ataques a políticos del país, con una alusión explícita al presidente de la nación, Susilo Bambang Yudhoyono, así como contra las embajadas de Estados Unidos y Australia. Además, el pasado lunes, tres artefactos explosivos de escasa potencia estallaron en la residencia del gobernador de la provincia indonesia de Molucas del Norte provocando sólo daños materiales. Antes de las ejecuciones, la mayor organización musulmana del país, Nahdlatul Ulama (NU), llamó a sus cerca de 40 millones de miembros a mantener la calma.