Skyline de Barcelona, hoy

sábado, 6 de diciembre de 2008

Crisis y desparpajo (reflexión)


Quim Monzó

Es un incremento nunca visto hasta ahora, y lo hacen a cara descubierta, sin ningún reparo

Mucha crisis no debe de haber si el Manchester City está dispuesto a pagar al Madrid ciento cincuenta millones de euros por Iker Casillas, y trece millones anuales al jugador (el doble de lo que cobra en el club español). Porque, si realmente hubiese crisis, a pesar de todo su capital árabe, el Manchester City no pagaría al Madrid ciento cincuenta millones de euros por Casillas, ni trece millones anuales al jugador.

Mucha crisis no debe de haber si el precio de la T-10 ha subido casi el 7%, el triple del IPC (que hasta el presente servía de referencia). Es un incremento nunca visto hasta ahora. Y lo hacen a cara descubierta, sin ningún reparo. Si realmente hubiese crisis no tendrían la desfachatez de subir la T-10 el triple del IPC.

Mucha crisis no debe de haber si el Ayuntamiento se gasta, como si tal cosa, 214.000 euros en seis abetos ecológicos que, supuestamente, funcionan a pedales. Porque, si de verdad hubiese crisis, el Ayuntamiento no se atrevería a aflojar, como si tal cosa, 214.000 euros por seis abetos cuyo objetivo básico es que los apóstoles de la sostenibilidad se promocionen desde sus poltronas, en aras de la parroquia.

Mucha crisis no debe de haber si el Gobierno español acaba de pagar casi tres millones de euros por El atleta cósmico,el cuadro de Dalí que decora el despacho de Juan Carlos I en el palacio de la Zarzuela y que el gobierno de Franco encargó al pintor en 1968 para representar al arte español en los Juegos Olímpicos de México. Porque, si verdaderamente hubiese crisis, para decorar el despacho de Juan Carlos I, el Gobierno en cuestión no hubiese tenido el valor de pagar casi tres millones de euros por ese cuadro, por mucho que el Monarca esté "encaprichado" con el lienzo. Un lienzo que - según leo en el Diari de Girona-"ocupa lugar privilegiado en su despacho, junto a un retrato de su abuelo, Alfonso XIII, y diversas carabelas de plata, réplica exacta de las de Cristóbal Colón". Detalle este último ciertamente admirable, ya que, si las carabelas son "réplica exacta de las de Cristóbal Colón", el despacho debe de ser descomunal. Tengamos en cuenta que, en su primer viaje a las supuestas Indias, Colón viajó con una nao - la Santa María-y dos carabelas: la Niña y la Pinta.Por lo tanto, deben de ser estas las que el Monarca tiene, reproducidas en plata, en su despacho.

La Niña tenía 21,40 metros de eslora, 6,28 metros de manga y un calado de 1,78 metros. La Pinta era aún mayor: una eslora de 22,75 metros, una manga de 6,60 metros y un calado de 1,85 metros. Teniendo en cuenta esas medidas, el despacho de Juan Carlos I en la Zarzuela debe de ser enorme, algo así como un polideportivo, y con techos altísimos. No sé si, aun con la crisis, me sentiría cómodo trabajando en un sitio así.


No parece que sea Qim Monzó la persona más legitimada para hablar de "desparpajo" y de derroches, él que fue hace apenas un año la "pubilla" o el maestro de ceremonias de la festeta-pachanga de Frankfurt, la misma que nos costó 11,6 millones de euros (cerca de 2.000.000.000 de pesetas). ¡Esto sí que es desparpajo!