Skyline de Barcelona, hoy

sábado, 31 de octubre de 2009

Cambios de ocupación del suelo

Reino de España: cambios de ocupación del suelo en la costa 1987-2005 y pérdida acelerada de servicios de los ecosistemas y destrucción de un bien común
Xavier Fontcuberta Estrada · Fernando Prieto · · · ·
25/10/09

“Las cosas que comunalmente pertenecen a todas las criaturas que viven de este mundo son éstas: el aire, el agua de la lluvia, el mar y su ribera.
No se puede edificar en la ribera de modo que se embargue el uso comunal de la gente.”
Alfonso X el Sabio. Siete Partidas, texto del siglo XIII

La costa es un recurso totalmente estratégico para el país, tanto desde el punto de vista económico como social y ambiental. Las fuertes presiones que gravitan sobre la costa han originado un importante y rápido deterioro de los ecosistemas que está ocasionando una fuerte disminución del capital natural y de los servicios que origina a la comunidad. Además está suponiendo una privatización de recursos comunes que beneficia solo a unos pocos y es además una grave amenaza para los propios sectores económicos afectados (una masiva construcción supone un grave riesgo para el turismo).

El litoral es un recurso de muy compleja gestión: comprende unos 500 municipios, 23 provincias y 10 Comunidades Autónomas. Los 8.000 kilómetros de litoral delimitan una pequeña franja territorial, del orden del 4,25% de la superficie del país (hasta los primeros 5 km.), pero que en cambio concentra el 30% de la población. Sobre esta franja descansan además varios sectores clave de nuestra economía, de los cuales el principal es el turismo (el 80% de los 55 millones de turistas que visitan España va al litoral), pero entre los que también están sectores como la pesca, la acuicultura, el uso recreativo, determinado tipo de agricultura, energías renovables, etc. Si se añade la existencia de algunos valiosos espacios protegidos (como Doñana o el delta del Ebro), estamos delante de uno de nuestros más valiosos recursos estratégicos.

Sin embargo en los últimos 20 años la presión sobre este recurso ha aumentando dramáticamente a través de la ocupación masiva del territorio, que ha avanzado a un ritmo frenético desde la Costa Brava hasta las de Cantabria y el País Vasco, afectando negativamente a la funcionalidad física y ecológica del litoral. En efecto, con los datos del proyecto Corine Land Cover obtenidos a partir de imágenes de los años 1987, 2000 y 2005 se observa que el ritmo de construcción en la costa en los dos primeros kilómetros de litoral se multiplicó por4 entre el periodo 1987-2000 y el periodo 2000-2005, pasándose de un crecimiento de superficie artificial de 1.520 ha. anuales en el primer caso (excluyendo las Islas Canarias) a uno de 6.152 ha. anuales en el siguiente periodo. La media entre 1987 y 2005 fue de 2.800 ha. anuales, o lo que es lo mismo un ritmo de 8 ha./día transformadas.

Para analizar este tipo de procesos se suele utilizar lo que se conoce como un modelo de presión-estado-respuestas, propuesto por la OCDE y la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente) y que permite detallar y tener en cuenta las principales fuerzas motrices, los impactos -irreversibles en muchos casos-, las presiones, el papel del Estado y las respuestas de las administraciones y la sociedad civil. Partiendo de indicadores básicos para la franja del litoral, como el incremento de la superficie artificial o la pérdida o ganancia de ecosistemas clave, se analiza las respuestas y estrategias llevadas a cabo por los diferentes niveles de la administración.

Así, se observa como el modelo de ocupación del litoral se ha caracterizado por cinco fases, vinculadas al ciclo de desarrollo urbanístico en la costa:

exploración

creación de infraestructuras

expansión

intensificación

maduración y saturación,

donde políticas públicas como la realización de infraestructuras de alta capacidad, la habilitación de nuevos aeropuertos de bajo coste o de grandes superficies comerciales, o la declaración de espacios protegidos han jugado un papel clave en la configuración del espacio en gran parte del Mediterráneo (en comunidades como Catalunya o la Comunidad Valenciana la superficie artificial en los dos primeros kilómetros de litoral alcanza ya casi un 40% del total, mientras que entre 1987 y 2005 hay provincias como Huelva o Valencia que han más que duplicado su superficie artificial a lo largo de esos dos primeros kilómetros).

El mecanismo por el que se ha llegado a esta situación y que sigue amenazando una parte importante del litoral español es claro: aumento de presión de la construcción, aumento de presión turística, degradación del patrimonio ambiental y de la calidad de vida y finalmente abandono del turismo por otros entornos mejor conservados. Algunos municipios han multiplicado el número de viviendas por 10 o por 100 sin los necesarios servicios públicos existentes (guarderías, hospitales, centros de ocio) pero también sin depuradoras de aguas residuales, adecuada gestión de residuos, etc., situación que ha generado urbanizaciones que la mayor parte del año acaban quedando vacías.

Y la única alternativa desarrollada hasta el momento es también conocida: control de la construcción bajo parámetros razonables, mantenimiento de los recursos ambientales y de la calidad de vida también bajo estándares razonables, buscando el consiguiente mantenimiento del turismo y de los procesos productivos tradicionales (como la pesca).

Ha sido pues la falta de planificación, de transparencia y de rendición de cuentas el principal peligro para la sostenibilidad de este frágil ecosistema. Y si bien es cierto que podemos encontrar ejemplos de buenas prácticas en algunas CCAA, Consejos Insulares y municipios, es evidente que la mayor parte ha evolucionado hacia pautas menos sostenibles.

A estos hechos hay que añadir, en un escenario previsible de cambio climático, los procesos de “rigidización” del Mediterráneo y de “mediterranización” del Cantábrico, que pueden hacer peligrar importantes zonas urbanizadas en áreas con escasez de agua, así como los riesgos en urbanizaciones cercanas al mar producidos por una subida del nivel del mar y del cambio en la dinámica litoral. Será pues necesario estudiar zona a zona cuales pueden ser los impactos esperables.

Lúgubres perspectivas futuras

Aunque la actual crisis económica ha motivado una fuerte reducción en el ritmo de urbanización y construcción del litoral, existe un importante riesgo de que el propio proceso de recuperación económica, tal como ha sido concebido, vuelva a poner en marcha un mecanismo de privatización y apropiación de nuestra costa, pues la principal amenaza para su futuro es la superficie recalificada y ya declarada como urbanizable (aunque no esté urbanizada) y la realización de nuevas y mayores infraestructuras – casi siempre públicas – que permiten posteriormente la colonización mediante desarrollos urbanísticos.

Si, a modo de ejercicio de simulación, se proyecta hacia el futuro las tasas de cementación del litoral mencionadas al inicio de este artículo, se observa como transcurridos solamente 104 años será la totalidad de la costa mediterránea la que ya estará 100% edificada, escenario que alcanzará a la costa atlántica-sur tras 184 años y a la atlántico-cantábrica tras 457.

El peligro de estos rápidos aumentos de la superficie artificial, que implican una superación de la capacidad de carga en numerosos puntos concretos, tiene además una materialización bien clara en términos de la pérdida de las funciones y los servicios que producen estos ecosistemas. Se trata de una amenaza directa a la sostenibilidad futura de nuestro entorno: a la sostenibilidad social (con la desconexión y la falta de servicios públicos en las urbanizaciones salidas de la nada), económica (agotamiento y destrucción de un recurso finito en el plazo de unas pocas generaciones, el sector turístico enfrentado y eventualmente expulsado por el de la construcción) y ambiental (cambios en la dinámica litoral, “rigidización” de la costa, pérdida de biodiversidad, etc.).

España tiene todavía una de las costas más diversas y excepcionalmente valiosas de Europa. El potencial de uso de los recursos naturales, la biodiversidad, el propio desarrollo de los sectores económicos y también la calidad de vida de las generaciones actuales y venideras están determinados por el alcance y los modos de esta ocupación del litoral, razones más que suficientes para cargarnos con la responsabilidad de llevar a cabo una gestión racional e inteligente. Dicha gestión implicaría una consideración del recurso como público, una coordinación de los diferentes niveles administrativos, una integración de políticas que afectan al litoral, un aumento de zonas protegidas (tanto en superficie terrestre como marina), de limitación de superficies a construir y, en definitiva, una visión basada en la sostenibilidad que considerara el litoral no como un recurso a explotar pero que no es renovable, sino como una recurso que es necesario conservar para las generaciones futuras bajo determinados criterios de funcionalidad, diversidad y justicia.

Fernando Prieto del Campo es profesor de Ecología en la Universidad de Alcalá y asesor científico de SOS Paisajes de Mar. Xavier Fontcuberta Estrada es licenciado en Economía por la Universidad de Barcelona, experto en evaluación de políticas públicas y miembro de la Red Renta Básica.

Todos los políticos no son iguales pero lo parecen


Juan Carlos Escudier


Siendo sinceros, la clase política siempre estuvo desprestigiada. Si por algo destacaba el político en el imaginario popular era por su capacidad para disfrazar la mentira, por hacer de cada solución un problema y por anteponer sus intereses personales a los colectivos. De un político siempre podía esperarse que prometiera construir un puente aunque no hubiera río, y esa impresión se mantiene en la actualidad, con la diferencia de que ahora tenemos la certeza de que a lo largo de la obra alguien se llevará la comisión correspondiente.

A la desconfianza en los políticos ya se refería Clemenceau, quien fuera primer ministro de Francia en la I Guerra Mundial: “Cuando un político muere, mucha gente acude a su entierro. Pero lo hacen para estar completamente seguros de que se encuentra de verdad bajo tierra”. La cita es lo suficientemente ilustrativa.

De los políticos siempre se ha hablado muy mal y se ha generalizado injustamente. Es obvio que los manilargos son la abundante excepción entre quienes se dedican a la actividad pública, aunque en los últimos tiempos, debido a la proliferación de los casos de corrupción, se ha consolidado la vieja creencia de que todos están cortados por el mismo patrón. Esta presunción de que todos son iguales tiene efectos demoledores para el propio sistema democrático, que se basa en la confianza de que los que hacen las leyes no dedican la mitad de su tiempo a estudiar cómo transgredirlas.

Suya es la culpa de este creciente desapego en la democracia. La ciudadanía sabe que la corrupción ha existido siempre y que no es exclusiva de ninguna casta, y precisamente por eso no se la puede tomar por idiota. A un partido le puede salir rana desde el tesorero al presidente autonómico, pasando por el alcalde, el concejal y hasta por el vigilante jurado de la puerta. Lo que ya no cuela es que ninguno de estos maleantes sea señalado por quienes le rodean. Es demasiada casualidad que las corruptelas de un político siempre sean descubiertas por los jueces o por la prensa, pero nunca por sus compañeros de partido, por lo que cabe suponer que está gente vive en la inopia -en Babia, si son de León- o que practican un silencio cómplice, una suerte de omertá mafiosa que protege y ampara a los delincuentes.

Indulgencia del electorado

En un artículo publicado esta semana en El País, el catedrático Ignacio Sotelo se refería a otro tipo de silencio, nacido en torno al propio sistema de selección de los políticos, a quienes callar y acatar las decisiones de sus cúpulas les garantiza la supervivencia a costa de amparar la corrupción, que encuentra en este mutismo el caldo de cultivo en el que reproducirse. Según Sotelo, mientras la participación electoral no caiga por debajo del 50%, la política social descienda a un ritmo tolerable y los escándalos se dosifiquen en el tiempo no es de esperar que los políticos traten de poner coto a sus propios desmanes.

Los tiempos de reacción de los políticos están medidos. Siempre hay quien, media hora después de conocerse la reincidencia de un violador, pide regular la castración química, o quien, tras ver los titulares de los periódicos sobre un crimen cometido por un niño de 12 años, exige ipso facto que se rebaje la edad penal de los menores. Para atajar la corrupción, sin embargo, nadie tiene prisa. En septiembre del año pasado, una delegación del Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO) visitó España e hizo público un informe en el que recomendaba endurecer las penas por cohecho y tráfico de influencias, intensificar el control fiscal de los partidos con auditorias internas y perseguir los sobornos en el sector privado. De estas sugerencias nunca más se supo, lo que no ha de extrañar en un país que corre a firmar cualquier protocolo internacional por muy surrealista que sea pero que se resiste a estampar su firma en el Convenio de Derecho Penal sobre la Corrupción.

Ello quizás se deba a la indulgencia que el electorado manifiesta con los cargos públicos sospechosos de haber saqueado la caja fuerte, de tal guisa que podrían presumir de sus atracos sin temor a ser castigados en las urnas. Argumentar como ha hecho ese brazo de mar llamado Francisco Camps que, en medio de la tempestad del caso Gürtel, el PP arrasaría en Valencia si convocase ahora mismo elecciones sólo puede producir sonrojo, esencialmente porque lleva razón. Cuanto más extendida está la corrupción, menor es la disposición de la ciudadanía a exigir responsabilidades.

La llegada de salvadores

Lo que parece ignorarse es que la democracia es un conjunto de valores y no un mero instrumento por el que se elige a las elites que gestionan las instituciones y configuran la razón de Estado. El sistema funciona razonablemente bien cuando la sociedad asiste al devenir cotidiano con una mezcla de tranquilidad y aburrimiento; en situaciones convulsas, tal es el caso de esta crisis económica sin precedentes, tiende a resquebrajarse. Y el desencanto por la democracia suele precipitar la llegada de salvadores, que se camuflan en el paisaje y que prometen, no el puente sobre el inexistente río, sino el propio río para sacar partido al puente, y todo ello televisado en directo por una de sus cadenas, como haría Silvio Berlusconi.

El caso de Italia es un anticipo de lo que podríamos encontrarnos aquí si no se pone remedio. Siguiendo el ejemplo de sus políticos, una sociedad entera se corrompe y se arroja en brazos de un demonio con pelo de madelman, que está dispuesto a desmontar el Estado de Derecho para edificar un nuevo y jubiloso fascismo. Ni Berlusconi ni sus socios engañan: contra la inmigración, ametralladoras; contra los maricones, limpieza étnica, proclaman. He ahí un futuro esplendoroso.

Tanta veces se han llenado la boca hablando de alarma social que, por una vez, los políticos deberían ser capaces de reconocer que son sus propias conductas las que la generan. La explicación de que el afloramiento de la corrupción es la demostración de que el sistema funciona y persigue a los culpables no es un argumento válido. La experiencia sugiere que se ampara a los delincuentes porque se les teme, y que se compra su silencio a costa de más descrédito. La regeneración de la vida pública es inaplazable por el bien de todos.

Ni un pam . . .

Denuncien un possible forat de més de 2 MEUR a l'Ajuntament de Cubelles

Cubelles (ACN).- Tots els grups polítics de l'Ajuntament de Cubellles, menys Entesa per Cubelles, han entregat un informe al Ministeri Fiscal de Vilanova i la Geltrú perquè s'investigui un possible desviament de 2,3 MEUR (milions d'euros) en la recaptació de tributs municipals. Fins l'any 2007 i coincidint amb el govern d'Entesa per Cubelles, el cobrament d'impostos el gestionava una empresa privada. A partir del canvi de govern, en què es va fer una coalició entre ERC, PSC i CiU, la recaptació de tributs va passar a gestionar-la la Diputació de Barcelona, qui va encarregar una auditoria dels anys anteriors i va comprovar que hi havia irregularitats.

El odio

Ahora, por ejemplo, he escrito contra mi gobierno, como muchas veces lo hice en mi vida, pero nadie ha dicho que esté contra México.
Sin embargo no faltará quien se lance contra mí por este artículo acusándome de antisemita y quizás hasta de neonazi."


Samuel Schmidt
El odio - por Juan Miguel de Mora


Mi buen amigo Samuel Schmidt ha tenido a bien mencionarme en un artículo suyo publicado en Forum 186, marzo 2009. El artículo se llama “El odio a los judios” y la mención a mí es relativa a mi entrañable amistad con un judío, Harry Fisher, que estaba en la misma Brigada Internacional que yo, la XV –aunque en batallones distintos- durante la guerra de España 1936-1939. El artículo ha sido reproducido en Razones de ser, revista electrónica del Partido Acción Nacional en Coahuila.

Y como él me menciona, relacionándome así con el tema básico del artículo, me considero autorizado a exponer mi posición al respecto y a explicar:

1.- Sé desde hace años que Los protocolos de los sabios de Sion es una artera falsificación antijudía en la cual jamás creí. Y puedo añadir que parte de ella se tomó del libro de Joly contra Napoleón III, que se llama Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu.

2.-Estoy completamente de acuerdo que el que odia a los judíos odiará a los negros, a los indios, a los chinos y a todos los que son diferentes a él.

3.- Estoy convencido de que la enorme labor de la Iglesia Católica a través de los siglos acusando a los judíos de haber matado a Dios (¿puede haber una acusación más idiota?) sirvió para engañar a la masa humana y distraer su atención de las guerras inútiles y sangrientas y de las expoliaciones de la Iglesia, como las Cruzadas, los cátaros, la persecución de los fraticelli, etc. etc.

4.-Creo que para negar el Holocausto hay que ser un estúpido al ignorar los hechos históricos y sus múltiples pruebas o un malvado criminal en potencia si se sabe que existió y se niega.

5.-Creo que el señor Ahmadinayed, presidente de Iran, niega el Holocausto por que así conviene a su política ante un pueblo en parte fanatizado por el Islam, y creo que por su posición es un neonazi más, del lado islámico.

6.- No creo que Bin Laden sea miembro del Mosad, ni me molesta que el Estado de Israel sea una potencia militar y científica, pero no por eso dejo de saber que el Mosad ha asesinado a quienes han estorbado al gobierno del Estado de Israel, como cada servicio secreto (por ejemplo, la CIA, el KGB, etc.) asesina a quienes molestan demasiado a su gobierno, el que sea.

7. Me parece muy bien que el Estado de Israel se asocie o alíe con los Estados Unidos o quien quiera en uso de su legítima soberanía.

8.- Los héroes del gueto de Varsovia me parecen, y lo he proclamado siempre (como le consta a Samuel), los más brillantes entre los brillantes héroes en la historia de la humanidad, como ya mucho antes me lo parecieron los combatientes judíos de “el hijo de la Estrella”, Simón Bar-Közebhä’, cuando con el apoyo moral del Rabí Akivá se alzaron en armas a luchar contra los romanos por su libertad en la Palestina de entonces y lo escribí hace ya unos cuarenta años y puedo probarlo.

Pero en todos estos hechos y el juicio que merecen en cada caso, mi amigo Samuel olvidó dos cosas: la primera, que ya el viejo Aristóteles de Estagira estudió y aclaró el sofisma o si se quiere el silogismo sofístico, también llamado falacia en términos filosóficos y que consiste, en niveles de escuela preparatoria, en extraer de una serie de premisas ciertas una conclusión falsa. En efecto, del Holocausto y de todos esos crímenes y actitudes racistas y antijudías, que yo y muchos como yo no sólo no compartimos sino que las combatimos a lo largo de nuestras vidas, no se infiere, ni deduce, ni se concluye que los palestinos sean los culpables. Ni tampoco que en vista de que el Holocausto sí existió y fue una de las cosas más horribles en la historia de la humanidad ello justifique todo lo que haga cualquiera de los gobiernos de Israel.

Y la otra cosa que olvidó Samuel es que Harry Fisher (y bastantes de los judíos estadounidenses que lucharon con él en España) estuvieron, después, en su momento de la historia, en contra del gobierno del Estado de Israel y de sus métodos sangrientos, como lo están en su tierra, aunque en minoría, muchos israelíes que por ello son perseguidos, encarcelados y maltratados. Y eso es una verdad comprobable, pese a que el gobierno sionista israelí, tan lejos de una democracia, lo mantenga oculto.

Amigo Samuel, realmente querido, no se puede tapar el sol, no he querido ofenderte, pero tú me citaste. Y sí, tengo amigos judíos de varios bandos, los sionistas, los que, como Einstein, sólo aceptaron a regañadientes el estado judío y los que de plano están en contra.

Ahora, por ejemplo, he escrito contra mi gobierno, como muchas veces lo hice en mi vida, pero nadie ha dicho que esté contra México. Sin embargo no faltará quien se lance contra mí por este artículo acusándome de antisemita y quizás hasta de neonazi.

Y ya que tenemos un problema gravísimo en Ciudad Juárez, donde cada semana matan los narcos mucha más gente de la que en meses han muerto en Israel por los cohetes de Hamas, ¿podríamos aplicar el método del gobierno de Israel y bombardear unos diez o quince días Ciudad Juárez hasta dejarla como Gaza?

La humanidad no tiene salvación, lo que es inefable puesto que el mismo concepto, “salvación”, es un invento de ella. ¿Salvarse de qué? Y, ¿qué es “salvarse”? Pero aceptando toda nuestra faramalla como algo real o comprobable –lo que no es- veremos que la humanidad no tiene salvación en las religiones porque en nombre de todas ellas (cada una en su turno en la historia), se han cometido toda clase de crímenes y crueldades; ni en el arte o la música después de ver como los verdugos de Auschwitz y sus similares gozaban con la música o el arte; ni en las ideologías que sólo han servido de justificación injustificable de asesinatos colectivos o individuales, ni en nada.

Apurando las cosas se llega a admitir que la “salvación”, si existe, es únicamente en mínimas fracciones de tiempo, en segundos, así como algunos agnósticos consideraban que el único instante en que se comulga con la divinidad es durante el orgasmo.

Y ya en estos extremos debemos reconocer que el humor es uno de esos instantes de salvación o, dicho de otro modo, que no hay vida más amarga que la de quien carece de sentido del humor.

Un buen chiste es un respiro en la trágica cotidianeidad de la vida humana -y también hay animales con gran sentido del humor- y es un instante en el que la persona se salva del mundo en que vive.

Yo siempre he creído tener sentido del humor, pero hay un chiste que es mi desazón y mi angustia porque llevo años queriéndolo entender y sin lograrlo, de manera que aquí lo cuento con la esperanza de que alguien me lo explique porque para mí se ha convertido en un hecho trágico:

Hace muchos años hablé, escribí (y combatí) contra el gobierno alemán nazi y nadie me dijo por eso que yo era antialemán. Incluso tenía amigos alemanes que lucharon a mi lado en España contra la Legión Cóndor.

Años más tarde hablé y escribí contra varios gobiernos de México (por ejemplo el de Echeverría) y nadie me acusó por eso de ser antimexicano. Y también tenía amigos mexicanos, muchos, que estaban conmigo en esa lucha.

Desde hace algunos años el señor Bush me pareció un cuadrúpedo fanático y peligroso para el mundo y lo he dicho por escrito, pero no sólo nadie me ha acusado de anti-estadounidense sino que muchos ciudadanos de Estados Unios coinciden conmigo en mi opinión sobre Bush.

Pero desde hace ya bastantes años si digo que no me gustan los zapatos o la corbata que lleve puestos el primer ministro de Israel, sea el que fuere, me acusan de “anti-semita” en una totalidad totalitaria.

¿Alguien podría explicarme porque no puedo estar en desacuerdo precisamente con ese gobierno sin sentir (ni hacer) nada contra los israelíes ni contra los israelitas?

Ese es el chiste que nunca he podido entender y, conste, en ese chiste el tonto soy yo puesto que soy el que no lo entiende.


Replica de Samuel Schmidt

Querido Juan Miguel

De mi artículo no se desprende que yo culpe a los palestinos de la persecución a los judíos, no argumento otros temas porque tú y yo estamos de acuerdo en lo fundamental.

En efecto, se ha tendido a calificar de antisemita a muchos de los que con honestidad intelectual y a ti te respeto justamente por tu congruencia, pero esto se deriva de una reacción frente a esa “nueva izquierda” que de manera simplona y muy prejuiciada se lanzan contra los judíos con el pretexto de censurar al gobierno de Israel. Yo mismo he censurado al gobierno israelí cuando estoy en desacuerdo con sus políticas y eso en efecto no me hace ni anti judío ni pro palestino y mucho menos proclive a coincidir con esas posturas enajenadas y simplonas que critican a todo aquello que huela a cercanía con Estados Unidos. No he logrado ver que viejos comunistas incluidos aquellos que hablan de gobierno israelí genocida condenen el genocidio stalinista.

Por cierto, debes ver la película Vals con Bashir que muestra el intento de ciertos israelíes a entenderse a si mismos frente a guerras como la de Líbano y la matanza de Sabra y Shatila, tema con el que por ejemplo tuve serias diferencias con el gobierno israelí. También lo mencionas, hay israelíes que combaten las decisiones políticas que han sangrado por décadas a esa parte del mundo. Los muertos de todos causan sufrimiento y dolor. ¿Tu crees que podríamos ver una película así en un país musulmán o bajo el dominio terrorista de Hamas? No dudo que haya represión en Israel, pero en una ocasión comentaba un amigo español que mientras en Israel podías censurar al gobierno, en el país Vasco había que ir con guardias para que no te ejecute la ETA que no es siquiera un gobierno electo. Creo que si comparamos los méritos y carencias de los gobiernos de Israel con los de sus vecinos, incluido Gaza, posiblemente el análisis se incline más hacia la democracia israelí por endeble que sea. A mi me parece más sano que caiga un presidente por acoso sexual a que la burka sea política de estado. Tengo amigos israelíes que luchan en contra de las decisiones y políticas de su gobierno, cosa que a ti y a mi en México nos acarreo amenazas de muerte. He visto testimonios palestinos sobre la liquidación de opositores a Hamas, pero estos no concitan la menor crítica.

Hay un aspecto a considerar y es que no se puede hablar de palestinos en abstracto, hay diferencias entre ellos y muy serias que no se resuelven con democracia. No merece mucho esfuerzo hablar de aquellos que por comodidad, prejuicio, flojera o simple estúpidez ensalzan los crímenes que se cometen en nombre de una guerra santa que esta alimentada por el odio y el deseo de eliminar a un pueblo. En contraste no hay un rabino en el mundo que se atreva a condenar a muerte a alguien que le parece contradice o crítica algún aspecto de su religión o trate de justificar en las santas escrituras el exterminio de un pueblo.

He puesto el énfasis en que no es lo mismo hablar de Al fatah que de Hamas o Hezbola. Y también he incursionado por el terreno pantanoso de denunciar la corrupción de sus líderes y las purgas y ajusticiamientos entre grupos a riesgo de ser tildado de seguidor e hijo de Bush, análisis por cierto bastante rupestre. Los europeos han reaccionado finalmente frente a la corrupción y han acordado no entregarle a Hamas el dinero para la reconstrucción de Gaza, pero esa zona esta destruida mucho antes de la guerra, en parte cuando Egipto decidió no dejar entrar a los palestinos a su territorio y en parte por la corrupción que no ha logrado desarrollar esa zona del mundo no obstante haber recibido tantos miles de millones de euros. ¿Se vale Juan Miguel condenar la corrupción de los que se disfrazan de revolucionarios igual como tu y yo hemos condenado la corrupción política en México?

Mi postura la he expresado muchas veces. Es necesaria la creación de un estado Palestino, no solamente porque la delimitación geográfico-política conlleva una responsabilidad político-militar, sino por la creación de un esfuerzo de convivencia entre vecinos. La paz que se ha firmado hace años entre Israel y Egipto demuestra que esto es posible.

Entiendo que en ambos bandos están bien posicionados aquellos que se oponen a la creación de una vida armónica y aprovechan cualquier oportunidad para sabotear las iniciativas de paz, eso buscó por ejemplo el asesinato del sionista Rabin que empujaba para lograr la paz y eso logra Hamas cada vez que siente que Al Fatah se acerca a un acuerdo; y entiendo muy bien que las posturas recalcitrantes que se expresan en muchos medios de comunicación no consideran la complejidad del problema y se contentan con censurar a Israel.

Con todo respeto y afecto te comento que la comparación entre Gaza y Ciudad Juárez es falaz. ¿El tema mi respetado Juan Miguel es el del número de muertos o el hecho que un gobierno electo como Hamas se dedique a agredir de una manera violenta y sistemática a su vecino? Qué debe hacer el vecino para no agredir a un grupo que explota su martirologio ¿cruzarse de brazos para no incitar la crítica furibunda de aquellos que mal esconden su odio?

Mi postura sobre Juárez ha quedado siempre clara y este no es el espacio para volver a ella, pero me parece un despropósito considerar que el conflicto de Gaza se reduce a censurar el bombardeo israelí. Veo con interés que los censores de Israel han decidido guardar silencio frente a la corrección de la ONU sobre operaciones muy publicitadas en la guerra y que resultaron falsas –el caso de la escuela bombardeada por ejemplo-. Veo sin mucha sorpresa el silencio frente a las provocaciones de Hamas -¿se valdrá decir musulmanas así como dicen que hubo un ataque judío?- y el silencio rotundo cada vez que un suicida se explota, o lanza un tractor contra civiles israelíes. Esta apología implícita del terrorismo me hiela la sangre.

Tú estuviste en la guerra y sabes que esta se hace para ganarse. Sabes que soy pacifista y que censuro la guerra. Pero no dejo de preguntarme ¿qué es lo que hubiera sido aceptable como acción del gobierno de Israel frente a los cientos de misiles sobre la población civil del Negev? Concluir que hay más muertos en Juárez que bajo ese bombardeo parece una falacia, comparémosla con los accidentes automovilísticos y entonces parecerá inexistente.

Lo que planteas como chiste no es tal. Sabes bien que conozco el tema del humor político y tu pregunta para no perder seriedad debió haber incidido en la sensibilidad del mundo judío frente a la agresión, inclusive hasta dimensionar a críticos honestos como tu. Por supuesto que es incorrecto calificar de antisemita cualquier crítica contra Israel o sus gobernantes, pero no me parece que sea el caso. Israel tiene perdida la batalla mediática y mal haría en preocuparse de lo que digan los observadores, algunos my poco acuciosos. En Israel hay una libertad que no se encuentra entre los países musulmanes y mucho menos en países que se reputan democráticos.

Te saludo con el afecto de siempre con la conciencia que compartimos un propósito libertario, igual que ese que llevó a tu amigo Harry Fisher a las trincheras en la lucha por la libertad.


Judíos y musulmanes, israelíes y palestinos,
ultima y definitiva respuesta a Samuel Schmidt
por Juan Miguel de Mora


Samuel, los griegos decían que los dioses ciegan a quienes quieren perder y yo comienzo a sospechar que están cegando –o ya lo hicieron- al gobierno de Israel y a sus defensores. De no ser así ya hubiesen visto que quien está ampliando y profundizando el canallesco y viejo sentimiento antijudío en el mundo es, precisamente, el gobierno de Israel desde que se creó su estado y se expolió a los palestinos de sus casas y sus tierras. Y esto no es discutible: negarlo sería mentir a sabiendas.

Lamento decirlo, pero todos tus argumentos caen en lo mismo de siempre: el sofisma, derivar conclusiones de hechos que no son los que las motivan. Perdóname, pero asesinatos masivos como los de Sabra y Shatila no son cuestión de diferencias sino DE CONDENA TOTAL Y SIN PALIATIVOS. Lo que haga ETA en el País Vasco nada tiene que ver con lo que sucede entre Israel y sus vecinos. Establecer diferencias AHORA entre Al Fatah y Hamás y Hezbolá es muy cómodo porque el lector medio ya se olvidó de cómo fue tratada Al Fatah por Israel y cómo fue perseguido Yasser Arafat, de quien aún no está clara la causa de su muerte.

Y en cuanto a la posibilidad del estado palestino con el que tú estás de acuerdo, según me dices, no son los constantes asentamientos judíos en territorio palestino la mejor forma de fomentarlo.

Además, aquello de que combatir al narco en Ciudad Juarez podría ser bombardeando la ciudad y matando hombres, mujeres y niños no es tan lejano de Gaza como tú lo presentas: en Gaza, como en Ciudad Juárez, sólo una minoría es culpable y pagan, ahí sí, justos por pecadores en una desproporción absurda e irracional, y lo mismo sería en Ciudad Juarez: una minoría de delincuentes combatidos brutalmente matando a todos, culpables e inocentes. Que Hamás haya ganado las elecciones se debe indudablemente al trato que el gobierno de Israel viene dando a los palestinos desde que se instaló allí, y no justifica el asesinato de mujeres y niños. Como no lo justificaría en Juárez, aunque allí no hubiese elecciones.

El diario Haaretz (que ha tenido muchos problemas con los sucesivos gobiernos de Israel) ha aportado una serie de testimonios sobre la barbarie de los soldados israelíes narrada por varios de ellos mismos, de los que se atrevieron a relatar los hechos. Casi un millar de civiles desarmados fueron asesinados en Gaza. Los testimonios hablan de crímenes, destrucción de viviendas, asesinatos deliberados de ancianas… Y no estés tan seguro de los rabinos. Dice un testimonio: “También influyeron las consignas de rabinos que conminaban ‘a no tener piedad’ ”.

Pero dejaré que un judío, Gerald Kaufmann, criado como judío ortodoxo y sionista, cuya familia fue asesinada en el Holocausto, diputado británico, sea quien ponga fin a esta polémica con lo que dijo en la Cámara de los Comunes durante la guerra en Gaza:

-“Señora vicepresidenta: mi abuela no murió para encubrir a soldados asesinando a abuelas palestinas en Gaza… Los palestinos son tratados como basura… La solución no es la conquista, el verdadero objetivo de los israelíes, que no pueden lograr. Sus gobernantes no son sólo criminales de guerra. Son idiotas.”


Juan Miguel de Mora. Ciudad de México.
Redactor, El Inconformista Digital.

Cataluña, ese sistema pútrido con apariencia respetable

De chorizos y butifarras

La casta dirigente va a tener que elegir: purga o todos al hoyo



En el país llamado Trincolandia había un territorio que se ufanaba de ser un oasis de civismo y progreso, una región moderna, desarrollada y feliz que creía vivír en una burbuja de particularidad identitaria al margen de los vicios corruptos del resto. Pero ha bastado que los jueces metan un poco la nariz en tan paradisíaco refugio para descubrir que el mentado oasis era una charca de aguas putrefactas, un sucio manglar en el que nadan caimanes y cocodrilos.

Nada distinto, nada especial, -escribe Ignacio Camacho en ABC- salvo acaso la curiosa simbiosis transversal con que los reptiles se reparten la carnaza sin distinción sectaria de clanes ni manadas: todos juntos en torno al botín y en medio de un espeso silencio de supervivencia. En Trincolonia, o Trincoluña, se roba igual que en todas partes aunque hasta ahora se disimulaba mejor.

Se trataba de un secreto a voces que Maragall estuvo a punto de destapar con su célebre denuncia retráctil del tres por ciento pujolista, asunto en el que quedó claro que lo único que había errado el ex president era la cuantía del porcentaje. Luego fue el propio Maragall quien propuso bajar el soufflé que amenazaba con estropear todo el banquete, quizá consciente de que en su propio bando había comensales que aún estaban en el primer plato.

El caso Millet, primero, y el de Santa Coloma después han vuelto a revelar la existencia de un sótano inconfesable en el que la distinguida burguesía catalana guarda sabrosas viandas afanadas en su larga dominancia social y política, pero ahora se empieza a atisbar que el nacionalismo convergente había entregado a los socialistas, esos charnegos, una copia de la llave. La célebre sociovergencia, el sueño hegemónico del zapaterismo frustrado por la ambición de Montilla, ha empezado por el reparto clandestino de la rapiña.

La clase política catalana, tan autista y autocomplaciente, tendría que hacerse mirar esos síntomas alarmantes que la asemejan muy a su pesar a la media de un Estado carcomido por la venalidad; se empiezan a parecer unos a otros como los rinocerontes de Ionesco.

Pujol, que algo sabe de ese sistema pútrido con apariencia respetable, se quitó la careta la otra noche en una entrevista en TV3 e instó a la dirigencia pública a «no hacerse daño», como en el chiste del dentista.

Pero ése es, por pragmático que resulte, justo el camino contrario; lo que hace falta es una catarsis que fumigue toda la corrupción subterránea. Aunque unos y otros acaben apestados como sugirió el Honorable; de todos modos ya lo están y más vale darle una oportunidad a los justos que queden en esta Sodoma de espurios intereses cruzados. Aunque eso se parezca mucho a una refundación del sistema, la casta dirigente va a tener que elegir: purga o todos al hoyo. Limpieza general o desafección ciudadana. Una democracia no puede sostenerse con los cimientos anclados en una ciénaga. No hay libertad sin honradez: Freedom for Trincolandia, freedom for Trincolonia.

Remedio

JOSEP CUNÍ
Primero fue el caos y después vino el orden, como gusta a la ciencia. Es evidente que la tendencia humana es invertir los términos y considerar que es la ruptura de lo establecido lo que nos asoma al desconcierto. Así somos de miedosos ante lo desconocido y así están reaccionando aquellas personas que temen lo que está pasando y lo observan como una avanzadilla de lo peor por suceder. Y ven proyectarse las sombras de algún Berlusconi autóctono que nadie identifica aún pero que puede presentarse tarde o temprano como el salvador de un pueblo perdido en alta mar porque la carta de navegación estaba falseada. Son personas que han bebido en la fuente de la catalanidad inalterable. La forjada en la ropa sucia lavada en casa, en no hacerse notar demasiado o comprometerse en exceso. ADN de esta parte de la piel de toro que los contrarios han sabido interpretar y que, con leyes las veces más dramáticas y cepillo por la espalda en las falsamente cómplices, han acabado por imponer sus intereses a costa de los catalanes. A esto le ha seguido la aceptación, si no la resignación, para saltar de nuevo a una reivindicación que cerraba el círculo para empezar a dibujar su concéntrico.

Enfermedad
Así estaba Pujol el lunes por la noche, advirtiendo con tirar de la otra punta de la manta para destapar las cosas mal hechas por otros ahora que estos mostraban las escondidas por los suyos. No ha entendido pues el expresident que las cosas han cambiado. Que esta ya no es la época de su virreinato, o que, como escribía Dante en el Purgatorio, pasa el tiempo y el hombre no se da cuenta. Que si tanto el dentista como su paciente siguen amenazándose de hacerse daño mutuo, uno en la boca y otro en las partes, es porque el segundo desconoce el avance de la odontología y la capacidad del titular de reparar una dentadura sin que al enfermo le duela. Valgan el chiste más contado de los últimos tiempos y la salida de tono del político la noche anterior al nuevo descalabro para entender el porqué del pavor de quienes temen la oscuridad perpetua tras haber entrado en el túnel de los horrores. Tranquilos. No nos pasa nada que no haya sucedido en otros países recientemente. ¿O es que alguien ha escuchado a un francés percibir el fin de sus días viendo a un exprimer ministro juzgado tras ser acusado por el presidente de la República y miembro de su mismo partido? ¿O a los británicos, hace unos meses, observando el lamentable espectáculo de sus señorías cargando legalmente a las cuentas del Parlamento las obras de sus fincas o los tampax de sus esposas? Tampoco. Al contrario. Han sido las grandes crisis políticas las que han hecho emerger históricamente con más fuerza la democracia, porque necesita de ellas para hacerse valer a sí misma. No olvidemos que el gobierno del pueblo es en esencia regeneración permanente. Lo que sucede es que cuando el sistema está secuestrado por las maquinarias de unos partidos más pendientes de ganar elecciones que de hacer lo que le conviene a su país, el procedimiento se resiente y la decepción aumenta. Hoy por hoy, lo único cercano es un aumento colosal de la abstención si no ponen remedio. A medio plazo, por lo menos. Disponen, pues, de tiempo suficiente para re-inventarse si quieren. De lo contrario, habrán sido ellos quienes convoquen a sus propios verdugos aunque estos salgan de la misma sociedad que dicen representar.

Me cagüen jalogüin, oiga.


Pedro de Hoyos

Es la segunda vez que escribo este artículo, al menos es la segunda vez que escribo un artículo con este título y con contenido semejante. Porque mi irritación no ha cambiado. Porque España no ha cambiado. Porque los españoles seguimos siendo unos pueblerinos asomados desde el propio campanario contemplando con asombro y ansia todo lo que existe fuera de las fronteras de nuestro villorrio.

Creo recordar que el mismo año que el acueducto de Segovia celebraba su segundo milenio EE UU celebraba su segundo centenario. Pese a esta desproporción en Historia, en tradiciones y costumbres seguimos babeando cada vez que alguien nos menciona Guasinton o Nueva Yor. Paletos. Pueblerinos cejijuntos.

Nos seguimos asombrando de todas las chabacanas payasadas que existen con tal de que las hayan inventado otros, especialmente los americanos. Somos el país antiamericano más americanista. Si usted no lo comprende yo le comprendo. A usted, no a España. A España no la comprende ni la madre que la parió. El caso es que al mismo tiempo que comemos hamburguesas a mansalva, vemos la NBA e idolatramos, babeantes, todo lo que venga de Jolivud rechazamos el imperio yanqui, su ejército y a sus políticos. Si exceptuamos desde hace unos meses a San Barak Obama del Misterio Desconocido que nos sacará de la crisis, ora pro nobis.

Consumimos la cultura americana con las mismas ansias con que devoramos sus pelis, sus series y su cultura. Si por cultura entendemos a Bart Simpson, claro. Abrazamos sus tradiciones mientras en los almacenes de los teatros se muere Don Juan Tenorio y los colegios se preguntan si será acorde con los zapateriles tiempos que los nenes celebren la fiesta de navidad con un teatrillo… del portal de Belén, con la Virgen y todo eso… ¿No somos gilipollas, no nos la estamos cogiendo con papel de fumar?

Somos raros los españoles. Incomprensibles, hablamos mal de España, de lo español, de los españoles (yo lo estoy haciendo) mientras nos postramos de hinojos ante lo que cualquier advenedizo con poco más de doscientos años quiera vendernos. Cuando los turbulentos años de la guerra civil los rojos de mi pueblo gritaban “Viva Rusia”, ahora los gilipollas de todas partes gritan “Viva USA”.

Yo quiero exiliarme, quiero tomar las de Villadiego y olvidarme de este nuestro país de paletos que olvida sus tradiciones y abraza alborozadamente las de los demás, sin ningún control, sin rubor, con tal de que sean de los demás… Todavía no he decidido si debo recurrir al exilio en Francia o Italia, amo a ambos países, o me limitaré a mi exilio interior, adaptando a mi castellana vida aquello de “mi casa es mi palacio”, no salir de casa a cualquier hora ni acudir a cualquier lugar en que pueda encontrarme a un congénere disfrazado de monstruo de uno veinte de altura. Internet da ahora muchas soluciones para resistir mejor que Fort Apache el asedio de tribus enteras de pintarrajeados ciudadanos dispuestos a celebrar imbécilmente cualquier ocurrencia sin sentido con tal de que venga de allende nuestras fronteras.

Es la segunda vez que escribo este artículo porque mi irritación no ha cambiado. Porque España no ha cambiado. Porque los españoles seguimos siendo unos pueblerinos asomados al propio campanario contemplando con asombro y ansia todo lo que existe fuera de las fronteras de nuestro villorrio.

¿Me deprimo, alguien puede ayudarme?

¿Era necesario esposarlos y exhibirlos como monos?

Las imágenes se repiten en los telediarios y están en las portadas de todos los diarios españoles. Son los principales implicados en el escándalo de Santa Coloma.

Aparecen esposados mientras recogen unas bolsas azules, como las de la basura, en las que llevan sus efectos personales. Es tremendo, humillante, vergonzoso... Es indigno y llama la atención que algunos medios de comunicación se feliciten por ello.

El izquierdista Público argumenta que lo ocurrido ha dejado en entredicho las acusaciones del Partido Popular sobre la desigualdad en el trato a la hora de detener a presuntos culpables en casos de corrupción.

Alavedra, Prenafeta, Muñoz, García, Dobarco, Singla y los otros fueron filmados a la entrada de los furgones en la Audiencia, en plena vía pública. Alegarán ahora que el tamaño del vehículo impedía meterlo en el garaje y que por eso se hizo descender a los detenidos en plena calle, pero hubiera bastado la colocación de unos paneles para que esas imágenes no se hubieran podido registrar. Se ha procedido así en otros casos.

El artículo 520 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal señala que «la detención y la prisión provisional deberán practicarse en la forma que menos perjudique al detenido o preso en su persona, reputación y patrimonio».

Y unas veces se hace y otras no. A capricho del juez o del mandamás de turno.

Ahí queda la redada en el caso del Palma Arena, en la que los implicados también fueron expuestos a la vergüenza pública.

La Justicia tiene que ser implacable con los delitos de corrupción, pero ello no es contradictorio con estar en contra del linchamiento público de las personas cuando su detención se convierte en un espectáculo, como ha venido sucediendo en los últimos meses, casi siempre contra el PP.

Esta vez le ha tocado a unos socialistas catalanes y a dos ex altos cargos de CiU, pero lo habitual es que sean de filiación "popular" los que se pasea enjaulados como monos.

La ley establece que las detenciones y la conducción ante el juez las realizan las Fuerzas de Seguridad, pero el juez es responsable de que el proceso se lleve a cabo de forma correcta y sin menoscabo de la dignidad.

Estamos hablando de personas que han sido detenidas por orden judicial y que ni siquiera saben de qué se les acusa ni han declarado.

Tienen derecho a la presunción de inocencia y a un trato humano, lo que hace discutible incluso que tengan que acudir esposadas al juzgado si no hay peligro de evasión, como sería el caso de Macià Alavedra, Prenafeta o el alcalde de Santa Coloma.

Los tres fueron enviados anoche a prisión por el juez Garzón tras las graves acusaciones del fiscal que ilustran la transversalidad de la corrupción y las miserias de la sociovergencia que ha gobernado Cataluña.

Si la Justicia se ha pasado en este caso por exceso, en otros ha incurrido en lo contrario. Muchos se preguntan por qué no fue detenido Félix Millet, que, según todos los indicios, se apropió de los fondos de la fundación del Palau de la Música -unos 20 millones- para repartírselos con sus amigos.

Millet acudió al juzgado a declarar en un coche con chofer y volvió a su casa tranquilamente.

Todavía mejor le fue a la hija del socialista Javier Rojo, presidente del Senado, cuya implicación u responsabilidad en la trama corrupta de Estepona es un clamor y a la que ni siquiera se registró el despacho.

Cabe sospechar que la diferencia de trato depende de la intencionalidad de la Policía o del juez que persiguen efectos que nada tienen que ver con la Justicia.

Vivimos en una sociedad mediática y el derecho a la imagen es muy importante. Detener a una persona y mostrarla esposada ante los medios supone un daño irreparable si luego es puesta en libertad o absuelta.

El espejismo del oasis catalán topa con la realidad de la 'trama Pretoria'

Christian De Angelis

El espejismo de la ausencia de corrupción en Cataluña se derrumba. Es el llamado oasis catalán, un concepto fraguado durante el pujolismo, en parte por la convicción de que las instituciones del autogobierno merecían una especial protección.

También es la expresión de un carácter de la burguesía catalana, a veces laxa en su juicio hacia conductas incorrectas, y de los principales partidos políticos, que “siempre acaban por taparse las vergüenzas”, tal y como se dice desde la oposición. Pero nadie “tira de la manta”, como amenazó esta semana con hacer el ex presidente catalán Jordi Pujol, o como hizo su predecesor, Pasqual Maragall, con la maliciosa referencia al “tres por ciento”.

Finalmente, una investigación judicial anterior, la del caso BBVA Privanza, ha permitido destapar la trama de Santa Coloma de Gramenet y otros municipios del área de Barcelona que, según muchos empresarios del sector inmobiliario, es un ejemplo de un modo de proceder por parte de empresas, funcionarios municipales y facilitadores políticos.

Antecedentes
La ilusión se ha mantenido, hasta ahora, a pesar de que no han faltado los escándalos en la vida política y empresarial de Cataluña. Tras el caso Banca Catalana en los años ochenta –cuyo sumario fue finalmente sobreseído, años después de la exculpación de Pujol–, en 1989 estalló el llamado caso Casinos. En 1997, el juez archivó la denuncia presentada por el ex directivo de Casinos de Catalunya que había denunciado pagos a compañías afines a Convergència, de los que parte acabaron en el partido.

El caso Filesa afectó, en cambio, a las filas del PSC, al demostrarse que los socialistas canalizaban la entrada de dinero para la financiación irregular del PSOE a finales de los ochenta. En 2005, se conoció la condonación de más de seis millones de euros de deudas concedidas por La Caixa a los socialistas catalanes, que también se enfrentaron al caso Movilma, también sobre presunta financiación irregular del partido.

En cuanto a Unió, este mismo año la Audiencia de Barcelona ha condenado a prisión a Josep Maria Servitje, ex secretario general del Departamento de Trabajo, por delitos de corrupción vinculados al caso Treball.

En cuanto al empresariado, la justicia procesa ahora a destacados empresarios catalanes, entre los que se encuentra Josep Lluís Núñez –fundador de Núñez i Navarro –, Javier De la Rosa –condenado también por Grand Tibidabo– y ex altos cargos de la Administración Tributaria por el supuesto pago de comisiones para evitar inspecciones fiscales.

El derrumbe en el barrio barcelonés del Carmel, en 2005, y la polémica derivada sobre la responsabilidad en la adjudicación de las obras del Metro que lo provocaron fue lo que azuzó la polémica del tres por ciento. Es significativo el modo en que Maragall pidió entonces abandonar la polémica sobre el presunto cobro de comisiones ilegales a constructores. Había que “dejar reposar el souflé catalán”, dijo entonces Maragall, ya que la contoversia “no es buena para nadie y nos haremos daño”.

'Cinco órdenes de prisión por corrupción'

El juez Baltasar Garzón envió anoche a prisión a los cinco políticos detenidos en la operación Pretoria, mientras que fijó altas fianzas para los tres empresarios implicados y una cantidad menor para Pascual Vela, ejecutivo del Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet. La orden de prisión afecta al exconseller de Economia de la Generalitat Macià Alavedra; al exsecretario de Presidencia Lluís Prenafeta; al alcalde de Santa Coloma, Bartomeu Muñoz, al teniente de alcalde Manuel Dobarco, y al exdiputado del PSC Luis García, al que el auto describe como «uno de los máximos responsables de la trama».
Garzón justifica una medida tan dura –prisión incondicional– porque, de seguir en libertad, continuarían «en la misma dinámica», por el riesgo de destrucción de pruebas y porque los imputados «disponen de fondos y realizan actividades fuera de la jurisdicción española». El juez reconoce, sin embargo, que no existe riesgo de fuga.
El auto describe una trama organizada –uno de los delitos es asociación ilícita– que, básicamente, se dedicaba a conseguir la recalificación de suelo en varios municipios del área de Barcelona –el auto cita tres operaciones y otras que se investigan– para obtener beneficios ilícitos. El papel de Alavedra y de Prenafeta era el de intermediarios y comisionistas, al igual que el de Luis García, nexo de unión entre políticos y empresarios. Alavedra y Prenafeta, dice el juez, «despliegan en el grupo una actividad agotadora para conseguir voluntades en el ámbito político y público a favor de sus clientes». Se les imputan los delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales y tráfico de influencias, y se detallan los beneficios que obtuvieron. Al alcalde de Santa Coloma, Garzón lo acusa, entre otros delitos, de cohecho por haber cobrado 18.481 euros de un empresario.
Los hechos descritos en el auto son graves y justifican las medidas cautelares adoptadas, aunque hay que recordar que la prisión preventiva debe ser aplicada con prudencia y mesura. Y más cuando contrasta con otros casos recientes de corrupción en los que no se decidió.
Ahora lo que procede es proseguir la investigación judicial hasta el final y, tratándose en algún caso de cargos públicos o de militantes destacados, que los partidos políticos actúen tal como anunciaron. Una vez que se conocen los delitos que se imputan a los acusados, no hay ninguna excusa para no tomar medidas.

Editorial de El Periódico

Justicia a discreción



La firmeza de Garzón con la trama de corrupción catalana pone en evidencia al juez del 'caso Palau'


El juez Baltasar Garzón decretó anoche prisión para los principales implicados en el entramado corrupto desarticulado en Cataluña, con ramificaciones en el PSC y CiU: el alcalde socialista de la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Gramenet, Bartomeu Muñoz, y uno de sus cargos de confianza; los convergentes Macià Alavedra y Lluís Prenafeta, ambos ex altos cargos y hombres de confianza en la Generalitat del ex presidente Jordi Pujol; y el ex diputado autonómico Luis García, Luigi, expulsado años atrás por el PSC y considerado el cerebro de la red. Los nueve imputados, detenidos entre el martes y el miércoles por la Guardia Civil, fueron ayer conducidos, esposados, a la Audiencia Nacional.

Éstos son los hechos escuetos, pero tras ellos se dibujan algunos rasgos llamativos. Para empezar, la supuesta connivencia entre munícipes del PSC y destacados militantes de Convergència, cuya manifiesta rivalidad política no fue obstáculo para que urdieran, según el instructor, una trama diseñada para blanquear capitales y generar comisiones millonarias a cambio de turbias recalificaciones urbanísticas y adjudicaciones amañadas. Puede haber casos particulares, pero en principio cuesta imaginar que en el resto de España se sellen alianzas semejantes entre militantes de partidos en disputa por el poder, como el PSOE y el PP. Particularidad nada honrosa que revela la inconsistencia argumental de quienes pretenden asociar la corrupción a una u otra sigla. Menos paralelismos presenta la reacción ante este escándalo por parte de los partidos concernidos: mientras el PSC anunció la suspensión de militancia de sus ediles imputados, Convergència rehusó hacer lo propio con Prenafeta y Alavedra, alegando que ya no son dirigentes, cuando sí son militantes y este último, miembro del consejo asesor del partido.

La contundente actuación del juez también da pie a otros contrastes. Basta recordar que el PP recusó a Garzón por "socialista" cuando desató la operación Gürtel, y que luego Mariano Rajoy denunció que se dispensaba mejor trato a los ediles socialistas acusados de corrupción que a los cargos de su partido. Las imágenes del alcalde socialista de Santa Coloma, que con esposas llegó al juzgado y con ellas regresó a la cárcel de Soto del Real, desmienten el victimismo del PP.

Ha querido el azar que Garzón haya asestado un golpe a la corrupción en Cataluña cuando arreciaban las críticas al instructor del caso Palau, Juli Solaz, que rechazó dictar prisión preventiva para los encausados -estafadores confesos- con el argumento de que la ley no se lo permitía. Lo que prueba la conveniencia de que los jueces utilicen con prudencia el margen de discrecionalidad que la ley les reconoce, para que esta diversidad de actitudes no aumente el desconcierto y desconfianza con que la ciudadanía observa comportamientos tan dispares ante situaciones similares por parte de los encargados de administrar justicia.

2010

Saber o no saber . . .

NO SE SABE

Webline Invest es una sociedad hólding constituida el año 2000 por figuras representativas del empresariado catalán. Su presidente, Macià Alavedra, se encuentra a estas horas declarando ante el juez Garzón. Uno de sus consejeros destacados es Fèlix Millet Tusell, de quien huelga explicar nada más. Otro de los que se sientan en el consejo es Rafael Español, a quien su antigua empresa (La Seda) va a intentar responsabilizar de una gestión irregular que ha llevado a la química catalana a una situación límite. En el consejo estaban también los Vila Casas, del sector farmacéutico; los Godó, los Lara… Todos ellos asistiendo atónitos al sorprendente desfile de guardias civiles por los despachos de Alavedra y de su amigo Lluís Prenafeta, junto al ex socialista Luigi y el alcalde de Santa Coloma de Gramenet, Bartomeu Muñoz.

DEBERÍA SABERSE


¿Qué buscaba la justicia en el registro de la Fundació Catalunya Oberta de la que Prenafeta es vicepresidente? Esta fundación liberal y nacionalista cuenta con ilustres miembros como Macià Alavedra, Joan Guitart, Joaquim Tosas, Arcadi Calzada, Joan Antoni Solans, Vicenç Villatoro, Xavier Sala Martín, Antoni Vila Casas, Joan Oliver... Nombres que se repiten en no pocas instituciones catalanas, el Barça entre ellas, o que guardan una relación directa con los reductos de poder del final del pujolisme en ámbitos como los puertos (Tosas), los medios de comunicación (Oliver, Sanchis, Villatoro), las cajas de ahorros (Calzada), el urbanismo (Solans), la política... Cuando se abra el sumario todos estaremos expectantes.

El indigesto «Faisán»











Gloria Lomana




Las preguntas del PP, sin respuesta del Gobierno, sobre el chivatazo del bar Faisán siguen colgando de la página web de Soraya Sáenz de Santamaría. La vicepresidenta De la Vega no ha querido indigestarse con este plato y se lo ha reservado a Rubalcaba, para que sea él quien se lo trague en frío, la próxima semana. Desde el Gobierno se mira por el rabillo del ojo no tanto el empecinamiento de la oposición por mantener este tema abierto, sino lo que pueda hacer Garzón con un caso que de momento reposa en su cajón. El juez tiene otra vez a un gobierno cogido por sus mismísimas partes.
Las detenciones de Santa Coloma, que alcanzan a los socialistas, han abierto la caja de pandora. ¿Por qué Garzón destapa en estos momentos este viejo asunto? Algún largopensante sospecha que este es el primer aviso del juez al Gobierno, para que la Fiscalía frene las denuncias de prevaricación que pesan sobre él. Las escuchas que el magistrado permitió entre detenidos y sus abogados en el «caso Gürtel», no sólo podrían mandar al traste la instrucción de ese sumario, sino que podrían acabar con su carrera judicial. Garzón lo teme, y en el Gobierno se lo huelen. Por eso la pregunta es: ¿hasta dónde presionará Garzón con la operación Pretoria de Cataluña, hasta llegar al corazón de CiU pero también del PSC? Sólo Garzón lo sabe, el mismo juez que hibernó el caso GAL y lo destapó cuando abandonó con rebote manifiesto el Gobierno de Felipe González, el mismo juez que ahora guarda en el cajón una bomba de relojería, la del chivatazo del Faisán, a modo de espada de Damocles sobre la cabeza de Rubalcaba. Aunque hay quien apunta más lejos: el «Faisán» podría ser el GAL de Zapatero, en términos políticos, si el juez tira de la manta. Un escándalo mayúsculo, un delito que podría hacer rodar cabezas y algo más. Rajoy ha vuelto a declarar esta semana que de Garzón no se fía. Zapatero, que hasta ahora se ha fiado, no dice ni mú.

De los deudos

El Orfanato de Cultura




Visto lo visto -y lo que aún veremos-, uno hubiera jurado que, en España, lo que está a punto de extinguirse es la decencia. Y resulta que no, ni por asomo, ni muchísimo menos. Así que, antes de ser tachado de perjuro, habrá que ponerse al pairo, arriar velas y no gastar saliva en fruslerías y pamemas. ¿Que se esfuma el decoro y la honradez se desvanece? Peor es lo del lince, o lo del oso pardo, o lo de la cigüeña negra, la única cigüeña que a doña Bibiana Aido le merece respeto. Eso sin mencionar el peligro que corre -aquí, el que no corre, vuela- la más protegida de todas las especies. La que come en la mano del poder y se bebe los vientos por estar a su vera. Aquella que es producto de la combinación genética del «asinus ad lyram» (el célebre borrico arpista de la cuadra de Fedro) y el asno algodonoso de Juan Ramón Jiménez. O sea, el artista ibérico.
Miguel Bosé ha dado la voz de alarma en las barbas del Rey con retórica cursi pero desenvuelta. No le ha bailado el agua al soberano («Quero dançar con você») ni se ha cortado un pelo de los pocos que aún tiene. Bien hecho, sí señor, porque lo cortesano no quita lo valiente. Pasemos, pues, al dicho tras elogiar el hecho. ¿Se puede saber qué mosca le ha picado a la periclitada estrella del glamour ambidiestro? No sólo se puede, sino que se debe. Afirma el señor Bosé que urge tomar medidas que perpetúen el linaje del artista ibérico ya que, de lo contrario, las luminarias del espíritu irán languideciendo hasta el temblor postrero, hasta abismarse, como una candelilla, en las tinieblas. Vamos, que lo que le mosquea -despojando el discurso de santurronería hipócrita e idealismo de recuelo- es que se devalúe el arte de vivir del cuento. Que el mercado se ocupe de dictar sentencia y no los mercachifles de regalías y prebendas. Sería el acabose de la especie. El gorigori de la fauna que gorjea en las covachas de los ministerios.
No caerá esa breva. Mientras González-Sinde (Ángeles tutelar de los ingenios) more en el caserón de las siete chimeneas no ha de quedar fantasma sin sustento. Ella es la celestina del ardor, la yesca en la que prenden los deseos, la responsable de vigilar el tálamo en el que yacen el talante y el talento. Miguel Bosé se duele de la precariedad que abruma al inefable artista ibérico, intuye que la intemperie acecha, no titubea al dar el cante a beneficio de los futuros huérfanos. Ángeles González-Sinde, por su parte, se multiplica y multiplica el presupuesto. La tarea es ingente: éste demanda auxilio, el de allá exige árnica y el de acullá consuelo. Ni la ambición descansa, ni las musas aflojan, ni la imaginación sestea. Se desvive, en efecto, y, a cambio, la flagelan. ¿Acaso es de recibo que a los menesterosos les dejen sin ministra, sin cartera y sin merienda? ¿Va a bajarse el telón por racionar la tela?
Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte... Es indudable que don Miguel Bosé («Quero dançar con vosê»), amén de un limosnero del castrismo, es un incorregible pedigüeño. No obstante a González-Sinde, al venderle la burra -el «meeting point» de Fedro y Juan Ramón Jiménez-, le ha regalado una respuesta a sus problemas. Un Orfanato de Cultura y santas pascuas, no hay que darle más vueltas. ¿Y un Monte de Piedad? También, mujer, también, por piadosos que no quede.