
Ayer en San Sebastián, en plena Aste Nagusia,
la Semana Grande donostiarra. El cielo, tapado en la mañana, con un breve y suave sirimiri antes de comer, se abrió generosamente regalándonos una tarde soleada y apacible.
Después de un breve recorrido por el centro, de potes por las siete calles y con parada muy especial en La Cueva, nos acercamos a la zona universitaria transitando La Concha repleta de gentío, para recalar en Agorregui, un restaurant en el cuál, Gorka y Beatriz nos acogen con mucha profesionalidad y nos acercan a sus mejores secretos gastronómicos, entre ellos las kokotxas y el txangurro, sublimes ambos.
Por la tarde, en la preciosa plaza multiusos de Illumbe, i
mpresionante cartel de la Semana Grande: Enrique Ponce, El Juli y Sebastián Castella. Con un tercio de entrada, entre los muchos aficionados franceses, la taurófila sociedad donostiarra demuestra cómo están de arraigados los festejos taurinos en esta tierra. ¡Qué lejos de los extremismos animalistas y la vocación prohibicionista de una frágil mayoría parlamentaria en Catalunya! ¡Qué gozada de libertad y tolerancia de una sociedad que ve en la fiesta un espectáculo y un arte, tradicionales y entrañables!
Buena jornada, en fin, para celebrar por todo lo alto, la fiesta grande en Donostia.
Después de un breve recorrido por el centro, de potes por las siete calles y con parada muy especial en La Cueva, nos acercamos a la zona universitaria transitando La Concha repleta de gentío, para recalar en Agorregui, un restaurant en el cuál, Gorka y Beatriz nos acogen con mucha profesionalidad y nos acercan a sus mejores secretos gastronómicos, entre ellos las kokotxas y el txangurro, sublimes ambos.
Por la tarde, en la preciosa plaza multiusos de Illumbe, i
mpresionante cartel de la Semana Grande: Enrique Ponce, El Juli y Sebastián Castella. Con un tercio de entrada, entre los muchos aficionados franceses, la taurófila sociedad donostiarra demuestra cómo están de arraigados los festejos taurinos en esta tierra. ¡Qué lejos de los extremismos animalistas y la vocación prohibicionista de una frágil mayoría parlamentaria en Catalunya! ¡Qué gozada de libertad y tolerancia de una sociedad que ve en la fiesta un espectáculo y un arte, tradicionales y entrañables!Buena jornada, en fin, para celebrar por todo lo alto, la fiesta grande en Donostia.
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