Skyline de Barcelona, hoy

lunes, 23 de agosto de 2010

HÉROES DE FiESTA MAYOR



Francesc-Marc Álvaro


Laura Riera no es una disidente, tengamos un poco de respeto por las palabras


Por colaborar con ETA, Laura Riera ha pasado nueve años en prisión, cumpliendo la condena que dictó la Audiencia Nacional. Entornos marginales pero extremadamente ruidosos tratan de convertir su salida de la cárcel en un homenaje y no se les ocurre nada mejor que escoger la fiesta mayor de Gràcia para su propósito. Los amigos de Riera, metidos en su peculiar lógica, niegan la mayor y, entre otras cosas, exigen "el fin de la criminalización y la persecución política y judicial de la disidencia". Observen la tosca operación retórica: colaborar con los etarras se transforma en un acto de disidencia.
Sería interesante preguntar a los verdaderos disidentes de medio mundo (los que se pudren, por ejemplo, en prisiones de Cuba, Birmania, China o Irán) qué piensan al respecto. ¿Colaborar con el comando Barcelona de ETA suministrando información sobre varias personas entra en la definición de disentir? Seguro que no. Hoy por hoy, disentir es reiterar que ETA es un anacronismo letal que ha causado y causa mucho dolor a nuestra sociedad.

Todo grupúsculo necesita héroes. Los más al día de la secta habrán leído, entre verbena y verbena, al filósofo Zizek, cuya vomitona de leninismo pop es aderezada con ese conocido poema de Brecht que acaba con unos versos ciertamente elocuentes: "Te pondremos de cara a un buen muro y te dispararemos / con una buena bala de una buena pistola y te enterraremos/ con una buena pala en la buena tierra". El reciclaje del totalitarismo vintage para uso de alterglobalistas con zapatillas de marca tiene el problema de la estupidez. Quiero decir de la estupidez de los que entienden las cosas literalmente y, zas, les pasan unos datos a los etarras de turno. A veces, los luchadores del pueblo no están para metáforas. En Alemania (con el recreo de la banda Baader-Meinhof), esto pasó hace algunas décadas, es una película muy vieja, como las próstatas de algunos funcionarios del saber que se dedican a alimentar este Disneyworld para la toma virtual de palacios de invierno. A uno de estos papagayos catalanes de la utopía todo a cien todavía se le recuerda vendiendo biblias por las esquinas.

La política del miedo.

Zizek teoriza al respecto. Mis amigos, los que miran los bajos de su automóvil antes de subirse, sí saben bien qué es la política del miedo. He aquí los verdaderos disidentes, los que llevan escolta, los que deben cambiar de recorrido, los que no pueden pasear tranquilamente. Disidentes de verdad fueron las personas asesinadas por ETA en Hipercor. Disidentes sin quererlo. Riera no es una disidente, tengamos un poco de respeto por las palabras. Y tienen razón los que se quejan del exceso de silencios. Los máximos dirigentes de Catalunya (Montilla, Mas, Puigcercós, Saura) deberían ser los primeros en solicitar la prohibición de los homenajes a ETA y sus cómplices.