Skyline de Barcelona, hoy

domingo, 31 de enero de 2010

. . . pasando con el paquete

Los ojos de Gary Cooper

José Luis ALVITE


Nadie duda de que la vida es hermosa, pero yo creo que aún lo es más si la disfrutas en vez de perder el tiempo en buscarle explicaciones. La contemplación de un cuadro pierde buena parte de su efecto si apartas la vista para leer el folleto que lo explica, igual que ocurre con esas películas extranjeras de las que por desgracia te distrae el seguimiento de los subtítulos. Personalmente no sería feliz si al contemplar un paisaje me empeñase en averiguar la composición del suelo, como tampoco lo sería si al paladear una centolla en el restaurante sintiese que me quema en la boca el incandescente sabor de la factura. Hay momentos de la vida en los que el conocimiento profundo de las cosas sólo sirve para perjudicar el placer que nos producen. Desde que en los paquetes de tabaco se advierte expresamente del peligro de fumar la verdad es que la contemplación de avisos tan pavorosos sólo ha servido en mi caso para justificar mi vieja resistencia a leer. Tampoco sirve de mucho el placer de contemplar a una mujer hermosa si por culpa de haberte metido en averiguaciones descubres en su rostro la mano del cirujano plástico o te enteras de que tanto resplandor no es sino la agradable y efímera tapadera que oculta los inminentes estragos de una terrible e implacable enfermedad. Una amiga mía que soñó toda su vida con ser la pareja de Gary Cooper hasta más allá de la muerte me dijo en cierta ocasión que lo que le atraía del personaje no eran sólo su porte distinguido o su rostro agraciado, sino el presentimiento de que detrás de aquella mirada un poco desenfocada se escondían los efectos destructivos de un alma enrarecida por el grisú de la desesperanza. Alguien quiso librarla del error, pero ella se resistió a reconocer que el insondable misterio emocional de los ojos de Gary Cooper en realidad se trataba de media docena de dioptrías en cada ojo. Me lo explicó de madrugada con una copa en la mano: «En mi relación con los hombres no detesto el conocimiento, pero la verdad es que prefiero guiarme por mi instinto. Mientras contempla el mar nadie se pregunta por la quilla del velero. ¿Y no es acaso cierto que a menudo el rasgo más atractivo del rostro de un hombre es la espuma del afeitado? No me importa equivocarme por no haber profundizado. Soy una mujer, cielo, no un buzo».

Discapacitados . . .

¡Peligro!

En España hay 77.000 puestos políticos.
Cada ciudadano debe 566 euros por la deuda municipal.
En nuestro país hay 2,6 millones de funcionarios, más de la mitad en las autonomías.


Cada alto cargo, en el Ejecutivo hay más de 400, cobra cerca de 200.000 euros anuales. / Efe

Cada alto cargo, en el Ejecutivo hay más de 400, cobra cerca de 200.000 euros anuales. / Efe

En los últimos tres años, en medio de una crisis económica que ha dejado en el paro a uno de cada cinco españoles con posibilidad de trabajar y que ha provocado un drástico ajuste en los presupuestos familiares, el Gobierno no ha predicado con el ejemplo a la hora de aplicar el rigor en su gasto.

Durante este periodo a los máximos responsables del Ejecutivo de Zapatero se les ha llenado la boca con la palabra “austeridad”, pero la realidad muestra que en ningún caso se ha practicado. A esto se añade la presentación de un plan de austeridad, con numerosos interrogantes, y que pretende ahorrar 50.000 millones sin más.

Los presupuestos de 2010, que según la vicepresidenta primera María Teresa Fernández de la Vega están inspirados en la austeridad, han aumentado las partidas de gasto de personal un 2,3%.

El número de funcionarios no ha dejado de crecer, a medida que ha ido aumentando el paro en el sector privado, y superan ya los 2,6 millones. Mientras, el de altos cargos supera alcanza los 409, sin que se haya producido recorte alguno con respecto a los tiempos de bonanza y sin que haya tomado ejemplo de los tímidos intentos de algunas comunidades de reducir su número y sus sueldo.

Ayudas y cargos

Los más de 400 altos cargos del Gobierno Zapatero, sin contar los asesores, cuestan 82 millones, lo que supone más de 200.000 euros anuales.

A todo este despilfarro, hay que añadir las subvenciones partidarias, excesivas y cuestionables que durante los últimos meses ha venido denunciando LA GACETA.

Los representantes políticos tampoco se han quedado descolgados de los excesos del Ejecutivo. Va a hacer un mes que terminaron las vacaciones de Navidad y nuestro Congreso no ha celebrado todavía ni una sesión plenaria. La primera tendrá lugar ya entrado febrero y los ciudadanos cuestionan cada día más las prebendas, privilegios y chollos de los políticos.

El desmesurado gasto público poco tiene que ver con el servicio al ciudadano y con la mala gestión y la corruptela.

Absentismo

Las largas vacaciones no impiden que el absentismo sea norma habitual entre los políticos.

Las fotografías del Hemiciclo casi vacío son habituales y también las voces que piden listas abiertas. Para muchos es la única forma de acabar con una serie de desmanes que hace públicos en su libro La Casta, el periodista Daniel Montero. Entre estos privilegios se encuentra el de poder viajar a su antojo con cargo a las arcas del Estado, ya que disponen de cinco millones de euros al año para viajes en avión, tren o barco.

Aunque eso quizá no sea nada comparado con el coste de uno de los grandes vicios de nuestros políticos: los coches de lujo. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se mueve en un Audi A8 que cuesta 591.624 €. En realidad, está alquilado por la módica suma de 150.000 euros al año, (es decir, el precio de una hipoteca media) y sale, por supuesto, del bolsillo de los madrileños. El Audi es muy popular, ya que lo han elegido 14 de los 17 presidentes autonómicos.

El parque móvil del Gobierno andaluz, (con un cuarto de los parados que hay en España dentro de su comunidad), cuenta con 234 coches oficiales. Montero explica que sólo el Gobierno de La Rioja pagó 200.000 euros extras a sus conductores que realizaron más de 850.000 kilómetros. Eso supone 2.300 al día, lo suficiente para cruzar tres veces España de este a oeste. Y eso en la comunidad autónoma más pequeña de España. Por supuesto, todos esos vehículos generan multas que paga también el contribuyente y muchas de ellas con recargo.

En España hay más de 77.000 personas que viven de la política. El mayor descontrol se produce en los ayuntamientos, cuyos responsables son cargos administrativos-políticos que no legislan, sino que se dedican a administrar. Sin embargo, su capacidad de decisión sobre terrenos y urbanismo les ha convertido en poderosos funcionarios y un objetivo al que tentar. La cosa no sería tan grave si al menos gestionaran con un mínimo de eficacia, pero no debe ser así, porque cada español debe a los bancos 566 euros por la deuda de los ayuntamientos.

Carrera política

En total hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán. Es decir, más de 77.000 privilegiados, contabilizando sólo altos cargos. En realidad, es tal el descontrol que no hay en España ni una sola institución que conozca cuántos políticos cobran del Estado. Y no sólo lo que cobran. El Congreso gasta cada año 160.000 euros en regalos navideños. 11.000 cargos públicos reciben obsequios en esas fechas y contribuyen a un montante total de 2.200.000 euros de gasto.

En España no existe una ley sobre los obsequios que pueden aceptar los políticos, mientras en otros países como EE UU pasan directamente al Estado. Aquí, sin embargo, hay políticos que se apropian de regalos que ni siquiera les corresponden: Carod Rovira se quedó con una lanza que un jefe indígena de Ecuador regaló al pueblo catalán.

Hacienda sólo retiene un 4,5% de las nóminas de diputados y senadores. Un régimen fiscal especial similar al de una ONG, aunque no hay nada más lejano: sin límite para las comidas de representación ni fiscalización previa a la hora de comprar jamón, champán o puros. A algunos esto no les parece suficiente y se dedican a gastar el dinero público en prostitución. El concejal de Palma de Mallorca, Rodrigo de Santos, gastó más de 50.000 euros en prostitutos y bares de ambiente; el alcalde de Pinto, más de 10.000 euros en un reloj y en fiestas nocturnas.

Los parlamentarios que no viven en Madrid reciben, además del sueldo, otros 1.823 euros al mes para gastos de manutención y alojamiento. Los locales, 870 para gastos. Por supuesto, todo libre de impuestos. La suma de estos complementos supera el sueldo de 12 millones de ciudadanos. Cobran, además, 150 euros cada día si salen al extranjero y 120 si viajan por el país. El Congreso de los Diputados regala, además, una tarjeta personalizada con un saldo de 250 euros mensuales para que puedan viajar en taxi por Madrid. Y sus señorías también cuentan con 1,7 millones de euros al año para gastos de teléfono.

Aunque el colmo del descontrol se encuentra en la política local y autonómica, porque cada parlamento autonómico, diputación o ayuntamiento fija el sueldo de sus cargos electos sin ningún control. Alcaldes de localidades de alrededor de 1.000 habitantes gozan de sueldos de 4.000 euros mensuales. En municipios más grandes, el sueldo también lo es: la alcaldesa de Marbella cobra más que el presidente del Gobierno. Esta semana se defendía de las críticas a los pluses de sus concejales, que suponen 73.000 euros al año.

Su salario, sumados los complementos de más de 9.500 euros, se queda en 85.920 euros, algo exagerado para un ayuntamiento que está en bancarrota. Pilar Sánchez ha defendido que se trata de trienios, algo reconocido, ha dicho, en el Estatuto de los Trabajadores.

Pagos innecesarios

La total despreocupación de los políticos respecto a la actual crisis queda en evidencia con el despilfarro del que hacen gala nuestros administradores.

La Generalitat ha sido investigada por pagar 729.000 euros en 2007 por informes superfluos encargados a empresas cuando podía haberlos elaborado un funcionario. Y eso que las auditoras sólo analizaron 300 estudios de 2.961 que encargó ese año. Entre ellos, un código de buenas prácticas en el sector cultural o una evaluación de la imagen del Gobierno catalán.

Los sueldos de los políticos electos cuestan a los ciudadanos 700 millones de euros anuales, la cantidad que indica Unicef para atender a las necesidades humanitarias de los afectados por situaciones de emergencia.

Papel activo . . .

"Tarjeta roja" a las multas lingüísticas




Momento de la Manifestación

Unas 400 personas se han concentrado a Arenys de Mar (Maresme) por protestar contra las multas a comerciantes que tienen colgados carteles en castellano y no en catalán, vulnerando así la Ley de Política Lingüística. El acto ha contado con la participación de tenderos multados así como simpatizantes del PPC, Ciutadans y UPyD.

Una pancarta encabezaba el l acto con el lema 'Por una Catalunya en libertad'. No a las multas lingüísticas" y los asistentes han enseñado tarjetas rojas en contra de esta política, que consideran "discriminatoria".

Durante la marcha, que ha transcurrido de incidentes, se han podido observar unos símbolos especialmente creados para denunciar la imposición de la Generalitat. Muchos de los manifestantes lucían una estrella de David fluorescente en el interior de la cual podía leerse: "Yo hablo castellano".

La presidenta del PP, Alícia Sánchez-Camacho, el de Ciudadanos, Albert Rivera, el diputado del Grupo Mixto, José Domingo y el coordinador de *UPyD en Catalunya, Ángel Hernández, han asistido a la concentración.

El prejubilado frente al espejo


Hoy hace dos semanas que Miguel se prejubiló y es el tercer día que no ha tenido contacto con ninguno de sus ex compañeros. Se le han ocurrido un montón de excusas para hacerles una llamada, pero trata de contenerse. Revisa constantemente el correo electrónico y la pantalla del móvil. Nada. Después de tantos años, después de toda una vida, nada. No sabía que un día pudiera ser tan largo.

Leer, viajar, estudiar... Tras décadas de vender su tiempo, miles de personas se asoman al catálogo de actividades para colmar las horas en una edad a la que el mercado laboral califica, ironías del lenguaje, como plenamente activa.

Descanso, liberación, regalo del destino para unos. Desconcierto y tristeza, para otros. La prejubilación patrulla por nuestra sociedad como un bendito enmascarado que se afana en ocultar las fechorías del maldito paro. Cuenta con el entusiasmo de los empresarios, el consentimiento del trabajador y la complicidad de la Administración.

Sus ventajas estructurales son evidentes. Pero, entre tantos vítores y aplausos, tal vez nos exponemos a que algo realmente valioso se nos escurra entre los dedos. Corremos el riesgo de que nuestra sociedad actúe como un ebanista insensato que, después de pasar años modelando un mueble, cuando ya sólo faltan los últimos detalles, decida arrojarlo al contenedor de trastos viejos.

Cervantes engendró Don Quijote de la Mancha pasados los 50 años. Picasso pintó el Guernika a los 56. Gaudí inició la construcción de La Pedrera a los 54. Pasteur administró la primera vacuna de la rabia a los 63. Y, cada domingo, admiramos a Vargas Llosa en la Cuarta Página de Opinión de este diario, 74 años.

Tal vez pecamos de soberbios al arrojar a algunas de las personas más capacitadas, formadas y experimentadas a la cuneta profesional cuando están en la plenitud de su carrera. Es posible que les falte el brío y la ilusión de los jóvenes. Pero a cambio pueden aportar la serenidad y la astucia de haberse enfrentado innumerables veces a situaciones difíciles.

Pero en el mundo empresarial, las voces maduras no cotizan al alza. A nadie se le escapa que una persona de 50 años puede ser mucho más incómoda que una de 25. Quizás no acate las órdenes con la misma sumisión. Es posible que se haya convertido en el Pepito Grillo de la organización, en un pesado rumor disonante que, además, cobra muchísimo más que el joven que le sustituirá.

¿Cuántos empresarios creen que sin sus empleados mayores todo sería más fácil? En estos momentos difíciles prefieren rodearse de gente dispuesta a darlo todo sin cuestionar nada. Apremia reducir el peso de las nóminas, aumentar la competitividad. Es el momento de brindar la oportunidad a los jóvenes. ¡Adelante la carne fresca!, gritan con entusiasmo. ¡Adelante la rendición sin condiciones!, susurran algunos para su interior.

Y los jóvenes que necesitan desesperadamente hacerse un hueco en el mercado laboral se agarran a sus nuevos puestos convenientemente devaluados. No importa que no esté marcada la ruta, ni que hayan desaparecido quienes mejor podrían orientar sus pasos, ni siquiera que se haya perdido la brújula. Al menos, por fin tienen la posibilidad de ponerse en marcha.

Mientras, inmóvil frente al espejo, Miguel, que a sus 50 años aún viste, piensa y quiere creer que tiene 30, teme que el reflejo le devuelva un espejismo hecho añicos. Porque en esta sociedad que se ha inyectado botox hasta en la médula, la prejubilación también es la puerta en las narices, el destierro al trastero, el desvanecimiento de un sueño estúpido y colectivo: la eterna juventud.

El baby boom de los años 60 lanzó al mercado un excedente de jóvenes que revolucionó las entrañas filosóficas de nuestra sociedad. La política, la economía, la cultura se volcaron con los nuevos reyes del mercado. Y lo dominante pasó a ser idolatrado. Hicimos de la juventud un dogma a seguir, como si estuviera en nuestras manos el control de las manecillas del reloj. La nueva religión creó sus mandamientos, haciendo del aspecto físico y del juego -también llamado ocio- los preceptos obligados. Nuestra terrible fe ciega nos llevó a erigir la vejez como el compendio de los males, sinónimo de inutilidad y fealdad. A menudo, objeto de burla y, casi siempre, devaluada reliquia desterrada del precioso aparador de diseño.

Pero ahora, aquellos cachorros avanzan sin remisión hacia la frontera del destierro. Los mayores de 40 años ya suman más que los menores y la diferencia no va a hacer más que acentuarse en las próximas décadas en beneficio de la madurez. No deja de ser curioso que en esta sociedad donde impera la inmediatez, donde los cambios de tendencia están a la orden del día y la rapidez de evolución se contempla de un modo tan admirativo, aún no se haya propuesto, ni siquiera planteado, un cambio de paradigma.

¿Es posible establecer un modelo de sociedad que premie el conocimiento, la capacidad y el espíritu crítico más allá del número de arrugas que surcan la piel? ¿Cuándo nos atreveremos a enfrentarnos al espejo y rebelarnos al destierro del espejismo?

Emma Riverola es creativa publicitaria y novelista, autora de Cartas desde la ausencia.

¿Banco?

El triunfo de la estupidez



Jordi Barbeta

El boicot a Ascó es prevaricación política y mata muchas esperanzas

La tercera ley fundamental de la estupidez humana, formulada por Carlo Cipolla, señala que la estupidez consiste en "causar daño a otros sin obtener un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio". Con el asunto de Ascó y su candidatura al almacén nuclear (ATC), la estupidez conseguirá un triunfo sin precedentes si prospera el empeño de las instituciones catalanas y sus representantes políticos en emular al perro del hortelano, aquel que no come ni deja comer.

Mientras ciudadanos de Ascó y de la Ribera d´Ebre intentan labrarse un porvenir colectivo, dirigentes políticos que viven lejos de allí han decidido a condenarles a padecer todos los inconvenientes de vivir junto a una central nuclear sin poder beneficiarse de ninguna de las compensaciones previstas, necesarias para mantener la esperanza en el futuro. El alcalde de Ascó, Rafael Vidal, ha tenido el coraje de presentar una candidatura capaz de devolver la ilusión a su municipio y a doce pueblos vecinos que podrían repartirse los beneficios de 700 millones de euros de inversión, entre 300 y 500 puestos de trabajo, 6 millones anuales de contraprestación directa y casi dos millones más para financiar proyectos de desarrollo económico, científico y tecnológico. Ninguna institución ha ofrecido un plan alternativo más sugerente para el futuro de las Terres de l´Ebre. Sin embargo, los partidos políticos catalanes se han entregado a la prevaricación política, fijando públicamente una posición contraria a la instalación nuclear cuando racionalmente saben que es necesaria y que van a causar un enorme perjuicio a Ascó y los municipios colindantes si consiguen que la candidatura fracase. No puede estar en contra el president Montilla que fue quien, con buen criterio, inspiró la iniciativa de del almacén centralizado. Felip Puig (CiU) ya ha dicho que si fuera alcalde de Ascó habría hecho exactamente lo mismo que el alcalde al que abrirá un expediente ficticio. Los líderes de Esquerra han expresado también - siempre en privado-su apoyo personal a la iniciativa de Ascó. Y lo más fuerte es lo de Iniciativa per Catalunya. Joan Saura no puso ningún reparo cuando el alcalde Vidal le presentó su plan, el 24 de octubre del 2008, tal como ha revelado la periodista mejor informada de la zona, Sara Sans. Pero el domingo pasado Saura fue el primero en vociferar y emplazar públicamente al president Montilla a rechazar la candidatura de Ascó. Para un partido ecosocialista debe ser importante elasunto, pero no lo suficiente como para asistir a la reunión del Govern a defender su posición. Saura se escaqueó del Consell del martes y el conseller de Medi Ambient... ¡no abrió la boca en toda la reunión! Inaudito. No están contra el almacén nuclear, sino que lo necesitan como el pan que comen para ponerse al frente de la protesta. Sin almacén nuclear no son nada...Todo el mundo sabe que Ascó es el emplazamiento idóneo para el ATC. Si la candidatura no prospera será por culpa de los partidos que se empeñan en arruinarla. Han contraído una responsabilidad enorme, porque ya dejó escrito el poeta Federico que "el más terrible de todos los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta".

Que se preparen.


jbarbeta@ lavanguardia. es

sábado, 30 de enero de 2010

El final de Ricardo III


Antoni Puigverd

Cada uno de los tres partidos vende la estabilidad del Govern por un caballo con el que huir de la quema

Comparábamos, la semana pasada, el Govern con Sísifo. "Los dioses le habían condenado a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza". Así lo describe Albert Camus en un ensayo en el que presenta a Sísifo como símbolo de nuestra humana condición. "Si este mito es trágico, lo es porque su protagonista tiene conciencia". El hombre es capaz de imaginar altísimas cumbres, pero está confrontado al absurdo de una vida limitada, sostiene Camus, quien imagina a Sísifo dichoso: "Sísifo enseña una fidelidad superior, que niega a los dioses y levanta las rocas (…). Este universo sin amo no le parece estéril ni fútil. El esfuerzo mismo para llegar a la cima basta para llenar un corazón de hombre".

Es evidente que esta visión a la vez épica y trágica no se corresponde con la de un Govern condenado a empezar cada día lo que él mismo estropea. Es el propio Govern, y no la fatalidad, lo que le condena a empezar constantemente el camino de la coherencia. Los últimos casos de división y confusión en los que el Govern se ha visto envuelto (incendio de Horta de Sant Joan; almacén nuclear de Ascó; debate sobre inmigración auspiciado por Vic) ponen de manifiesto lo que todo el mundo sabe, empezando por los propios consellers: que el pacto tripartito no responde a estrategia alguna. Sólo a necesidades tácticas. Se dijo que la política social - ingrediente clave de todas las izquierdas-sería el pegamento de un Govern llamado precisamente "de progrés". Pero siendo cierto que este Govern ha impulsado (con las dificultades derivadas de la crisis) una política social decidida, no lo es menos que este no parece ser suficiente horizonte para los partidos que le apoyan. Promover la mejor política social posible no tranquiliza a las respectivas bases, que desean otras ideas, otros horizontes. De ahí las trifulcas. La manera que tienen de discutir (por ejemplo: manifestándose preventivamente en contra de ellos mismos) revela que los partidos del Govern no solamente necesitan "subrayar el perfil propio". También están obligados a tirarse de los pelos. Tienen que satisfacer a sus forofos, que, casi siete años después del pacto del Tinell, continúan odiando a los socios.

No, el símbolo del tripartito no es el trágico y épico Sísifo, sino el obsesivo Ricardo III (aunque sin sangre ni retórica shakespeariana). Después de su loca desmesura, Ricardo, aterrorizado por la cercanía de su enemigo Tudor, grita la célebre frase: "¡Mi reino por un caballo!". Los últimos episodios del tripartito ya no revelan avidez de poder, sino una desesperada huida hacia delante. Cada uno de ellos vende la estabilidad del conjunto por un caballo con el que huir de la quema. A gritos, como Ricardo, que murió temblando. Sin dignidad.

«¡Qué lástima! tan joven, y ya catalana...»



Ésa fue la respuesta que recibió de su madre el pintor mexicano Juan Soriano, cuando le presentaba a una amiga («se llama Paloma y es catalana»), hija de exiliados.
La madre estaba casada con un hombre que, cuando agonizaba, se mandó hacer seis trajes nuevos, y repetía: «¡Quiero ver otro amanecer!».
-Todos los domingos mi papá le daba una golpiza a mi madre... Cuando lo enterramos, nos equivocamos de muerto. Y a Octavio Paz y a mí, que éramos responsables de esa confusión, nos dio entonces un verdadero ataque de risa y de llanto.
Fogonazos de magnesio del realismo mágico de un «auténtico santidiablo», Juan Soriano, magistralmente esbozado por José-Miguel Ullán en el maravilloso «Relato prologal» -inacabado- de su antología de María Zambrano («Esencia y hermosura») para Círculo de Lectores.
-Pero lo que sí envidio de mi padre es que tenía unas uñas de animal salvaje... Su madre no lo quería. Yo dormía de niño con ella, con mi abuela. Y menos mal, porque los abuelos eran todos putos. Mi abuela tenía sólo tres dientes. Y era tan pequeñita que uno se extrañaba de poderla distinguir...
María Zambrano fue la cabeza más en su sitio del perpetuo exilio español, que debió de empezar cuando Escipión, el destructor de Cartago, arruinara a Numancia, por cuyos campos, como se sabe, vaga, errante, la sombra de Caín.
En algo llevaba razón Umbral: los exiliados no perdonaban, a su vuelta, que España hubiera seguido sin ellos, al margen de las intrigas de El Pardo: «Querían, no incorporarse a nosotros, sino implantarnos sus años veinte. Pero sus años veinte eran pura cretona.» Nada que ver, en fin, con la palabra ni con la obra de María Zambrano, afrentada por el mostrenco cine español, pero amorosamente desagraviada en estos textos escogidos por el mejor Ullán, quien durante años arrastró, como bola de presidiario, el compromiso prologal, donde desplegaría el formidable poder de su escritura, «hecha de inteligencia, sentido del humor, afecto y rectitud», por decirlo como él describe su amistad con Valente, y la de los dos con María Zambrano.
-María era una sangrona -habla, de nuevo, Juan Soriano-... En Roma, a veces se volvía un verdadero demonio... Lo que pasa es que luego hablaba como de oídas, y te contaba a ti al oído eso que ella escuchaba desde dentro, como en sueños. Decía palabras soñadas, que, en efecto, te dejaban maravillado.
María Zambrano y la importancia de las maneras de hablar. «Eso sí lo ha dado España, ¿ves?, el encanto de la flauta mágica. Lo tenía Valle-Inclán. Y Ortega, si hubiera querido. Federico García Lorca también lo tenía.» Y tenía la manía de que España, como México, es de color naranja, o sea, de sacrificio...
(Al fondo, abracadabrante, el eco genial de Juan Soriano: «Esto de ser artista es como que se te metió una hormiga en el c...»)

viernes, 29 de enero de 2010

¿Votar a quién?

¿Qué hacer con los residuos nucleares?

El Gobierno español ha tomado una decisión importante para avanzar en la gestión de los residuos radiactivos, como es la convocatoria para que municipios se postulen como interesados en albergar en sus respectivos términos un almacén centralizado de combustible nuclear gastado (ATC) en la operación de las centrales nucleares españolas.

La opción tomada en España, de almacenar temporalmente el combustible y algunos otros residuos radiactivos de alta actividad, es consecuencia de la puesta en aplicación de las directrices del 6º Plan General de Residuos Radiactivos y tiene muchas similitudes con lo que se impulsó, en mi país, los Países Bajos, plasmado con la puesta en operación de HABOG, nuestro ATC, en 2003. Dadas nuestras características, un país pequeño y muy densamente poblado, con un programa nuclear también pequeño pero importante, decidimos que lo que convenía era disponer de un ATC con una perspectiva de almacenamiento temporal de al menos 100 años, más que prepararnos directamente para almacenar los residuos radiactivos de forma definitiva. Fuimos el primer país en decir claramente que nuestra estrategia era la de almacenamiento temporal a largo plazo y nuestras instalaciones tienen una vida de diseño de 100 años.

Está claro que a un plazo mayor será necesario disponer de un almacenamiento final, porque aún con los posibles cambios tecnológicos que puedan aparecer en el futuro, el desarrollo de nuevos tipos de centrales unido a la separación y transmutación de actínidos, hoy todo ello a nivel de investigación, siempre habrá residuos cuya carga radiactiva sea muy superior a las limitaciones impuestas en los centros de almacenamiento de residuos de baja y media actividad.

Lo que no queda claro es si cada país debe disponer de un almacén final propio o si, por el contrario, se pueden desarrollar centros regionales donde albergar residuos de diferentes países con una problemática común. Hoy me cuesta creer que en un siglo, dentro de la Unión Europea, se tengan del orden de 25 almacenes, no sólo por lo que significa de ahorro colectivo debido a la economía de escala, sino también por la dificultad de controlar un número tan alto y porque la conjunción de esfuerzos permitirá alcanzar estándares medioambientales más elevados.

Con miras a un calendario del orden de un siglo, en los Países Bajos nos hemos asegurado que una vez cumplido el plazo, haya un plan para una solución definitiva y que el dinero esté disponible en ese momento. Lo que dejamos para las dos o tres próximas generaciones es definir la forma y la ejecución de ese plan.La licencia y construcción de HABOG no estuvieron exentas de dificultades. Al contrario que en España, donde se ha abierto una convocatoria nacional, en Holanda se seleccionaron a priori 12 lugares, quedando al final sólo dos. Sí se tuvo en cuenta el interés de los cabildos municipales y no se habría instalado sin su beneplácito. La existencia de una central nuclear en Borssele facilitó la decisión. Posteriormente hubo problemas derivados de una fuerte oposición, especialmente de Greenpeace, no tanto debida a los aspectos técnicos sino a la forma del otorgamiento de la licencia. Fue la Corte Suprema la que en última instancia dilucidó. Una vez comenzada la construcción, los problemas sociales desaparecieron.

Quiero destacar que en nuestro caso, el ATC holandés se ubica en un municipio con un gran parque industrial. En las proximidades de la instalación se encuentran una refinería, una central eléctrica térmica, un puerto industrial con todos sus servicios, amén de la ya citada central nuclear.

No existe problemática alguna por nuestra implantación, ni por la de las otras industrias. Desde que llegamos se han establecido nuevas empresas en el área industrial; la presencia de HABOG no ha mermado nuevos desarrollos. Por nuestra parte ayudamos a que se desarrolle de forma activa una red de información y colaboración entre las empresas, lo que permite mejoras en infraestructuras, formación de personal, cooperación en planes de emergencia o en temas medioambientales.

La cooperación con el Ayuntamiento ha sido y es fructífera, al tiempo que siendo nuestros empleados de la zona, es fácil explicar a nuestros vecinos en qué consiste nuestro trabajo, contribuyendo de esta forma a desmitificarlo a escala local y nacional. Nuestra actitud es siempre la de ser lo más abierta y transparente posible; todas las visitas son bienvenidas y las preguntas siempre son contestadas con nuestro mejor saber.

En lo que a seguridad se refiere HABOG está basado en la tecnología francesa. Francia es el país europeo más adelantado en desarrollos técnico-nucleares pero nuestros propios técnicos y expertos nacionales resolvieron otros problemas típicos de las características de nuestro país, por ejemplo la prevención del riesgo de inundaciones, en lo que llevamos trabajando de forma continua desde hace siglos.

La construcción de un ATC es un hito importante que permite abordar con tiempo y sin tensiones sociales una gran parte de los problemas conexos a la gestión del combustible gastado y los residuos de alta actividad. Debe mantenerse un programa de investigación en todo lo que se refiere al combustible gastado y en otras áreas de tecnologías nucleares avanzadas. Para ello, la colaboración internacional y el flujo de información entre empresas afectadas son necesarios.

En el marco europeo, las agencias encargadas de gestionar los residuos cada país se reúnen periódicamente. Ello facilita el intercambio de información y el conocimiento de los desarrollos habidos a escala nacional. Los avances a nivel nacional ayudan de facto a avanzar en la gestión de los residuos de otros países, lo mismo que las lecciones aprendidas de errores técnicos o de apreciación social. A un nivel técnico más profundo, los Programas Marco de Investigación de la Unión Europea establecen la pauta para aunar esfuerzos ante una problemática común a muchos países. En este sentido, el Centro Tecnológico asociado al futuro ATC español podrá dar frutos útiles a todas las agencias de residuos europeas, además de contribuir al desarrollo de la investigación española y de la zona donde se ubique.

Sé que existen grandes diferencias entre España y los Países Bajos. La idiosincrasia es diferente, por lo que también lo es la forma de abordar los retos a que nos enfrentamos quienes tenemos responsabilidades en la gestión de los residuos. Somos conscientes de que la energía nuclear no es sostenible sin la resolución de la problemática de los residuos.

La decisión tomada por el Gobierno español puede tener todavía dificultades en su ejecución final, como las tuvimos nosotros, pero no me cabe ninguna duda de que es un avance significativo que ayudará a la gestión segura de los residuos. Conozco bien a ENRESA y sus capacidades técnicas; sólo requiere de ese impulso que le dará disponer de un ATC para cumplir con las obligaciones que la sociedad española le ha impuesto. Eso mismo se nos exigió a COVRA, pues disponiendo de HABOG la sociedad holandesa ve con más confianza la tecnología nuclear. Respecto a nuestra comunidad local, cabe decir que está incluso orgullosa de la instalación.

Hans D. Codée es doctor en Ciencias Químicas y director de COVRA, la agencia holandesa de gestión de residuos radiactivos.

"Ya no da vergüenza ser español"

La España actual "tiene proyección internacional"



El diputado de ERC Xavier Vendrell, en su conferencia en Barcelona, ha advertido que la España no es la España atrasada de los principios del catalanismo.
"La España de hoy, dentro de sus limitaciones, tiene proyección internacional, sus presidentes son recibidos por los Estados Unidos o Rusia, se la invita al club de los más poderosos y se la reconoce como una democracia consolidada en el seno de la Unión Europea. Ya no da vergüenza ser español. Es más, muchos se sienten orgullosos. Y, ante esto, no podemos contraponer una Catalunya inmovilista y que se mira el ombligo. No, si queremos seducirlos y atraerlos en la construcción de una nación potente y de un país soberano".

También reconoce "la estimación para España. Hoy, guste más o menos, la mayoría de mujeres y hombres que viven en nuestro país tienen un sentimiento de identificación, de aprecio por España. Y no sólo entre las personas nacidas allí o sus descendientes. Trescientos años de vinculación, que no todo el mundo ha vivido como ocupación, han hecho que la mayoría de nuestros connacionales se sientan vinculados, en mayor o menor medida, emocionalmente a España".

"Ahora -ha continuado- ya los hemos hecho saber que no nos importa que quieran a España. Ahora tenemos que conseguir que se enamoren de una Catalunya libre. Y este proyecto nacional debe ser lo suficientemente seductor y hoy todavía no lo es. Al menos, no lo es suficiente para competir con una nación consolidada como España, con una lengua y una cultura muy potentes, que le dan una considerable proyección internacional. No les cautivó si, ante esta España, contraponemos un catalanismo negativista, pesimista, que continuamente se interroga sobre sí mismo y que proclama que la lengua catalana está en extinción".

Temas de Smiley

Carlos RODRÍGUEZ BRAUN


Mientras un inoportuno teléfono móvil sonaba con la música de «Psicosis», declaró Smiley este lunes, sin rubor: «Los responsables políticos tenemos que dedicar el mayor tiempo posible a los temas de los ciudadanos y el menor tiempo posible a nuestros temas». El líder ironizó sobre lo inadecuados que resultaban los acordes de la aterradora película de Hitchcock como fondo de sus palabras. Tenía razón. Después de todo, muchas cosas malas se pueden decir de Norman Bates y su elusiva madre, pero en ningún caso cabe acusarlos de mentir. En la política, por el contrario, bulo es regla, y los camelos son a Smiley como los leitmotifs a Wagner. De ahí, por ejemplo, que un político con sus nutridos antecedentes concluya de pronto que la instalación de almacenes para residuos nucleares «debe realizarse con consenso», como si no se hubiera hartado de imponer decisiones por mayoría al conjunto de la sociedad durante años. Otra mentira temática socialista es suponer que la coacción política es pura abnegación. De ahí esta perla: «El Gobierno no va a consentir que se menoscaben los derechos inalienables de ninguna persona; que por un truco de un ayuntamiento haya familias que se queden sin asistencia sanitaria o sin que sus hijos puedan acudir a la escuela». Parece como si todo el problema fuera ajeno a la intervención pública y todos los costes los pagara sólo el propio Smiley de sus generosos bolsillos. Dirá usted: no hay mal ni Gobierno que cien años dure, y ya vendrá el PP. Ya, ya. Si viene con la claridad de ideas que ha desplegado sobre los residuos nucleares, barrunto que no notaremos la diferencia con el PSOE. Y en cuanto a perlas sobre la inmigración, escuche este vaporoso tema melódico de Barbie que parece sacado del baúl más lírico de Smiley: «Creo que si los derechos de sanidad o educación no los garantizara el padrón, sino que se garantizaran por el mero hecho de ser seres humanos, sin ningún documento, ya nos evitaríamos muchos problemas». Ya, ya.

Si no lo has entendido, . . .

Políticos paletos

Ernesto Sáenz DE BURUAGA

La política lingüística en Cataluña es propia de una dictadura. Con Franco, perseguido o no el idioma, y en la democracia han convivido en la calle y en las casas el catalán y el castellano. Era una expresión de riqueza cultural y de tolerancia. Todo era normal hasta que unos políticos paletos han convertido el idioma en un grave problema.
Paletos que se enroscan en la cabeza la barretina y en un mundo sin fronteras se empeñan en poner barreras al campo. Su última ocurrencia, multar con 1.000 euros a los establecimientos que no rotulen todo en catalán y a las empresas que no envíen sus facturas en catalán. La multa se multiplica si eres reincidente. Ayer en la «Tarde con Cristina» en la COPE escuchaba a un pequeño comerciante que regenta una tienda de retales; su pecado y la multa, poner retales en castellano junto al nombre de la tienda Blau Mari en catalán.
Cometió otro error: dos mínimos carteles en castellano que los censores del nuevo régimen han denunciado: «prohibido fumar» y «no se devuelven los hilos». PSC y PSOE asisten al espectáculo sin mover un músculo. Asisten a la humillación y al castigo a ciudadanos cuyo único delito es no renunciar a su propio idioma: el castellano.

¿Me lo puede explicar el presidente de la Generalitat? ¿Me lo puede explicar el presidente del Gobierno? ¿Se imaginan en Francia una región que no deje expresarse libremente en francés?, ¿o en algún otro punto del planeta? Es indigno, aberrante, obsceno, y un ataque a la libertad, porque los dos idiomas siguen sin tener problemas en la calle, sólo desde la política. Espero que multen a Fomento por rotular en castellano y que le pongan nombre en catalán al Burger King. Otro ridículo planetario.

¡Ya era hora . . .!

Sólo el 3% del cine es en catalán


Montilla a Rivera: “A usted le parece ésto normal?”


Pues, ¿qué quiere usted que le diga?, a mi me parece que es habitual, es decir, que sucede frecuente y realmente, y ¡por algo será!
Lo 'normal" será lo que el señor Montilla y los nazionanistas 'normalicen', es decir conviertan en 'norma' de obligado cumplimiento, so pena de graves multas dinerarias.
Vaya, que van a poner puertas al campo, van a decirnos qué hacer con nuestras empresas, además de pagarles el sueldo. Van a pasar lista de los cinéfilos en las salas que exhiban las pelis en catalán; los que no vayamos, seremos 'marcados' y debida y eficazmente sancionados, por 'irrespetuosos'.