Skyline de Barcelona, hoy

miércoles, 28 de julio de 2010

«Usan los toros para atacar a España»

Dos de las máximas figuras del toreo confiesan sus impresiones ante una prohibición que supondría una estocada a la Fiesta y a la Libertad


ROBERTO SOLSONA
Hoy puede ser el día de la puntilla a los toros en Barcelona. Si triunfa la prohibición, los aficionados catalanes acudirán a corridas en Francia y el resto de España, pero las nuevas generaciones desconocerán la Fiesta y se habrá cortado una tradición secular. La trascendencia de esta prohibición desbordaría lo taurino: se habría destruido una porción de libertad; obtendría un nuevo triunfo el nacionalismo separatista; se rompería otro vínculo con España, en una de sus señas de identidad cultural; y se habría sembrado una semilla de odio entre los españoles.
Hemos hablado con dos figuras: Enrique Ponce y El Juli. Les preguntamos si hay esperanzas. Los dos son más optimistas que yo. Empieza El Juli: «Sí, la esperanza es lo último que se pierde. Pero, salga lo que salga, ha de haber una reacción importante del mundo taurino. Si prohíben las corridas, habrá que emprender las acciones legales oportunas». Ponce se extiende más: «No me cabe en la cabeza que pueda prosperar algo así. ¡Va contra el sentido común! Aunque sea a última hora, se ha de arreglar... Tiene todavía menos sentido en un país que ha tenido la libertad por bandera, en una Comunidad que hace gala de ello». El diestro valenciano no logra encajarlo: «La libertad ha de estar por encima de todo. No se puede prohibir que disfruten los aficionados catalanes, sean muchos o pocos, no puede ocurrir».
¿Cuál es la causa de esta guerra? Los dos coinciden: «Todos sabemos que es una batalla política del nacionalismo catalán, que utiliza los toros como excusa, frente a España».

Les pregunto por las posibles consecuencias que tendría esta prohibición. Contesta Julián: «Mucho más de lo que se creen los propios catalanes, aficionados o no: algo esencial de nuestra cultura, nuestra tradición, nuestra historia... Una de las artes más intensas y verdaderas que existen en el mundo, algo único: un hombre que se juega la vida ante una fiera, la domina y crea belleza... Además, supondría una gran pérdida en un sector económico importante, que da de comer a muchas familias. Por supuesto, sería un desastre ecológico: la de-saparición de hectáreas dedicadas a la cría del toro bravo. Y, en definitiva, la extinción de este maravilloso animal: ¿Es eso lo que quieren?»
Abunda Enrique en los aspectos más políticos: «Ante todo, supondría una gran claudicación. Muchos catalanes, aficionados o no, están en contra de esta barbaridad. Los toros son la Fiesta mítica española por excelencia. Esta es una batalla del nacionalismo catalán. Para mí, está clarísimo: Cataluña forma parte de España, exactamente igual que Valencia, Andalucía, Extremadura... Todos juntos formamos un gran país. Por eso, la prohibición sería un paso muy malo, mucho peor que el hecho de que haya o no corridas de toros. No es esto lo único que pretenden, no van por ahí los tiros».
En la situación actual, todos los que amamos la Fiesta nos preguntamos si hemos hecho todo lo que debíamos, profesionales y aficionados. El Juli también lo duda: «No sé bien cómo hemos podido llegar a esto. Quizá hemos reaccionado tarde. En todo caso, hay que mirar para delante: hay muchos temas en los que trabajar para defender esta profesión. Probablemente nos ha faltado más unidad y más organización».
Enrique Ponce se pregunta por las causas: «Quizás las gentes del toro somos demasiado pacíficas. Si sucede algo así en otro sector, se arma la gorda... Debían haberse convocado manifestaciones a nivel nacional, en toda España, de profesionales y de aficionados. A lo mejor, no creíamos que se iba a llegar a esto...Claro que se han hecho cosas: no es porque hable contigo, pero el ABC está haciendo mucho, desde el acto del Liceo de Barcelona...» ¿Estamos a tiempo todavía? Insiste en la raíz política: «A los que pretenden defender al animal, los han cogido engañados, para hacer bulto. Atacan algo que muchos de ellos desconocen. Nadie ama más al toro bravo que un torero; si no hubiera Fiesta, no existiría. Eso no se puede provocar con una prohibición. Además, supondría darle alas al nacionalismo antiespañol...»
Los dos han toreado muchísimas veces en Barcelona y han obtenido allí grandes éxitos. Les pregunto por esa experiencia. Contesta El Juli:«La Plaza de Barcelona es maravillosa, una de las más sensibles y enteradas que conozco. He vivido allí momentos inolvidables, nunca he tenido el menor problema por no ser catalán. Todos los toreros del escalafón están locos por torear allí». Coincide totalmente Ponce: «Es una afición buenísima, de las mejores de España, con una gran sensibilidad para el toreo bueno. Si hoy no va más gente es porque parece un espectáculo casi clandestino: apenas existe información en los medios. ¡Demasiada gente va! La situación actual es el resultado de una labor de zapa desde hace años».

El País Vasco
Se extiende luego en comparaciones: «En el País Vasco también existe nacionalismo pero ni se les ha pasado por la cabeza algo así: piensa en la importancia taurina de las corridas generales de Bilbao, por ejemplo ... Una prohibición de las corridas de toros en Cataluña no se entendería en Francia, donde existe una maravillosa afición, y donde vemos ondear banderas españolas, sin ningún complejo, en las principales Ferias. Ni se entendería en México, en Colombia, en Perú, en tantos países hispanoamericanos... Ni en mi tierra valenciana, ni en el resto de España...» Concluye con rotundidad: «Si las corridas no son rentables, dejarán de organizarse. Pero, si un empresario quiere hacerlo y la gente va, ¿por qué impedirlo?... Todo esto suena a dictadura. Dejemos a la gente en libertad para que vaya a los toros, el que quiera ir».
Plantea El Juli que todo esto podría haberse evitado si la Tauromaquia dependiera del Ministerio de Cultura... Sería bueno que se reconociera plenamente su valor cultural, por supuesto: si no lo tiene, ¿por qué se conceden Medallas de Bellas Artes a los toreros, junto a otro artistas? Enrique y yo somos más escépticos con esa medida. Dios quiera —me dicen los dos— que los aficionados catalanes puedan seguir disfrutando en libertad...

Sólo una ley estatal permitiría suspender la prohibición de los toros en Cataluña

Asociaciones de jueces apuntan que la decisión estaría en manos del TC

Una ley estatal que protegiese la Fiesta de los toros podría dejar en suspenso la hipotética prohibición de las corridas taurinas en Cataluña. Así lo piensan dos de las tres principales asociaciones de jueces, para las que ésta sería la única posibilidad jurídica para que la Administración central garantizase la celebración de los festejos en todo el territorio nacional.

Marcelino Sexmero, portavoz de la Asociación Francisco de Vitoria, cree que Cataluña, al igual que el resto de comunidades autónomas, tiene potestad para prohibir las corridas de toro porque la Fiesta nacional «no está regulada en una ley general, por lo que las autonomías tienen libertad para decidir si hay o no corridas de toros en su territorio». Sin embargo, añade, la situación daría un vuelco «si se aprobase una ley estatal donde se reconociese a las corridas de todos como una Fiesta de interés nacional que gozase de una especial protección». En ese caso, argumenta, a las comunidades autónomas les correspondería sólo la regulación «específica» de la Fiesta nacional.

Luis Garrido, de la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura (APM), da un paso más. Para el magistrado –que mañana tomará posesión de la Presidencia de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) del País Vasco– si una ley estatal regulase este espinoso asunto, esa pugna jurídica terminaría en el Tribunal Constitucional (TC). «Entonces se plantearía inevitablemente un conflicto de competencia». El magistrado recuerda que, una vez aprobada la norma estatal, si fuese el propio Estado quien plantease ante el TC la cuestión competencial, la norma catalana de prohibición de las corridas de toros quedaría en suspenso «de forma automática». «No queda otra opción», recalca. Esa suspensión sería temporal, pero el TC, añade, «suele ser proclive a mantenerla pasado ese periodo inicial de cinco o seis meses».

No obstante, en el caso de que fuese la comunidad autónoma la que plantease el conflicto, la situación cambiaría. Entonces, sería el TC el que tendría la potestad para suspenderla. Garrido recuerda que la ley vasca del deporte (que recogía la oficialidad de las selecciones autonómicas) «lleva ocho o nueve años suspendida por el TC después de que fuera suspendida por el Estado». El magistrado, eso sí, insiste en que habría que ver qué título competencial invocaría el Estado para legislar sobre esta materia (dado que las competencias culturales corresponden a las autonomías).

Más escéptico se muestra José Luis Ramírez, portavoz de Jueces para la Democracia, para quien «no está claro que el Estado pueda regular una cuestión cuya competencia es autonómica». «Habría que analizar el título competencial invocado», subraya.



Los pasos

- Norma estatal
Si el Estado protegiese por ley las corridas de toros, las regulaciones autonómicas deberían limitarse a una regulación «específica» de la Fiesta nacional, sin posibilidad de prohibirla, mantiene la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria.
- Conflicto de competencia
Para la APM, aprobada la ley estatal, el conflicto de competencia ante el TC sería inevitable. Si lo plantease el Estado, la suspensión de la norma autonómica sería automática.
- Título competencial
Los jueces coinciden en que habría que examinar con lupa las competencias invocadas por el Estado para regular los toros, porque las cuestiones culturales son atribuciones de las autonomías.

Toros, caballos y asnos

Sé que el taurino catalán tiene las horas contadas. Y lo peor no es perder la posibilidad de disfrutar de tu Fiesta, sino que desde la prohibición pasarán a ser ciudadanos cuestionados, señalados por su propio entorno como gente rara, transgresores. Las listas de sospechosos sociales se incrementarán con la incorporación de estos.



Arnold Hauser fue un singular crítico y ensayista de arte, conocido sobre todo por la teoría de relacionar las producciones artísticas con los fenómenos socioeconómicos del momento. De no haber muerto, en el cuarto volumen de su «Historia social de la literatura y el arte» nos habría dado los pormenores y porqués de la prohibición en Cataluña de los toros.
Pero tampoco es preciso el método científico del prestigioso esteta húngaro para aproximar ciertas evidencias.
Haciendo un poco de historia, es fácil reconocer a finales del XIX y principios del XX un crecimiento industrial y económico en Cataluña, que coincide plenamente con la llamada Edad de Oro del Toreo. Era precisamente allí donde los incontables aficionados estaban considerados como los más rigurosos del orbe taurino: «Toro grande, escuetas ovaciones y espléndida caja». Esto y la frase de Joselito «El Gallo» —«Dios me libre de una tarde aciaga o de cortar una oreja en Barcelona», pues suponía una inminente repetición— son el reflejo de la intransigencia con la cual custodió «sus» corridas de toros el aficionado catalán.
Tras la Guerra Civil se produce un éxodo de todas las regiones deprimidas de España a la próspera Cataluña. Las plazas de toros empiezan a llenarse de otro público, un personal ávido de diversión y con la urgente necesidad de olvidar las miserias y calamidades de la contienda. Un aficionado sin las aspiraciones ni las exigencias del oriundo.
Aliviados las empresas y los toreros por la dulzura de este nuevo clima, se abren a un nuevo espectáculo con menos toro, más alegría y no menos caja. El taurino catalán cede al charnego su sitio en los tendidos, por ver en esta nueva versión atropellados sus más rancios preceptos.
Pero al filo de los 60 surge el turismo, y con él, un nuevo cliente. Las empresas de la costa hacen su agosto organizando corridas de chicha y nabo. Ahora el que sale disparado de las plazas es el charnego, pues es incapaz de soportar otra mano de agua sobre el ya diluido caldo de la Fiesta. Pero, claro, lo del «guiri» no podía durar mucho, y a finales de los 70 la Cataluña taurina entra en la profunda crisis, que la sume en la lenta e inexorable agonía de estos últimos años.
Si la dejan, solita se hubiese muerto, y si de verdad querían acabar con ella, simplemente gravándola con un impuesto especial estaríamos ahora celebrando misas de réquiem.
Pero el simbolismo de ciertos políticos es más fuerte —incluso que el de los toros— y peor intencionado, por supuesto. Declarando el toreo enemigo de los acervos y tradiciones catalanas, solo quedaba atravesarle el costado con la pica que enarbola la senyera.
Y aunque la victoria es tan miserable como paupérrima, y el agravio a las libertades no cabría en una sociedad que dice que defiende la tolerancia cultural y étnica, el mestizaje y las religiones, parece no tener importancia frente a la urgente necesidad de extirpar el ideograma del toro.
Aquello que no puedo explicar —y dudo que Arnold Hauser lo hiciese— es cómo en estos momentos, en los cuales la crisis parece ir adquiriendo visos de cataclismo y lo apremiante debería ser la economía, el trabajo y salvaguardar de asaltos la poca caja que está quedando... digo que no puedo entender cómo ahora, precisamente, viendo los palos del sombrajo venirse abajo en la proverbial Cataluña, el debate político esté varado en toros sí, toros no.
Sé que el taurino catalán tiene las horas contadas. Y lo peor no es perder la posibilidad de disfrutar de tu Fiesta, sino que desde la prohibición pasarán a ser ciudadanos cuestionados, señalados por su propio entorno como gente rara, transgresores. Las listas de sospechosos sociales se incrementarán con la incorporación de estos. La afición de tantos años pasará a ser consignada por sus conciudadanos como depravación, y, por supuesto, toda la producción artística que recabó en el toreo inspiración será simplemente perversión.
Y volverán a Francia —madre de las libertades— a disfrutar de sus corridas de toros. Y como en tiempos de dictadura y rígidas censuras, fuera de sus fronteras hallarán lo prohibido. Quizá les hagan un favor, pues lo vedado conlleva implícito ese enriquecedor componente que lo hace siempre más excitante.
Curioso. Los mismos que hace cuarenta y cinco años clamaban por la libertad ahora la amordazan…
Pero…
¡No hay problema! Si la crisis persiste y el discurso de algunos políticos pierde su talante bélico por falta de enemigos, les voy a recomendar otro objetivo, otra usurpación ibérica en mitad del corazón de muchos catalanes: la de los aficionados y criadores al caballo de «Pura Raza Española».
¡Ahí hay tajada!
No hay más que volver a reclutar ecologistas y animalistas para que tiren —sin saberlo— del carro de guerra que elevará a triunfo la acción del político de campo. Tiene que simular una defensa del bienestar animal, aunque en la conciencia de Su Señoría los objetivos se perfilen en dirección totalmente opuesta. Es preciso reivindicar los derechos de la bestia, por muy española que sea y por más adaptada que esté a su labor. No se pueden tolerar la ausencia de horarios para trabajar ni la falta de descanso, así como la enajenación absoluta de su voluntad. Resumiendo, más de veinte años de auténtica esclavitud, soportando sobre el lomo los tortuosos caprichos de unos y otros, sirviendo sin recelos hasta sentir esquilmadas sus facultades; y como contraprestación a tanta generosidad, es premiada con un viaje a Francia, de donde torna inmortalizada en «saucisson».
Quede eso ahí. Sin coste alguno. No como la idea del «Che», que Sus Señorías sabrán cuánto le lleva costado a la Generalitat.
Volviendo a la propuesta, tanto el argumento ético como el ideológico, apenas difieren del secundado por la prohibición de los toros. Aunque hay un ligero matiz, los aficionados hípicos son legión en Cataluña… La sugerencia ya no es tan buena. Eso sí, el borrico catalán ni me lo toquen, y menos ahora que ha conseguido vivir gracias a la mecanización del campo sin pegar ni chapa. Además, sería el último en perder la subvención, que viene a ser —en su caso— como una especie de paro vitalicio. Solo debe preocuparle su inmaculada ascendencia, ya que si, entre el andamiaje de sus genes se tropezase alguno de los genetistas encargados de seleccionar y mejorar esta raza de parados vestigios contaminantes de lo español, entonces… entonces vendría alguna de Sus Señorías —asesorada por el foráneo de turno— a declarar guerra científica al jodido gen. Y vuelta a empezar…

LUIS FRANCISCO ESPLÁ ES MATADOR DE TOROS

Cartón piedra

Dicen toros, pero es España



El Parlamento catalán puede hoy certificar la defunción de la fiesta de los toros en Cataluña si finalmente aprueba, como es lo previsto, la iniciativa legislativa popular que aboga por su prohibición. Para que este objetivo prohibicionista salga adelante bastará con que se repita la mayoría que el pasado año admitió a trámite el procedimiento parlamentario instado por la denominada «Plataforma Prou». La libertad de voto que ha concedido el Grupo Socialista a sus diputados ha aumentado las posibilidades de los prohibicionistas y ha decepcionado a quienes, sean o no protaurinos, confiaban en que los socialistas actuaran como dique de una estrategia que de forma interesada y sin pudor mezcla ecologismo y nacionalismo.
Los sentimientos que generan las corridas de toros son muy diversos, todos ellos legítimos y causa de polémica no solo en Cataluña. Sin embargo, en esta comunidad autónoma se han conjugado unos movimientos ecologistas muy activos con el oportunismo nacionalista de unos grupos políticos que no pierden ocasión para acosar en Cataluña las manifestaciones culturales comunes con el resto de España. Es cierto que hay parlamentarios nacionalistas que votarán contra la prohibición y algunos socialistas que lo harán a favor, pero, excepciones al margen, la tendencia social y política de esta prohibición es evidente.
Lo más grave de esta obsesión prohibicionista es que revela un intervencionismo ético en los valores sociales incompatible con el respeto a la libertad individual y a la tradición cultural. Las justificaciones pretendidamente morales de la prohibición de los toros —crueldad, maltrato— ignoran a conciencia aspectos esenciales de la Fiesta que van desde la naturaleza misma del toro bravo, destinatario de unos cuidados que ningún otro animal recibe, hasta el sentido ritual de la lucha con el torero. La ausencia de estos contenidos en los discursos antitaurinos más radicales —que son, por otro lado, los más exitosos— es consecuencia más de la ignorancia intencionada que de la reflexión crítica. La principal motivación de estos movimientos prohibicionistas y de sus aliados políticos es el activismo intervencionista, por el que consideran legítimo uniformar a la sociedad con un ideario sedicentemente progresista, basado en criterios arbitrarios sobre lo bueno y lo malo. La cuestión no es, por tanto, discutir si el Parlamento catalán puede o no —que sí puede— legislar sobre la fiesta de los toros, o si son más o menos los ciudadanos catalanes a los que les gusta esta fiesta. No se trata de estadísticas de público, de número de corridas o, siquiera, del coste económico que conllevaría la prohibición. Es un problema fundamentalmente de respeto a la libertad y a la tradición, no de protección a los toros, utilizados como coartada para otros objetivos, y también víctimas de una evidente doble moral, que condena las corridas, pero salva los «correbous». El estruendoso silencio de la sociedad catalana ante esta agresión a las libertades —aceptado con la misma pasividad, ya reactiva, con que asiste a los recurrentes debates identitarios que marginan de la agenda regional sus verdaderos problemas— solo es comparable con el que el socialismo y el Gobierno central han manifestado durante los últimos meses para evitar el desgaste generado por un nuevo roce con el PSC.
Resulta imposible eludir el carácter político de esta iniciativa, ligada al rumbo adoptado por una clase política catalana que, empezando por los socialistas, rivaliza internamente por abanderar el soberanismo y la desafección hacia España. No son los defensores de la Fiesta, sino el segmento político de sus detractores, los que han impregnado de ideología la iniciativa prohibicionista que hoy vota el Parlamento catalán. Asociar la fiesta de los toros a la cultura y la historia de España no es hacer «españolismo», sino constatar una evidencia. Pero pretender alimentar la prohibición antitaurina con sentimientos nacionalistas es una forma de «limpieza cultural» de Cataluña, instrumental de una estrategia mucho más amplia que busca convertir en cuerpo extraño a la identidad catalana cualquier vínculo con lo español. No todos los que hoy voten a favor de la prohibición estarán animados por esta aldeanismo pseudoecologista, pero si el resultado final aprueba la prohibición esta será considerada por los nacionalistas y sus publicistas como una nueva expresión diferencial entre Cataluña y el resto de España, como otro síntoma de que la avanzada sociedad catalana quiere cortar amarras con el arcaísmo castellano que predomina en España. No hay que engañarse. Este lenguaje frentista y contendiente es el que impulsa las dinámicas centrífugas en Cataluña y el que explica la tensión con que el Parlamento de una comunidad autónoma aquejada de graves, muy graves problemas políticos e institucionales, puede cerrar su legislatura con un gesto de desplante, nada taurino y sí muy cobarde, por oportunista, a una parte de su historia común con España.

lunes, 26 de julio de 2010

El Estado se endeuda al ritmo de 160 millones de euros al día

Los títulos emitidos en el primer semestre se han elevado hasta 28.000 millones de euros. Los activos preferidos han sido los bonos.


La maquinaria de fabricar papelitos de deuda del Estado sigue funcionando a pleno rendimiento. A pesar de que el Gobierno anunció a comienzos de año que iba a reducir la emisión de valores públicos para financiar el déficit, la crisis obliga a esta industria estatal a trabajar a pleno rendimiento. En los seis primeros meses de este ejercicio, el Tesoro incrementó el endeudamiento del Estado en nada menos que 27.943 millones de euros.

El ritmo de incremento de la deuda del Estado equivale a 156 millones de euros al día. Una cifra que sólo puede imaginarse si se tiene en cuenta que equivale al mismo dinero que costaría construir tres institutos de enseñanza pública. Eso significa que en los 180 días que tiene el semestre, la deuda se ha incrementado en una cantidad equivalente a la cantidad que costaría construir 540 colegios.

Los desestabilizadores automáticos son los responsables de esta fuerte emisión de deuda. Los cuatro millones largos de parados que hay en España han disparado los gastos del Estado, al tiempo que han reducido los ingresos impositivos.

Las elevadas necesidades de fondo por parte del Estado, se suman a un encarecimiento de los costos de financiación, como consecuencia de la crisis de la deuda que se prolonga desde hace seis meses y que ha catalizado una rebaja en cadena de la calificación de solvencia de España por parte de las tres agencias de rating.

Es cierto que en los últimos días se ha producido una relajación en la tensión a la que estaban sometiendo los inversores extranjeros a la deuda española, pero las cifras de emisión resultan escalofriantes, a pesar de que el endeudamiento no se ha reducido ese 34% previsto por el Gobierno para todo el año, sino nada menos que el 55,9%.

En los seis primeros meses del año, el Estado ha colocado en los mercados títulos por importe de 96. 417 millones de euros, algo más del 9% del Producto Interior Bruto (PIB). La tercera parte de este importe se ha emitido en letras a 12 y 18 meses, mientras otra tercera parte de esos títulos ha correspondido a valores a los mayores plazos de emisión, a 10, 15 y 30 años.

El incremento de la deuda de España (los 27.943 millones), se ha materializado en bonos a tres y cinco años, mientras que otro 40% se ha llevado a cabo en obligaciones a plazo de 10 años.

Esto podría ser un indicio de que el Tesoro no confía en que los tipos de interés vayan a bajar. En ese caso habría emitido más en letras, un activo en el cual se ha reducido deuda en 2.959 millones de euros.

WANTED

El veto a los toros en Cataluña, ¿una prohibición ajustada?




Antitaurinos y aficionados, el domingo, a las puertas de la plaza de toros Monumental, la única activa de Cataluña. | Quique García

Antitaurinos y aficionados, el domingo, a las puertas de la plaza de toros Monumental, la única activa de Cataluña. | Quique García


  • Los 44 diputados de CiU, con libertad de voto, son claves en la decisión final
  • El PSC ha dado libertad de voto, aunque la mayoría se posicionan contra el veto
  • PP y Grupo Mixto votarán en contra de la ILP; ERC e ICV lo harán a favor

Augura David Pérez, diputado del PSC, que el debate definitivo sobre la prohibición de los toros en Cataluña acabará en una votación "muy ajustada" y que la decisión final se tomará por una diferencia de no más de siete votos. Siete meses después de que se admitiera a trámite y tras intensas sesiones de debate a favor y en contra de las corridas, este miércoles el Parlament decide si se aprueba la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) presentada por la plataforma Prou!.

A dos días de la votación, las matemáticas juegan a la quiniela. 85 de los 135 diputados del hemiciclo -los de PSC y CiU- tienen libertad de voto. Los protaurinos cuentan con el apoyo seguro de PP -14- y Grupo Mixto -3-, lo que les da 17 votos. Al otro lado de la barrera, los antitaurinos tienen el aval de ERC -21- e ICV -12-, que suman 33 apoyos. El resto está en el aire.

La libertad de voto del PSC puede ser determinante

Hace justo una semana, el PSC decidió dar libertad de voto a sus diputados alegando razones de conciencia personal. Una decisión "incoherente", en palabras de Rafael Luna, del PP catalán, que recuerda que el PSOE no dio libertad de voto en debates "de conciencia" como el de la nueva ley del aborto.

Pérez se apresura a afirmar que, pese al debate interno, "lo que está claro es que mayoritariamente la posición del PSC es contraria a la ILP". Las cábalas más arriesgadas cuentan con que de sus 37 diputados, 33 se posicionen en contra de la prohibición. Los otros cuatro, de Ciutadans pel Canvi, previsiblemente se abstendrían o incluso podrían votar a favor.

CiU: "No es un enfrentamiento entre catalanes y españoles, sino de valores"

A expensas de esos cuatro escaños, con los 33 diputados socialistas el Parlament ya contaría con 50 votos para tumbar la ILP por los 37 que la apoyarían. Es aquí donde los 44 parlamentarios de CiU adquieren la máxima trascendencia. Aunque en su mayoría son proclives a prohibir los toros, nueve de sus diputados habían mostrado su disposición a alinearse con los taurinos. Sin embargo, este hipotético apoyo ha ido perdiendo fuerza tal y como explica el diputado Josep Rull (CiU): "La decisión del PP de llevar los 'correbous' al Consell de Garanties Estatutàries hace que los diputados de Terres de l'Ebre -zona de gran tradición de esta especie de encierros- que antes sentían que defendían una causa común con los taurinos, sientan que ahora están del otro lado".

Así, adelanta Rull, muchos de esos diputados que iban a votar en contra de la ILP finalmente se abstendrán. De esta manera, la quiniela con más probabilidades de acertar apunta que los toros acabarán prohibiéndose y La Monumental -la única plaza activa en Cataluña- dejará de funcionar como tal a partir de enero de 2012. Ya este domingo, poco antes de la última corrida previa a la votación, el coso vivió un enfrentamiento de pancartas y lemas de protaurinos y antitaurinos.

¿Un debate sobre derechos de los animales o nacionalidades?

"Dentro del debate sobre los toros hay un debate animalista, pero también un debate de identidad y un debate sobre la libertad individual", defiende Pérez (PSC). Durante las intensas jornadas en la comisión parlamentaria, las razones culturales, nacionalistas y de defensa de los animales se ha batido en un enroque de posiciones partidistas.

Para CiU, no se trata de un debate sobre el nacionalismo, sino de defensa de los animales. "Tenemos un sistema de valores más avanzado que debe recoger la ley", argumenta Rull, que asegura que es una cuestión de respeto a los animales, "no un enfrentamiento entre catalanes y españoles". Para Luna (PP), en cambio, "se esconden en la protección de los animales porque lo que les molesta es una cultura que, aunque es propia, es compartida también con España". Albert Rivera (Grupo Mixto) lo argumenta en la misma línea de esta manera: "Se prohíben los toros porque hay banderas españolas en los tendidos".

En ese sentido, Luna defiende -aunque no comparte- la posición de ICV, que abogó desde un principio por la eliminación total de los espectáculos que impliquen crueldad animal. Esto incluye circos, toros y, por supuesto, también los 'correbous', una tradición que fue eliminada de la ILP porque la plataforma impulsora, Prou!, admitió que no convencería a la sociedad catalana de su prohibición. Este doble rasero es, para Luna, un ejemplo claro de incoherencia. Desde CiU se defienden alegando que los 'correbous' pueden "incorporar elementos de respeto al animal", esto es, adaptarse a los nuevos valores de la sociedad. Las corridas, en cambio, no.

Para el PSC, el PP y el Grupo Mixto es, aunque desde distintos enfoques, un problema sobre la libertad individual. "Que los toros se acaben cuando la afición quiera", reclama Luna, que reitera que en Cataluña hay debates más importantes sobre la mesa, como la crisis económica y el paro.

El día siguiente

Si, como todo apunta, Cataluña prohíbe los toros, ¿qué pasaría? Para Rull (CiU), no tendría por qué haber respuesta ni consecuencias, tal y como no lo hubo cuando Canarias los prohibió en 1991.

Pérez (PSC) enumera las consecuencias de la probable prohibición: económica -calcula unos 300 millones de euros de indemnización al propietario de La Monumental, mientras el PP asciende esta cifra a 500 millones-; laboral -por la pérdida de puestos de trabajo- y, "a nivel personal", concluye, "lo peor sería que parte de aficionados a los toros de este país tendrán esta libertad en otros lugares y no en Cataluña".

El PP añade, además, que la prohibición puede provocar un "efecto dominó" que acabe promoviendo vetos en otras comunidades autónomas. El debate, en todo caso, para Pérez, "ha obligado a la sociedad catalana a colocarse a uno u otro lado de la raya". O de la barrera.

La piel de ZP y Cataluña

jueves, 22 de julio de 2010

Hemiciclo con mucho estrés


Mientras la política catalana sea la que es, la cuestión estatutaria, hoy por hoy, no tiene solución



VALENTÍ PUIG


Bajo las estrellas inaccesibles del cielo estival pasa, ya cansino, el vuelo fugaz de la política. Lo que hoy parece inscrito lapidariamente, mañana se desvanece. No hay palimpsesto más cambiante que el marcador electrónico de la Carrera de San Jerónimo. De ahí depende Zapatero, como del cuentagotas de una botella de suero. Tal vez ya estemos en plena fatiga estructural del zapaterismo.
No hay equipo médico habitual porque el estado del paciente varía según cada votación. Ocurrió el martes y volverá a ocurrir. Son pruebas de estrés. Las piden los doctores del PP, de CiU, del PNV y de PSC, por motivos diametralmente opuestos. Y la fragilidad del Gobierno las atrae como un campo magnético. A primera vista, eso lleva al PNV a ir tasando su voto a los presupuestos generales, CiU regula su «tempo» electoral —con el horizonte de futuras alianzas— y aquel injerto práctico que fue el PSC-PSOE no sabe cÓmo reconducir las viejas leyes de la selección de la especie.
En conjunto, no cesa la presencia proliferante del «Estatut» entrelazada, al modo de una figuración barroca, con las graves consecuencias de una recesión económica cuyas causas tanto internas como externas no han sido encaradas con la debida prontitud. En definitiva, el Estado autonómico y el futuro económico sienten directamente el escalofrío del filo de la navaja. Para los ciudadanos, enfrascados en el eclipse del crédito y la aspereza del desempleo, la pregunta es si la política está a la altura de tales circunstancias.
Con los más diversos envoltorios, la cuestión estatutaria catalana lleva más de un siglo ocupando desproporcionadamente la vida pública de España. Específicamente, la catalana, por supuesto. Absorbe energías en exceso. Hoy por hoy, mientras la política catalana sea la que es, no tiene solución. No existe otra vía que la conllevancia, y eso si es que la polvareda actual se aquieta. Pero con elecciones autonómicas a la vista la sinrazón también sirve como estrategia. Una vez más, se vio el martes que la «unidad de la fuerzas catalanas» es un mito, pero, aun así, ahí está el ex presidente del Barça alentándolo de nuevo, según el modelo de aquella antigualla que fue la «Solidaritat» de inicios del siglo XX que solo duró tres años por efecto de autodestrucción. CiU mantendrá las incógnitas hasta donde pueda e incluso más allá. Se trata de llegar a las elecciones autonómicas sin dar a conocer bazas. Hay tiempos y lugares en los que, sin ambigüedad, la política pierde presión.
En octubre, los presupuestos generales para 2011 son una cita crucial. Anteayer, CiU se abstuvo al votarse el techo del gasto en 2011 y, con oportuna dilación de su postura, el PNV votó no. Pero con la «rentrée«, PNV y CiU habrán intercambiado sus papeles. Para entonces, Urkullu conocerá las contrapartidas que Zapatero ofrece para el sí y CiU estará posiblemente en otra cosa, es decir, buscando votos por el centro y en la franja independentista: para eso le importa deteriorar al máximo el tripartido y la tramoya umbilical que mantiene en pie la gran máquina de poder que es el PSC-PSOE.
www.valentipuig.com

CAMBALACHES NAZI-ONANISTAS

Huevos al sol

Jorge Berlanga



Bien, la buena noticia es ver a Iniesta en la playa. El héroe de la Roja no serviría para hacer un anuncio de bronceadores, ni siquiera parece que vaya a coger algo de color carmesí tras pasarse todo un día expuesto a los rayos del Lorenzo, pero entre tanto cuerpo de abrasada anatomía, él desprende ese espíritu de campeón sin complejos que ofrece optimismo incluso mostrando buen empaque con braga náutica estampada con pinta de haber sido adquirida en algún bazar chino a pie de costa. Demuestra su ya célebre humildad convertida en marca de la casa junto a su novia Anna hasta comprando en el súper productos de limpieza para el apartamento. ¡Qué diferencia frente a tanto futbolista de diseño calcinándose en el lujo, ligando bronce y señoritas que luego se hacen humo!

Iniesta resume toda la esencia y virtudes de España mientras, sin ir más lejos, un tipo como Julián Muñoz lo hace de todos sus defectos. Con los huevos al sol, que podría parecer una receta de plato escalfado en algún chiringuito en la costa malagueña, pero que resulta algo peor. Un me toco los cojones a cambio de pasta gansa y de paso os hago un calvo, que son dos días. La penosa exhibición escrotal de un sinvergüenza en yate de gorra es una representación gráfica de la corrupción nacional encarnada en una anatomía tan pasada de fecha como un percebe podrido o un rabo en disfunción. El Cachuli podrá pillar cacho con una ganadera en búsqueda de un descastado semental, pero su bolsa testicular está al nivel de las bolsas de basura en las que guardaba los milloncejos de estrangis. Un feo cuerpo de delito.

Texto con flemas

José Luis ALVITE

Una querida amiga a la que conocí hace casi veinte años me ha recordado algunos textos sentimentales que escribí entonces y he podido comprobar que en todo este tiempo mis emociones conservan casi intacta la fuerza impulsiva de aquellos días y el estilo descriptivo de entonces. Noto que algunas de las frases de aquellos textos son más largas que las de ahora, pero yo creo que ese pequeño cambio estilístico no se debe a una evolución literaria, sino a los efectos inconscientes del tabaco sobre la sintaxis. Teniendo en cuenta que escribo pensando en que pueda pronunciar el texto casi sin coger aire, era inevitable que la expresión narrativa de mis emociones se resintiese de las quince mil cajetillas que he fumado desde entonces. Supongo que si fuese trompetista, al cabo de tantos años reincidiendo sin remedio en ese vicio tal vez seguiría tocando la misma melodía, pero golpeando ahora con las baquetas en la caja de un tambor. Al releer a boleo algunos párrafos de aquellos viejos textos sentimentales del 93 me he dado cuenta de que a pesar del tiempo transcurrido conservo intacta cierta inocencia vital que no deja de ser sorprendente en alguien que arrastra desde la infancia la sospecha de cargar con una sombra que no es la suya. Igual que me ocurría entonces, todavía ahora, al cabo de diecisiete años, sigo afrontando la vida con la idea de que aquellas decisiones que no me acerquen al cielo, lo más probable es que me dejen enfilando el camino que lleva a la consulta del psiquiatra. A mi amiga Adriana le he dicho que al margen de los inevitables cambios físicos y del imponderable aumento del escepticismo, estoy orgulloso de ser aún capaz de alentar las mismas esperanzas y cometer los mismos errores. A pesar de las cicatrices acumuladas a lo largo de todos estos años, la verdad es que todavía queda en mi piel sitio para las heridas que acaso están por venir. Sé que ocurra lo que ocurra con mi equilibro emocional, al final todo el dolor quedará reducido a tabaco, efemérides y literatura. Y aunque creo que las emociones del 93 ya no las escribiría ahora con la sintaxis de entonces, la verdad es que el fondo sería el mismo, de modo que me habría limitado reducir las frases en función de que pudiese pronunciarlas sin que por culpa del tabaco me interrumpiese la tos. A lo mejor lo único que ha ocurrido con mis emociones es que al describirlas me he dado cuenta de que una parte de la pasión son sin duda todas esas comas casi adolescentes que a veces el tabaco convierte sin remedio en flemas. Será por eso que las pasiones que no tienen cabida en la hemeroteca acaban casi siempre en la escupidera.

Hipocresía desnuda

Pues ahí ¡hay varias naciones!

Cataluña y la UE

César LUMBRERAS



En el debate posterior a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña y en las llamadas a la independencia de esta Comunidad Autónoma de España, echo de menos una vertiente del asunto que me parece clave y que está pasando desapercibida: ¿cómo quedaría una Cataluña independiente en el marco de la Unión Europea (UE)? ¿Tendría cabida? Puede que algunos piensen que se trata de una cuestión baladí, pero no lo es en absoluto. Tal y como están las cosas ahora mismo, no contemplo yo que tenga acomodo, dentro de la UE, una Cataluña independiente y fuera de España. Tampoco veo a los franceses, centralistas donde los haya, dando su aprobación a un cambio de normativa comunitaria para autorizar esta eventualidad. Conclusión, salvo mejor criterio u opinión, Cataluña no cabría en la actual UE.

¿Se han parado a cavilar en ello los independentistas y secesionistas? Porque hay que prever las consecuencias de todo tipo, políticas, económicas y sociales que se derivarían. Por ejemplo, y partiendo de la base de que la «pela es la pela», no quedaría más remedio que establecer un acuerdo preferencial, de Libre Comercio o de Asociación, para que las mercancías producidas en Cataluña pudiesen entrar en el territorio comunitario libres de aranceles o con éstos muy reducidos. Pero es evidente que eso llevaría su tiempo y requeriría el acuerdo de todos los socios. ¿Qué pasaría con la libre circulación de personas? ¿Acaso tienen los independentistas algún grupo de expertos pensando en las repercusiones de todo tipo que se derivarían del triunfo de sus tesis? Pedir la independencia es gratis. Los hechos que acarrearía no lo son. Es más, tendrían un coste muy elevado. Ellos mismos.

Un gesto, por favor

La pastoral catalana

ENRIC JULIANA, en La Vanguardia

La última vez que Pasqual Maragall visitó Madrid como presidente de la Generalitat de Catalunya (el 16 de septiembre de 2006), visitó la librería Blanquerna, recién inaugurada en la calle Alcalá, donde compró un libro que exhibió astutamente ante los periodistas para conquistar al día siguiente un espacio en todos los periódicos. Compró Los apuñaladores,del escritor siciliano Leonardo Sciascia, donde se narra la historia de unos misteriosos apuñalamientos sin motivo aparente que tuvieron lugar en la ciudad de Palermo a finales del siglo XIX, Sciascia, siempre atraído por los significados ocultos, sospechaba que fueron instigados por la nobleza siciliana en un enésimo intento de perpetuar su poder. Astuto y melancólico, Maragall exhibió el libro y todo el mundo le entendió.

Mientras José Montilla comparecía ayer en el palacio de la Moncloa, acudí a la librería Blanquerna en busca del titulo que pudiese dar sentido a tan significada visita. ¿Qué libro habría comprado Montilla de haber querido enviar un mensaje que no fuese uno de sus densos silencios?

A favor d´Espanya i el catalanisme,de Daniel Fernández y Joaquim Coll, seguramente habría transmitido una señal de inteligente tozudería. Una manera de decir "la historia me dará la razón". Sin malicia, ni ganas de provocar. La aciaga circunstancia de estas semanas exige, sin embargo, algo más picante. El crepuscle dels afortunats,primeriza novela negra del valenciano Juli Alandes, es uno de los títulos más interesantes de Blanquerna para enviar un mensaje cifrado a la Moncloa ("Os vais a enterar"), pero el protagonista de la historia, un inspector de los Mossos d´Esquadra, podría sugerir al gabinete de Zapatero cierta idea de subordinación. Si hay que matar, ¡se mata!,novela negra de Andreu Martín y Jaume Ribera, provocaría un mayor escalofrío a José Enrique Serrano y José Miguel Vidal Zapatero, los dos principales fontaneros de la Moncloa, con un equívoco: quizás no sea muy acorde con las verdaderas intenciones del PSC. Por el contrario, El enigma de la calle Calabria,novela detectivesca de Jerónimo Tristante, ambientada en la Barcelona del siglo XIX, lanzaría un sutil mensaje. En la calle Calàbria se halla la sede central de ERC, partido clave en el derrumbe de la experiencia tripartita, por su irremediable inconsistencia. La cobardía de los dirigentes de ERC ante el referéndum de junio de 2006 debilitó el Estatut ante la mirada castellana, entrenada desde hace más de cinco siglos en el arte de captar las relaciones de fuerza. Fi,la exitosa novela de terror de David Monteagudo, sería hoy motivo de portada y señal de elecciones en septiembre. El final del tripartito está siendo espantoso, pero Montilla aguantará hasta octubre o noviembre, para sellar su biografía, convencido de que la larga agonía acabará propiciando un repunte del voto socialista.

Me quedé finalmente con La pastoral catalana,la última novela de Julià de Jódar, por su espléndido y panorámico título. Y por ser una historia que inscribe la actual confusión catalana en las tramas del nuevo desorden del mundo. Somos mundo, no región, diría el mensaje cifrado.

Un ministeri, si us plau!

miércoles, 21 de julio de 2010

Conéctate!

La selección espera arrasar en Vitoria pese a las presiones independentistas

La FEB quiere llenar dos días el Buesa Arena de Vitoria y creará una grada rojigualda.

La plataforma Esait amenaza con actos de "denuncia y reividicación" antes de los partidos.


Los chicos de oro se enfrentan a uno de los retos más importantes de su trayectoria con la selección: jugar en Vitoria. El equipo nacional visita territorio vasco 21 años después para jugar dos partidos –el 7 de agosto ante Lituania y el 8 ante Eslovenia– en el Buesa Arena, pabellón de Caja Laboral, y en el que se concentra una buena parte de afición hostil a que España sea la selección de todos.
El grupo independentista Esait ha liderado varias iniciativas en contra de la celebración de los encuentros y ha llevado al parlamento vasco la idea de que tanto PSOE como PP quieren “españolizar el deporte en Euskadi”. Representantes del PNV, Aralar, EA y de la izquierda abertzale ilegalizada se adhirieron a esta idea hace un mes y desde entonces existe una campaña para que “nadie acuda al pabellón a apoyar a España”.
Desde Esait reiteran su completa oposición a que venga el vigente campeón de Europa y del mundo, y amenazan con actos de “denuncia y reivindicación” por las calles. La plataforma, además, avisa de que “lucharán para que el fútbol no venga en un futuro próximo”.


Tranquilidad


Por su parte, la FEB ha mostrado serenidad ante estas presiones y confía en que “los dirigentes sean coherentes y les apoyen tal y como han expresado en público”, en referencia al lehendakari Patxi López, que se ha encontrado también con problemas de este tipo por culpa de un lema del equipo ciclista Euskaltel que reza Spain y Espagne.
El objetivo que el presidente José Luis Sáez y todo su gabinete persiguen es llenar las 10.000 butacas del Buesa Arena en ambos días y que la grada rojigualda –implantada para todos los partidos de la Gira Eñemanía– se convierta en una auténtica fiesta, pese a que existe una amplia mayoría contraria a la manifestación nacional como ya se vio en Bilbao durante la pasada Copa de baloncesto.


Antecedentes


En febrero de 2010, el bochorno se apoderó de nuestro país durante la final de la Copa. El himno nacional fue pitado casi en pleno en el BEC de Bilbao y Su Majestad El Rey tuvo que soportar múltiples cánticos antimonárquicos y que exigían la independencia de diversas regiones.
La selección de los éxitos, de la pocha, de la piña... la que lleva cuatro podios consecutivos va como los duelistas a encontrarse con su destino. Si los chicos de oro triunfan en el País Vasco durante esta gira habrán abierto la veda para que el resto de deportes en los que participe la selección acuda a su reencuentro con una parte de nuestro país abandonada por el miedo a los pitos. De valientes va la cosa.

Revisando ADN nacionalistas . . .

Con las manos vacías


Montilla encuentra "receptivo" a Zapatero


Montilla,  con Zapatero, antes de la reunión

El presidente de la Generalitat, José Montilla, tras reunirse con Zapatero que "creo que sí, que podemos y debemos tener un proyecto compartido. Pero para que esto sea posible, las instituciones del Estado también tienen que cambiar de actitud y mostrar su compromiso permanente de desarrollar el potencial de autogobierno acordado y de garantizar que el proyecto español compartido se basa precisamente en el respeto hacia las diversas realidades nacionales y regionales que lo integran ".



"Hoy tenemos que dar respuesta interrogante que la sentencia del Tribunal Constitucional ha planteado a la sociedad catalana: Podemos seguir trabajando juntos en un proyecto compartido basado en el respeto a la diversidad?", se ha preguntado.



El presidente de la Generalitat, José Montilla, ha planteado esta pregunta a la salida de la reunión que ha mantenido hoy en la Moncloa, durante más de dos horas, con el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, para analizar la impacto de la sentencia del TC y explorar vías "jurídicamente consistentes y parlamentariamente posibles" para rehacer el pacto del Estatut.



El presidente Montilla ha encontrado un Rodríguez Zapatero "receptivo, sobre la base de que es consciente de que tenemos un problema, que lo tiene Catalunya pero que lo tiene España". En este contexto, ha señalado que, hoy, "no se trataba de salir con un acuerdo de modificar dos leyes y pactar una transferencia", sino que "se trataba de hablar de las consideraciones de carácter más político de la sentencia". En definitiva, de las "afectaciones intangibles, que diría que incluso son más graves porque afectan la confianza, la credibilidad, la moral de un pueblo como el de Catalunya".



"Para rehacer afectos -ha indicado a continuación el presidente catalán- se necesitan gestos políticos, no sólo leyes, no sólo traspasos". Y ahora, ha constatado, "se abre una nueva etapa en la que la política tendrá que demostrar la solidez del pacto político entre las instituciones políticas catalanas y las españolas, que hicieron posible el Estatut que refrendar el pueblo de Catalunya".