No va más. Cataluña, agostada por la ola de calor, pero sobre todo por un clima político agonizante, sigue sin conocer la fecha de las elecciones autonómicas. El presidente José Montilla, y el equipo de estrategia del PSC, siguen escondiendo las cartas, una incógnita que, en cualquier caso,está a punto de despejarse, al menos en una de sus derivadas. Si Montilla quiere que haya comicios el 24 de octubre —una de las fechas que con más insistencia han sonado— debería convocar las elecciones hoy mismo para cumplir los plazos que establece la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg). Dicha ley establece que debe discurrir un mínimo de 54 días desde que se convocan los comicios hasta su celebración. Si Montilla quiere que las elecciones sean el 24 de octubre, debe firmar el decreto de convocatoria electoral este lunes, para que se publique en el Diari Oficial de la Generalitat de Cataluña (Dogc) el martes, 54 días antes de las elecciones.
En el caso de que Montilla no lo hiciera, las elecciones podrían ser en noviembre e incluso a principios de diciembre, ante la práctica imposibilidad de que las elecciones tengan lugar el 31 de octubre, ya que el día siguiente, el lunes 1 de noviembre, es festivo y hay un puente de tres días. El Estatut establece que la convocatoria de elecciones debe celebrarse entre los 40 y 60 días siguientes a la fecha de la publicación de la disolución de la Cámara, pero está condicionado a la existencia de una ley electoral catalana, que como es sabido no existe.
Las quinielas políticas barajan dos fechas para la convocatoria electoral: el 24 de octubre y el 28 de noviembre. Se descartan los tres primeros domingos de noviembre —días 7, 14 y 21— ya que para el 7 está prevista la visita del Papa a la capital catalana: si los comicios fueran en uno estos tres días, durante la visita del pontífice habría elecciones o campaña electoral. Así las cosas, si el presidente no convoca hoy las elecciones, muy probablemente estás serán a finales de noviembre.
Montilla sí dijo a principios de agosto que serán los consellers los primeros en enterarse. algo que está regulado por ley. Lo que no está claro es que deba convocarse un Consell Executiu extraordinario o bien hacerlo tras la reunión semanal de los martes, ya que, según señalaron fuentes del Govern a Ep, la normativa utiliza una palabra interpretable: que el presidente debe «escuchar» a los consellers antes de convocar las elecciones.
Pendientes del caso Millet
Además de la eventual influencia que pueda tener en algunos electores la visita del Papa, otros factores que pueden condicionar los resultados son la evolución de los datos macroeconómicos; la evolución de las implicaciones políticas del caso Millet sobre el presunto desvío de fondos del Palau de la Música , y la recalificación de unos terrenos adjuntos para construir un hotel; si hay novedades en el traspaso de competencias y en el desarrollo estatutario, y si el Gobierno opta por una nueva subida de los impuestos.
En cualquier caso, todos los partidos ya tienen las espadas en alto. Aunque todos los sondeos coinciden en que CiU volverá a ganar las elecciones, las principales incógnitas son cómo afecta la crisis al tripartito, y si los partidos nacionalistas, sobre todo ERC, salen desgastados ante la irrupción de varias candidaturas de perfil soberanista, como Reagrupament y la que lidera el ex presidente del FC Barcelona Joan Laporta.
Tanto PSC como ICV-EUiA han manifestado este verano que, encuestas en mano, aún hay posibilidades de que el tripartito vuelva a sumar, aunque admiten que lo tienen bastante complicado. Son muchos los que dan por hecho un tercer tripartito si PSC, ERC e ICV-EUiA alcanzan la mayoría absoluta, pese a que ERC ha dicho que sólo pactará con quien convoque una consulta sobre la autodeterminación en la próxima legislatura, algo a lo que los socialistas se oponen frontalmente.
Llegar al PP
En paralelo, y más allá del calendario electoral, el mapa político en Catalu se lee también en clave de política nacional. Al respecto, el secretario general del PP catalán, Jordi Cornet, aseguró ayer a Ep que el cambio en Cataluña es necesario para que España también cambie, y apuntó que para ello es imprescindible que deje de gobernar el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. «El único partido que si es fuerte en Cataluña puede provocar un anticipo de las elecciones generales es el PP», dijo, y avanzó que trabajarán para concienciar al electorado de que los próximos comicios autonómicos son tan importantes o más que los generales.
«Lo mejor que le puede pasar a un catalán es que Zapatero deje de gobernar España», según Cornet, que aseguró que tanto Artur Mas como José Montilla garantizan el poder a Zapatero hasta 2012. El PP confía en una aritmética que les permita ser decisivos y obligue a CiU y PSC a desplazarse a las tesis del PP si quieren gobernar.
No va más. Cataluña, agostada por la ola de calor, pero sobre todo por un clima político agonizante, sigue sin conocer la fecha de las elecciones autonómicas. El presidente José Montilla, y el equipo de estrategia del PSC, siguen escondiendo las cartas, una incógnita que, en cualquier caso,está a punto de despejarse, al menos en una de sus derivadas. Si Montilla quiere que haya comicios el 24 de octubre —una de las fechas que con más insistencia han sonado— debería convocar las elecciones hoy mismo para cumplir los plazos que establece la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (Loreg). Dicha ley establece que debe discurrir un mínimo de 54 días desde que se convocan los comicios hasta su celebración. Si Montilla quiere que las elecciones sean el 24 de octubre, debe firmar el decreto de convocatoria electoral este lunes, para que se publique en el Diari Oficial de la Generalitat de Cataluña (Dogc) el martes, 54 días antes de las elecciones.
En el caso de que Montilla no lo hiciera, las elecciones podrían ser en noviembre e incluso a principios de diciembre, ante la práctica imposibilidad de que las elecciones tengan lugar el 31 de octubre, ya que el día siguiente, el lunes 1 de noviembre, es festivo y hay un puente de tres días. El Estatut establece que la convocatoria de elecciones debe celebrarse entre los 40 y 60 días siguientes a la fecha de la publicación de la disolución de la Cámara, pero está condicionado a la existencia de una ley electoral catalana, que como es sabido no existe.
Las quinielas políticas barajan dos fechas para la convocatoria electoral: el 24 de octubre y el 28 de noviembre. Se descartan los tres primeros domingos de noviembre —días 7, 14 y 21— ya que para el 7 está prevista la visita del Papa a la capital catalana: si los comicios fueran en uno estos tres días, durante la visita del pontífice habría elecciones o campaña electoral. Así las cosas, si el presidente no convoca hoy las elecciones, muy probablemente estás serán a finales de noviembre.
Montilla sí dijo a principios de agosto que serán los consellers los primeros en enterarse. algo que está regulado por ley. Lo que no está claro es que deba convocarse un Consell Executiu extraordinario o bien hacerlo tras la reunión semanal de los martes, ya que, según señalaron fuentes del Govern a Ep, la normativa utiliza una palabra interpretable: que el presidente debe «escuchar» a los consellers antes de convocar las elecciones.
Pendientes del caso Millet
Además de la eventual influencia que pueda tener en algunos electores la visita del Papa, otros factores que pueden condicionar los resultados son la evolución de los datos macroeconómicos; la evolución de las implicaciones políticas del caso Millet sobre el presunto desvío de fondos del Palau de la Música , y la recalificación de unos terrenos adjuntos para construir un hotel; si hay novedades en el traspaso de competencias y en el desarrollo estatutario, y si el Gobierno opta por una nueva subida de los impuestos.
En cualquier caso, todos los partidos ya tienen las espadas en alto. Aunque todos los sondeos coinciden en que CiU volverá a ganar las elecciones, las principales incógnitas son cómo afecta la crisis al tripartito, y si los partidos nacionalistas, sobre todo ERC, salen desgastados ante la irrupción de varias candidaturas de perfil soberanista, como Reagrupament y la que lidera el ex presidente del FC Barcelona Joan Laporta.
Tanto PSC como ICV-EUiA han manifestado este verano que, encuestas en mano, aún hay posibilidades de que el tripartito vuelva a sumar, aunque admiten que lo tienen bastante complicado. Son muchos los que dan por hecho un tercer tripartito si PSC, ERC e ICV-EUiA alcanzan la mayoría absoluta, pese a que ERC ha dicho que sólo pactará con quien convoque una consulta sobre la autodeterminación en la próxima legislatura, algo a lo que los socialistas se oponen frontalmente.
Llegar al PP
En paralelo, y más allá del calendario electoral, el mapa político en Catalu se lee también en clave de política nacional. Al respecto, el secretario general del PP catalán, Jordi Cornet, aseguró ayer a Ep que el cambio en Cataluña es necesario para que España también cambie, y apuntó que para ello es imprescindible que deje de gobernar el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. «El único partido que si es fuerte en Cataluña puede provocar un anticipo de las elecciones generales es el PP», dijo, y avanzó que trabajarán para concienciar al electorado de que los próximos comicios autonómicos son tan importantes o más que los generales.
«Lo mejor que le puede pasar a un catalán es que Zapatero deje de gobernar España», según Cornet, que aseguró que tanto Artur Mas como José Montilla garantizan el poder a Zapatero hasta 2012. El PP confía en una aritmética que les permita ser decisivos y obligue a CiU y PSC a desplazarse a las tesis del PP si quieren gobernar.