"Se equivocan quienes tratan de ganarse al espectador con películas que se dicen 'reales como la vida misma', porque nadie se sacude el bolsillo para que le cuenten en una pantalla lo que podría ver con solo asomarse a la ventana de casa. Venderle al público la realidad que le rodea es tan absurdo como eneñarle equitación al caballo o natación a la robaliza. Vencida la resistencia de la gente a salir de casa y meterse seguidamente en el cine, hay que conseguir que sienta pereza al abandonar después la sala."
José Luis Alvite, en Humo en la recámara.
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