La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) reclama al propietario de una cafetería de Lérida que falleció hace nueve años 661,33 euros en concepto de canon por el uso de la radio y la televisión para ambientar el local. En declaraciones a Efe, una portavoz de la entidad gestora de los derechos de autor ha atribuido la reclamación a un error de comunicación interna, ha lamentado los hechos y ha pedido disculpas a la familia del hostelero, que "no tendrá que pagar absolutamente nada".La hija del fallecido, Eva López, denuncia hoy este caso en el diario 'Segre', donde explica que la SGAE sigue reclamando a su padre, Ángel López, el pago de algo más de 600 euros por las mensualidades impagadas entre 2001 y 2005, pese a que en el primero de estos años su progenitor traspasó el negocio por enfermedad y falleció poco después, en 2002. Según indica López y ha confirmado la propia SGAE, la familia remitió en el año 2005 el certificado de defunción de Ángel López a la entidad para que cesara el envío de facturas pendientes de años anteriores.Grave error de coordinación
Pese a ello, la SGAE ha enviado en el último mes a la familia, a través de una empresa externa de cobro de deudas, dos cartas a nombre de Ángel López exigiendo el pago de estos 661 euros bajo la amenaza de llevar el caso a juicio. La SGAE atribuye a un problema de coordinación y de comunicación interna este grave error y han expresado su voluntad de ponerse en contacto con la familia del fallecido para pedirle personalmente perdón y explicarle lo sucedido.Según ha explicado a Efe una portavoz de la sociedad, hasta el año 2005 la familia no comunicó a la SGAE que Ángel López había muerto, por lo que entre los años 2001 y 2005 la licencia continuó operativa y por lo tanto la entidad siguió facturando la cuota mensual correspondiente al uso de radio y televisión en el local. En 2005, una vez que la hija del fallecido comunicó la muerte de su padre, la SGAE procedió a anular la licencia y a partir de entonces no emitió ni una factura más a su nombre.El departamento administrativo de la SGAE no informó al jurídico del fallecimiento
El problema radica en que el departamento administrativo de la SGAE no informó al jurídico del fallecimiento del señor López y éste continuó adelante con el proceso iniciado para tratar de cobrar la deuda acumulada entre los años 2001 y 2005. Este año, después de diez de supuesta morosidad, la SGAE había puesto en manos de la empresa de gestión de cobros Intrum Justitia este expediente para que intentara cobrar la deuda pendiente.En nombre de su cliente, la SGAE, esta compañía se ha puesto en contacto con la familia de Ángel López para intentar saldar la deuda bajo la amenaza de iniciar un proceso judicial si el pago no se hacía efectivo en los próximos días. "Lo que haremos ahora y tendríamos que haber hecho en 2005 es comunicar el fallecimiento de Ángel López al departamento jurídico", ha subrayado la portavoz de la SGAE, que ha remarcado que todo se debe a un "error interno" que ha lamentado "muchísimo" y que, obviamente, la familia del difunto no tendrá que pagar nada de lo que se le reclama.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Saturno comiéndose a su hijo
Goya dió una tremeda imagen al mito de Saturno comiéndose a su hijo. Como todo mito, su valor simbólico se ritualiza, en nuestro mundo convulso, en forma de 'despido laboral'.
Más allá de cualificaciones profesionales que, en esa empresa, hace tiempo que no puntúan, empezando por su Presidente zumbado, siguiendo por un director general que dedica a pensar ¡cinco minutos al día!, hasta el resto del "team", conocido por sus virtuosismos en llevar la cartera a un vendedor de Planeta, ganar un jamón 'serrano' a la petanca o vender helados en el plo norte. Un equipazo..., ¡de enterradores!
Nunca fue gran cosa, ese departamento de marketing fantasmal y timorato. Pero era la primera idea, tras los cinco minutos diarios de reflexión del 'bobo con vistas a la calle', nombrar un Director de marketing y arroparlo con un gineceo de señoritas predispuestas. Incluso pretendió incorporar a aquella tropa a éste humilde escribidor. ¡Qué horror!
Ahora, en la penúltima etapa del derribo programado, se lo come con patatas, el departamento y su flamante y zangolotino Director. El 'lameculismo' ya no puntúa. Tanta sumisión, tan poca autoestima, tanto alineamiento (o era alienamiento) con el 'bobo solemne' ha servido para esto: ¡A LA PUTA CALLE!
COMO LLEGAR A SER UN 11-1
Pues sí amigos míos, he llegado cuando menos lo esperaba a ser un 11-1. Llevo un brazalete que así lo atestigua y es inútil que me esconda porque hasta tiene radar.Les escribo a ustedes desde un lugar bueno pero donde no me gustaría verles nunca: el Hospital Centre Fòrum, después de haber pasado por el Clínic y el Hospital de l’Esperança.Todo empezó hace tres meses cuando, después de acostarme en perfectas condiciones, me desperté sin saber quién era y con medio cuerpo paralizado, como si no me perteneciese. Había tenido un ictus mientras dormía.Fui trasladado al hospital y, poco a poco, mi cabeza empezó a orientarse, a reconocer a mis seres queridos y a retomar el hilo de la realidad. Les aseguro que no fue fácil, pues me esperaba un largo camino que aún estoy recorriendo.La enfermedad te sumerge en un universo inesperado, de entrada ajeno, pero que poco a poco no te queda más remedio que ir asumiendo. En el Clínic recibí asistencia sanitaria de primer orden, como corresponde a su categoría, pero allí pasé también algunos de los peores momentos. Miserias e incomodidades fisiológicas aparte, no me faltó la desolación de ver fallecer a mi compañero de habitación o de presenciar su extremaunción estando convencido de que yo sería el siguiente en seguir sus pasos. Me sentía como un trozo de carne al que había que asistir para todo y sin embargo, en aquellas horas lentas, conservaba en mi interior un pedazo de esperanza, de ilusión por volver a caminar, de recuperar aquellas cosas que habían dejado de ser cotidianas para convertirse en maravillosamente extraordinarias.También tuve que volver a aprender a hablar. Hasta eso, un charlatán como yo, había perdido. Para iniciar la rehabilitación me enviaron al Hospital de l’Esperança, donde cuentan con un equipo excelente, y donde me convertí, por ocupar la cama primera de la habitación 11, en un 11-1. Las fisioterapeutas, insistentes y tenaces, suelen ser chicas con las que no se les ocurra nunca pelearse porque tienen una fuerza olímpica. La logopeda que me trataba, a mí y a otros muchos en mi situación, era una voluntariosa y extraña mujer que, para reactivar los músculos de la boca, nos daba una orden e inmediatamente su contraria (abre-cierra, estira-contrae), con el consiguiente caos en la sala. Pero lo peor de estar en un hospital son las noches. Las enfermeras iban y venían voz en grito –en mi anterior habitación las veía pasar por el minúsculo fragmento de pasillo que vislumbraba desde la cama-, encendían las luces a horas insospechadas, te sacaban sangre, te tomaban la tensión y te despertaban una y otra vez para darte una pastilla que te ayudara a conciliar el sueño. Paradojas de la vida hospitalaria. Ojalá duerman ustedes a pierna suelta.Les aseguro que una pareja que resista un ictus resistirá cualquier cosa. El enfermo está insoportable y la esposa convencida de que se equivoca en todo lo que hace, de manera que hasta la más imbécil discusión es posible. Uno se autoconvence –o lo hace la enfermedad- de que sus seres queridos están allí solo para atormentarle, para decirle lo que tiene que hacer, para obligarle a comer y a tragar una cucharada más que siempre es la penúltima.Ahora estoy, como ya les dije, en el Hospital Fòrum, un centro nuevo y con excelentes instalaciones, pero que queda tan lejos de todo que casi necesitas pasaporte para llegar a él.Mi mensaje es que se tomen la vida con buen humor. En esta vida se pierden muchas cosas, pero la última debería ser la sonrisa. Confío en que este hombre convertido en número les haya servido para algo. Continuamente recibimos lecciones, y la última me la acaba de dar mi hija. Me lamenté ante ella de no ser más que un paralítico, añoré tiempos pasados, el trabajo como periodista, la actividad del profesional más o menos agitada –a pesar de mi edad la he seguido manteniendo-, el orgullo de hacer un trabajo que te gusta, la pequeña vanidad del reconocimiento. Ella me miró y me replicó: a mí me parece más admirable enfrentarse a la enfermedad con el coraje con que lo está haciendo.No dedicarle el tiempo suficiente a mis hijas ha sido el gran pecado de mi vida. Una vez iba con la pequeña por la Diagonal y al agarrarle la mano para cruzar la calle me dijo “¿sabes que es la primera vez que me das la mano?” Era tan verdad que me entraron unas ganas secretas de llorar. Si lo que se escribe es una declaración pública, declaro públicamente que la palabra de un hijo te puede enseñar más que las palabras de cien maestros. Perdonen al 11-1. Sigo siendo solamente un 11-1 y creo que no me van a dar ningún cargo en el ministerio, pero al menos espero no ver más miserias. Salud.
Francisco González Ledesma
Recibido desde Negra y Criminal
La SGAE reclama 661 euros a un hostelero muerto hace nueve años
Una portavoz de la entidad ha atribuido la reclamación a un error de comunicación interna y ha pedido disculpas a la familia, que «no tendrá que pagar absolutamente nada»
EFE / LÉRIDA
martes, 29 de marzo de 2011
Siguen tirándose del moño las dos 'madonnas' . . .
Curiosidades varias
Las barbaridades que ha dicho Rosa Regàs contra Israel podrían llenar un libro entero de intolerancia
Brutal masacre de la familia Fogel en Itamar. Los terroristas llegaron de noche a la casa. Primero degollaron a los niños: Hadas de tres meses, Elad de cuatro años y Yoav de once. Después acuchillaron a los padres, Udi y Ruth. Desde el día 13, en que ocurrió la matanza de la familia, han caído en Ashdod, Ashkelon, y Beersheva más de cincuenta misiles, sumados a siete bombas de mortero en Eshkol, todos ellos disparados desde Gaza. Y ayer una bomba en el Centro de Convenciones de Jerusalén mató a una mujer y provocó 39 heridos, algunos con pronóstico muy grave, entre ellos dos mujeres embarazadas.
Por supuesto toda esta escalada de violencia grave no ha conmovido a nadie, y ni uno solo de los ruidosos voceros de la causa palestina han considerado necesario lamentar todos estos actos de terrorismo, como si los israelíes fueran culpables por el solo hecho de nacer y su destino natural fueramorir en atentado. Ya lo dijo Yusuf al Qadarawi, el gurú de la Fundación Qatar, esa que inspira la publicidad del Barça: cualquier israelí, incluyendo las mujeres embarazadas, debe ser asesinado, no en vano “sus hijos no natos crecerán…”. Y así va escribiéndose la crónica de una escalada de violencia que acabará mal, porque siempre concluye con alguna acción del ejército israelí para neutralizar estas acciones terroristas, y entonces se levanta la indignación del mundo.
Ya se sabe que Israel nunca tiene derecho a la defensa. Un día de estos, algunos libertadores de bolsillo montaran una flotilla –¿con el dinero de quién?– e intentaran penetrar en la zona de protección que Israel tiene, avalada por la ONU, para impedir la entrada de armamento. Y no se preguntarán si Hamas tiene alguna culpa, si su lógica es la paz o la guerra permanente, si otros países los están armando hasta los dientes, si es lícito, en nombre de una causa, degollar a un niño de tres meses, si eso lo asume tranquilamente su estómago libertador y si, al final, este endemoniado conflicto es mucho más complicado que el simplismo que le otorgan. Y encima estos maniqueos de la verdad venderán su radicalidad ideológica como un acto de solidaridad. Los que atacan unilateralmente a Israel siempre tienen bula.
Los que intentamos recordar que esto no es blanco y negro y que los fundamentalistas de Hamas son auténticos enemigos de su propio pueblo somos tildados de cualquier cosa y cada día debemos pedir perdón por no militar en el pensamiento único. Pienso en todo esto a tenor de la incorporación de Rosa Regàs en la lista de Hereu. Las barbaridades que ha llegado a decir contra Israel podrían llenar un libro entero de intolerancia. Pero contra Israel sale gratis decir barbaridades. Por eso continúa siendo una linda progre que decora cualquier lista electoral necesitada. ¿Porque es solidaria? No, porque odiar a Israel es un plus en el currículum del progresismo más reaccionario.
SOS de Eliseu Climent: ¿cómo hacerse rico a cuenta de los demás?
Acció Cultural pide donativos para pagar






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Acció Cultural del País Valencià no ha podido pagar la multa de 600.000 euros que le impuso el Gobierno valenciano para no cortar las emisiones de TV3 en el País Valenciano dentro del plazo de pago voluntario.
"Por eso, a partir de ahora tiene que soportar un recargo sobre este importe que supondrá tener que pagar alrededor de 800.000 euros en un plazo aproximado de 50 días, cantidad que una entidad como la nuestra sin ánimo de lucro no puede asumir", lamentan.
"Es por eso que necesitamos vuestra ayuda, ya que el tiempo se nos acaba, y si no hacemos frente al pago se iniciaría un proceso de embargo de nuestras cuentas corrientes y bienes muebles e inmuebles", informan.
Os pedimos, pues, vuestro apoyo económico. Nos puede ayudar de tres maneras:
"Tomando bonos de ayuda (hay de 5, 10, 20, 30 y 50 euros, y paran tantos como desee) en cualquier Casal de ACPV o el Octubre Centre de Cultura Contemporánea (C / Sant Ferran, 12) de Valencia, para repartirlos y venderlos entre sus familiares y amistades ", apuntan.
También "puede hacer una donación mediante un ingreso a las cuentas: 2100 0700 12 0200294927 y 2077 0001 27 3103581289". Finalmente "puede explicar a los familiares y amigos para que colaboren en la venta de bonos y en hacer que más personas participan en la recogida de aportaciones para hacer frente a las multas".
"Por eso, a partir de ahora tiene que soportar un recargo sobre este importe que supondrá tener que pagar alrededor de 800.000 euros en un plazo aproximado de 50 días, cantidad que una entidad como la nuestra sin ánimo de lucro no puede asumir", lamentan.
"Es por eso que necesitamos vuestra ayuda, ya que el tiempo se nos acaba, y si no hacemos frente al pago se iniciaría un proceso de embargo de nuestras cuentas corrientes y bienes muebles e inmuebles", informan.
Os pedimos, pues, vuestro apoyo económico. Nos puede ayudar de tres maneras:
"Tomando bonos de ayuda (hay de 5, 10, 20, 30 y 50 euros, y paran tantos como desee) en cualquier Casal de ACPV o el Octubre Centre de Cultura Contemporánea (C / Sant Ferran, 12) de Valencia, para repartirlos y venderlos entre sus familiares y amistades ", apuntan.
También "puede hacer una donación mediante un ingreso a las cuentas: 2100 0700 12 0200294927 y 2077 0001 27 3103581289". Finalmente "puede explicar a los familiares y amigos para que colaboren en la venta de bonos y en hacer que más personas participan en la recogida de aportaciones para hacer frente a las multas".
Viglietti y miedo
Carlos Rodríguez Braun
El célebre cantante uruguayo Daniel Viglietti declaró a «El País» que hay un lugar del mundo que «se desliza hacia el miedo». Un lugar asolado por el «fascismo populista». En páginas de información, Catalina Serra se deshizo en elogios al artista: «El cantautor que con su guitarra virtuosa pero humilde como él y sus letras directas y poéticas ha puesto la banda sonora a las aspiraciones de justicia y libertad de muchos pueblos de allá y de acá». Pues claro, dirá usted. Viglietti se refiere a la dictadura cubana, la tiranía comunista que lleva más de cincuenta años oprimiendo al pueblo: allí sí que hay aspiraciones de justicia y libertad, allí sí que conviene que los artistas y todo el mundo de la cultura apoyen la posibilidad de la libertad. Pues lo siento, pero no. El artista uruguayo, idolatrado por la prensa progresista, no defiende la libertad en Cuba. Más aún, lo que defiende es la dictadura castrista: medio siglo de crímenes no le han hecho cambiar de opinión. Él, lo mismo que tantos en el mundo de la cultura, piensa que la revolución cubana estuvo e incluso está bastante bien. Mario Benedetti, compatriota del cantante, también apoyó ese régimen criminal. Todo esto lo digo yo, no lo dice Viglietti y tampoco lo dice Catalina Serra en páginas de información. Doña Catalina no dice ni palabra de nada, incluso cuando Viglietti advierte de ese lugar asolado por el totalitarismo atemorizador, que es… Europa.
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