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lunes, 16 de enero de 2012

Cifuentes, una "rara avis" que ha dejado boquiabierto hasta a El País













Algo tendrá una dirigente del PP cuando El País, un periódico no precisamente amigo de adular a los populares, la bendice. Y lo ha hecho con Cristina Cifuentes, la flamante nueva delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid.

Este domingo el diario de Prisa publicaba un perfil de Cifuentes en sus páginas -titulado La delegada republicana- en el que se rendía a los encantos profesionales y personales de una mujer de quien sus cercanos destacan su moderación y su defensa del diálogo en política.

Un perfil que no pasó desapercibido -para bien- entre los populares y que es el fiel reflejo de que la nueva interlocutora de Mariano Rajoy con Esperanza Aguirre es una rara avis: porque su nombramiento ha gustado a todos, no sólo dentro del PP, sino también en la oposición. Algo muy poco habitual en esta España de confrontaciones.

Empezando por la presidenta madrileña, que el sábado colmaba a su amiga de halagos en La Razón, donde la definía como "una política avezada, a la que le gustan los debates ideológicos, en los que se desenvuelve con especial brillantez" y "una magnífica jurista". Cualquiera que conozca la relación entre ambas sabe que las palabras de Aguirre son sinceras.

Con la elección de Cifuentes como delegada del Gobierno, que este lunes tomará posesión de su cargo -aunque ya lleva días aclimatándose a él-, el presidente ha buscado tender puentes con la Comunidad de Madrid para que la maquinaria funcione con la precisión de un reloj suizo.

Toda una declaración de buenas intenciones de Rajoy a Aguirre, que ha visto cómo más de una docena de miembros de su equipo hacían las maletas rumbo al Ejecutivo central. Y sin torcer el gesto, alegrándose de que el presidente y sus ministros hayan encontrado en el Gobierno madrileño una buena cantera de gente preparada y competente.

A Cristina Cifuentes no le costará nadar entre esas dos aguas del Gobierno central y el madrileño, porque en las dos orillas porque en sus años como vicepresidenta de la Asamblea de Madrid ya ha adquirido tablas como mediadora.