Pablo Sebastián
Las agencias de calificación andaban rondando la conquista de París y al final ha sido Standard & Poor’s la encargada de hacer caer la afilada guillotina sobre la cabeza de Sarkozy, rebanándole a los franceses una de la tres AAA que los situaba en la línea de los países de la máxima solvencia, donde solo permanece Alemania entre los grandes, una vez que hace meses también cayeron los Estados Unidos. En esta cuesta de enero España e Italia también bajaron dos escalones en el prestigio de su deuda/país para caer al nivel la única “A”, algo que en cierta manera era previsible muy a pesar de los esfuerzos del gobierno de Rajoy y una vez que los insaciables mercados están por el refrán de “obras son amores y no buenas razones”, y solo buscan la cuenta de resultados y no las sanas intenciones ni resultados a futuro.
Pero ya sabemos que la situación española es penosa, como se sabe que las agencias de calificación no son de fiar y en muchos casos le hacen el “trabajo sucio” a la especulación, sin que los EE.UU ni la UE hayan encontrado manera de meterlas en cintura o de montar una alternativa a tan poderosas entidades que tienen gran responsabilidad en el inicio de la crisis financiera cuando, por ejemplo, le otorgaban la triple AAA a Lehman Brothers días antes de su quiebra. Pero ahora la noticia está en Francia porque si París “bien vale una misa” en esto de la pérdida de la triple A los franceses se dejan mucho prestigio y entran en el club de los sufridores de los intereses de la deuda, lo que es malo para todos, pero puede que no sea tan malo para España e Italia porque ello le va a obligar al presidente Sarkozy a redoblar su presión sobre la canciller Merkel para que la Europa del euro ponga en marcha de una vez por todas el cortafuegos definitivo a estos incendios, una vez que ya se ven algunas llamaradas sobre el cielo de París.
Puede que en este caso el refrán de “mal de mucho consuelo de tontos” no sea muy oportuno porque los “tontos”, ese grupo en el que se encuentra España, estamos sufriendo y mucho los ataques de los mercados a la deuda nacional y al sistema financiero. Pero lo ocurrido con S&P, que puede contagiarse a las otras agencias, va a condicionar las cumbre europea del próximo día 30 y a buen seguro que será objeto de diálogo entre Rajoy y Sarkozy durante la visita relámpago que el francés realizará a la capital de España, entre otras cosas para recibir de manos del Rey Juan Carlos I el “Toisón de oro” que le fue concedido al estadista galo.
A un Sarkozy que está en precampaña de comicios presidenciales en Francia por lo que la pérdida de la triple A de S&P ya ha sido aprovechado por su principal adversario, el socialista Hollande, y otros partidos de la oposición. Pero no parece que Sarkozy vaya a desmoronarse ni a dejarse impresionar por la nueva situación que en cierta manera deja coja la bicefalia de la UE que lideraban los franceses y alemanes desde su máximo prestigio financiero en la escena internacional.
¿Qué consecuencias puede tener el descenso galo y de España e Italia en las valoraciones de las agencias de calificación? Pues la subida de la prima de riesgo, del coste de los intereses y nuevas dudas sobre el presente y futuro del euro. Las que han crecido en últimas horas ante el bloqueo de la reestructuración de la deuda de Grecia porque los bancos privados acreedores no acaban de cumplir su compromiso de una quita del 50% a los helenos tal y como se había acordado meses atrás. De manera que ya estamos otra vez bajo el volcán financiero en sus continuas vomitonas de magma y avisos de erupción, algo a lo que ya empezamos a estar acostumbrados, pero sin olvidar que aún permanece el riesgo de la gran explosión del euro. A eso llevan jugando mucho tiempo especuladores y analistas del campo del dólar, y al borde de ese estallido nos tiene a los europeos la señora Merkel con su empeño en salvar su inflación y su oposición contra cualquier decisión financiera que nos lleve a la salvación final. Una intransigencia que ahora, con Francia tocada, veremos si la puede mantener el gobierno de Berlín –que nos ha hecho perder a todos un tiempo precioso y mucho dinero en los intereses de la deuda- porque la ruptura de la bicefalia pone en peligro todo lo demás.

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