Yo mismo con mi turismo

29 abr. 2017

¿Alguno de ustedes conoce a "la mayoría de los catalanes"?

Manuel Trallero

Una de las principales cuñas publicitarias que habitualmente utilizan los políticos indepes y sus encomiásticos aduladores consiste en afirmar que "una mayoría de los catalanes..." y a continuación puede concluirse la frase con el epíteto que más guste o convenga en cada caso, como podría ser, por ejemplo, "...les gusta el pan con tomate". Yo no sé si ustedes han tenido la ocasión y el placer de conocer personalmente a "la mayoría de los catalanes", un ente tan misterioso como la puta y la Ramoneta, a quienes nadie ha visto en persona pero de quienes todo el mundo habla, como los espiritistas hablan con los seres del mas allá.
Ahora se habla mucho otra vez de "la mayoría de los catalanes", que se non è vero, è ben trovato y arreando que es gerundio. Incluso de "una amplia", porque esa entelequia quiere, reclama, exige... la celebración de un referéndum de independencia. Es una verdad indiscutible en Cataluña, como el dogma de la Inmaculada Concepción, que se repite sin cesar como estribillo, un latiguillo, un zumbido ensordecedor. Y para dar mayor relieve a su aserto hasta convertirlo en verdad científicamente demostrable, añaden a modo de prueba definitiva "según todas las encuestas". Lo cual, tras el éxito clamoroso del Brexit y de la elección del señor Trump, tiene el mismo grado de fiabilidad que las echadoras de cartas con bola de cristal y loro a juego.
Es decir, que los encuestados, como antes fueron los participantes en las multitudinarias manifestaciones, por el simple hecho de haber sido agraciados por las empresas demoscópicas, han dejado de ser "una mayoría de los encuestados" para alzarse con el título de "una mayoría de los catalanes", una mutación realmente extraordinaria. Ustedes podrán argüirme que hay un supuesto "mandato democrático" que lo avala, una mayoría parlamentaria que así lo confirma. El actual Parlamento catalán tiene una mayoría de diputados independentistas, efectivamente. Y aunque el señor Mas dijese en cinco idiomas que "hemos ganado", aquel 27S quedó establecido que no tenían la mayoría de los votos, no el de los encuestados. Pero es que además el programa electoral con el que se presentó la coalición Junts pel Sí y que actualmente gobierna Cataluña en ningún momento se refiere a un referéndum de autodeterminación sino en el caso, francamente improbable, de que el Estado proponga uno, Cataluña lo negociará. El único previsto es el de la aprobación, tras la independencia, de una Constitución de la República catalana. Se han sacado el referéndum como los tahúres del Misisipi se sacaban un as de la manga y acababan haciendo escalera de color.
Esa "mayoría de los catalanes" es un fantasma que algunos ven merodeando por la festividad de Sant Jordi y que va recogiendo tantas firmas que ni siquiera las han hecho públicas. Volverán a la recogida el 1 de mayo y, si es preciso, por la verbena de San Juan. Es lo que tiene "la mayoría de los catalanes", que es como vista y no vista, como las apariciones. Un fenómeno paranormal.

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