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28 abr. 2017

El día que llamó Pujol


El día que llamó PujolLunes, 16 de abril del 2013. Ese día publiqué un reportaje con el título 'Las octavillas de Pujol' en el que por primera vez salía a la luz la sentencia que emitió el consejo de guerra sumarísimo que lo juzgó en junio de 1960. En la información incluía otros documentos como los expedientes de ingreso carcelario e incluso una carta escrita por el político en el que le pedía al director de la prisión de Zaragoza que le dejase donar sangre. La noticia estaba ilustrada con la reproducción de algunos de estos documentos y una imagen de Pujol con su hijo mayor, entonces un niño, a las puertas de la cárcel. A media mañana recibí la llamada de una compañera del diario diciéndome que Jordi Pujol quería hablar conmigo. Vaya, pensé, el 'expresident' ha leído el reportaje y quiere comentarlo. Yo no tenía relación alguna con él y nunca formé parte de sus periodistas cortesanos. Apunté el número de teléfono y llamé.
–Hola, me han dicho que el 'expresident' quería hablar conmigo. Soy Neus Tomàs, de EL PERIÓDICO.
–El 'expresident', no. Es Jordi Pujol. Ahora se lo paso.

Me sorprendió el tono áspero de la señora y todavía aluciné más cuando escuché la voz del que yo pensaba que era el 'expresident'. Cuando empezó a hablar me di cuenta. ¡Era Pujol júnior! Se quejaba de que la foto en la que aparecía con su padre no era del día en que este salió de la prisión. Era del día de Reyes de 1961. Estaba muy cabreado porque el pie de foto era incorrecto.
Debo confesar que a medida que le escuchaba no daba crédito. Jordi Pujol Ferrusola, mi interlocutor telefónico y con el que no había hablado jamás hasta ese día (de hecho no lo he visto en mi vida) llevaba desde hacía un año apareciendo en este diario por sus supuestas idas y venidas de Andorra con bolsas de basura llenas de fajos de billetes de 500 euros. Su expareja Victoria Álvarez ya era famosa por detallar su relación. Sabíamos incluso que el primogénito del 'expresident' "era bueno en la cama" porque se lo contó a Alicia Sánchez-Camacho. Pero Pujol Ferrusola nunca, nunca llamó para desmentir que fuese un evasor fiscal ni quejarse de que Vicky airease su intimidad. Se cabreó por una foto en la cárcel de Torrero. Él durmió ayer en la Zuera, también en Zaragoza.

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