Yo mismo con mi turismo

1 may. 2017

Dos papas y un imán

JORGE BUSTOS
El papa Francisco saluda al jeque de Al Azharen, la principal institución del islam suní, Ahmed a
Tayeb

El Papa regresa de El Cairo después de recordarle al gran imán que la caridad es «el único extremismo que se permite a los creyentes». Lo dijo en Al Azhar, lugar al que llaman universidad, más bien la catedral del islam suní. No presumo: tampoco es que en Políticas de la Complu se use mucho la razón. Yo celebro las palabras de Francisco; el problema es que las celebre también el imán Al Tayeb, en vez de comprometerse a desautorizar la intransigencia de algunas fatuas dictadas desde Al Azhar.
Que no todos los musulmanes son terroristas es una obviedad insuficiente; falta secar la fuente textual de la herejía terrorista. Falta que los propios imanes condenen la literalidad de los versos violentos del Corán, igual que los papas han ido reinterpretando en un sentido espiritual los pasajes más incendiarios de la Biblia. Falta que el islam retorne a Averroes, donde se detuvo su ilustración y de donde partió la de Tomás de Aquino.
Por eso desmoraliza el cretinismo mediático que ha presentado el viaje de Francisco a Egipto como un desagravio por un discurso de Benedicto XVI que sentó regular en Al Azhar. Ya conocen el reparto de papeles: Ratzinger, el inquisidor de Salem; Bergoglio, el apagafuegos de Asís. Pero Ratisbona sí es una universidad. Y Ratzinger allí se limitó a elevar con elegancia la pura voz de la razón filológica, citando a un emperador de Bizancio que deploraba la manía de Mahoma de «difundir por medio de la espada la fe que predicaba», y abogando por el exclusivo proselitismo de la palabra: «Dios no se complace en la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios». A esta rotunda conclusión humanista a la que llegó un helenizado emperador en el siglo IV todavía no han llegado los suníes de hoy.
De modo que Francisco no ha ido a El Cairo a apagar ningún fuego, sino esperemos que a avivarlo: el fuego del humanismo frente a la sumisión irracional. En cuanto a Benedicto, quizá renunciara al papado por lo mismo que muchos inteligentes dejan Twitter: por la incomprensión lectora de los tontos literalistas.

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