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7 jun. 2017

Cataluña: Una división social en riesgo de radicalizarse



La propaganda en los medios de comunicación públicos, una educación sesgada y el silenciamiento de los disidentes marginan a los no independentistas, que son mayoría


El proceso independentista impulsado por la Generalitat ha dividido a la sociedad catalana en dos partes enfrentadas. Los medios de comunicación públicos y el sistema educativo han sometido a la población a un bombardeo continuo desde la escuela en favor del nacionalismo.
¿Existe una fractura social en Cataluña por el proceso independentista?
Los resultados electorales y las encuestas muestran que Cataluña está dividida entre los partidarios de la independencia, que son minoría, pero muy numerosa, y los contrarios. El último barómetro del CIS catalán da este resultado: 44,3 % frente a 48,5 %. El historiador Jordi Canal, autor de Historia mínima de Cataluña, sostiene que si no hay referendo ni declaración de independencia «habrá que hacer un enorme esfuerzo de imaginación para pensar cómo seguimos viviendo juntos, teniendo en cuenta que los independentistas no se van a conformar». Pero, en el caso de que haya declaración secesionista, «la fractura social que ya existe en Cataluña se ahondaría más y, siendo más pesimista, no son descartables brotes de violencia». Para Xavier Arbós, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona, aún no existe una fractura social en la vida real, pero ya la detecta en las redes sociales. Y advierte: «Según cómo vayan los acontecimientos, y especialmente si se llega a formular una declaración unilateral de independencia, es posible que haya un aumento de la tensión, porque tendría una gran carga emotiva»».
¿Cómo se divide la sociedad catalana?
Un estudio de Sociedad Civil Catalana señala que hay una clara «fractura lingüística», ya que un 77,6 % de los catalanohablantes están a favor de la independencia, mientras que un 73,1% de los castellanohablantes están en contra. Y concluye que el proceso secesionista es «tóxico, socialmente divisorio e indeseable porque rompe la cohesión social». Otros datos muestran que el independentismo es mayoritario entre los nacidos en Cataluña, los que tienen más nivel de estudios y los que más ganan. Significativamente, apenas superan el 30 % los que lo apoyan y ganan menos de mil euros al mes, porcentaje que sube al 60 % entre los que perciben entre 2.400 y 5.000 euros al mes.
¿Contribuyen los medios de comunicación públicos a la división social?
Sí. Ese mismo estudio revela que un 75,5 % de los catalanes que se informan a través de TV3% son partidarios de la independencia, mientras que un 61,3 % que lo hacen por otros medios no lo son. Joaquim Coll, historiador y fundador de SCC, concluye que «los medios financiados con fondos públicos, a los que habría que añadir el papel de algunos privados tendenciosamente subvencionados, han actuado como correa de transmisión del separatismo». La televisión y la radio catalanas siempre han tenido un marcado sesgo nacionalista desde los tiempos de Jordi Pujol y ahora se han decantado por el llamado procés. El nombramiento hace menos de tres meses como director de TV3 de Vicent Sanchís, un periodista de larga trayectoria independentista y muy cercano a Artur Mas, provocó un amplio rechazo de los profesionales y se vio como un intento de controlar la fase final del proceso. Josep Borrell, coautor de Las cuentas y los cuentos de la independencia, denuncia que en Cataluña «los medios de comunicación públicos están al servicio del poder y hay una ley del silencio», que él mismo ha sufrido. Canal, también crítico con el independentismo, coincide en que la táctica de los independentistas es el silencio. «Cuando presenté el libro salí en todos los medios menos en los nacionalistas», explica. Y añade que los catalanes que no son partidarios de romper con España «están acostumbrados a callar, aunque en los últimos tiempos callan menos; pero la mayoría, ante el bombardeo que padecen, han optado por desaparecer y no decir nada para no tener problemas».
¿Ha fomentado la educación el separatismo?
Sí. Un informe de hace unos días del sindicato catalán de profesores AMES sobre los libros de texto de siete editoriales de 5.º y 6.º de primaria, para niños de entre 10 y 12 años, concluye que hay «adoctrinamiento partidista». Se reducen a la mínima expresión los contenidos de geografía e historia de España, la historia se presenta como un constante enfrentamiento entre España y Cataluña, se da a entender que Cataluña es otro país de la UE o se convierte el Reino de Aragón en la inexistente «corona catalano-aragonesa».
¿Se podría ser catalán y español?
El borrador de la ley de ruptura establece que asumir la nacionalidad catalana no exige la renuncia a la española, por lo que sería posible tener la doble nacionalidad. Aunque el artículo 11 de la Constitución señala que «ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad», una separación unilateral, es decir, sin negociación con el Estado, haría prácticamente imposible la doble nacionalidad.

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