Yo mismo con mi turismo

28 jun. 2017

Dos hombres, dos estilos

CARMEN RIGALT
Cristiano y Messi. Messi y Cristiano. Para la mitad de los aficionados al fútbol, Messi es el mejor jugador del mundo. Para la otra mitad, el mejor es Cristiano Ronaldo. No es una rivalidad ceñida al territorio nacional, sino que va mucho más allá. En cualquier país de Asia o África, la primera ropa que visten los niños es la camiseta de Cristiano (CR7) o la de Messi (10).
Acabo de llegar de Tánger, donde los partidos de fútbol de máxima rivalidad paralizan el tráfico. También allí el fútbol es un deporte no apto para cardíacos. Llega antes a la estratosfera el grito unánime de gooool que el canto de todos los muecines de la ciudad llamando a romper el ayuno (Iftar) a la hora del atardecer, cuando el hilo blanco se confunde con el hilo negro.
El Café Colón está en la Medina. Bertolucci rodó ahí una de las escenas iniciales de El cielo protector, un cameo con Paul Bowles que atrajo hasta el café a cientos de turistas. Pues bien, el Colón dispone de buen aforo para que los tangerinos vean los partidos de fútbol. La sala se divide en dos mitades, con sillas que se dan mutuamente la espalda. Presidiendo cada mitad, una televisión en lo alto.
En cierta ocasión asistí a una final europea en el Colón. Jugaba el Barça contra un equipo inglés cuyo nombre se me ha olvidado. Sería el Manchester o así. No hace falta añadir que los partidarios del equipo inglés eran los que habitualmente apoyan al Real Madrid. Juegue quien juegue, el Madrid y el Barça siempre están representados en el enfrentamiento. La ciudad de Tánger es más blaugrana que merengue. Al contrario de Tetuán, antaño centro neurálgico del régimen.
Ni Lionel Messi ni Cristiano Ronaldo han tributado en España por los derechos de imagen, así que ambos están sufriendo la ira de Hacienda. El primero en recibir la carta de la Agencia Tributaria fue Lionel Messi. Para el argentino, aquello supuso un mazazo. Confiaba en su papá. Todos los jugadores confían en sus papás (hasta que aparece un pibón con vocación de madre de sus hijos y dejan de confiar). A Messi lo vimos declarando con la cabeza gacha, como el niño tímido que era cuando llegó a España y le recetaron hormona del crecimiento para que pegara el estirón. Detrás de Messi iba su papá, caja registradora del muchacho.
Messi fue acusado de defraudar a Hacienda más de cuatro millones, y la Justicia lo condenó a 21 meses de cárcel y a una multa de dos millones de euros. Finalmente, el Supremo confirmó la sentencia y Messi reconoció los hechos.
Ahora los abogados del chico negocian con la Fiscalía el pago de una multa (otra) para evitar la cárcel. Cristiano no tiene papá, pero tiene un agente (Mendes), que es un prenda. El futbolista se ha puesto chulito y ha replicado que en Inglaterra lo tratan mejor. Lo ha dicho mirando a Florentino, a ver si se estiraba. De momento, lo único que ha hecho el presi es pedir a los medios de comunicación que eviten publicar fotos de Cristiano con la camiseta del Madrid porque perjudica al club. A Cristiano, Hacienda le reclama 14,8 millones de euros. Falta que reconozca los hechos y pague las cuotas defraudadas.
Messi se casa el viernes en Rosario. Podría gastarse un pastizal, en plan Maradona, pero no lo hará. De momento ha despedido a su wedding planner porque le salía muy cara. No está el horno para bollos.

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