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30 jun. 2017

El rechazo a Montoro dificulta la capacidad negociadora del Gobierno


Víctor Ruiz de Almirón

El ministro abre por primera vez la puerta a bajar el IRPF como le exige Ciudadanos, tras comprobar que el PSOE lo veta como interlocutor
Era el hombre sobre el que estaban depositadas todas las miradas. Las informaciones de ABC respecto a las actividades del despacho que fundó, Equipo Económico, y su reprobación por parte del Congreso de los Diputados por la amnistía fiscal que el Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional, convertían ayer a Cristóbal Montoro en una figura política golpeada y repudiada por la oposición.
Al concluir el pleno, Montoro quiso quitar hierro a la reprobación, que considera un acto «democrático» pero que «no tiene ninguna consecuencia práctica». El titular de Hacienda lo considera «un acto político más», y se ha mostrado dispuesto a «seguir trabajando», porque «la vida sigue».
El PSOE quiere saber si Montoro llevó a cabo alguna gestión o mediación previa a la adjudicación del contrato de su antiguo despacho de asesoría que adjudicó el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, una operación que investiga la Fiscalía Anticorrupción. Julián López Milla, portavoz de Hacienda de los socialistas, ha registrado una batería de preguntas en el Congreso de los Diputados en las que también pregunta al ministro cuándo supo que la Fiscalía investigaba a su antiguo despacho y si ha realizado alguna gestión «interesándose por la investigación».
El diputado socialista pregunta también al Gobierno para conocer si Montoro ha comentado «en alguna ocasión» dicho contrato «con los querellados, entre los que se encuentran Ricardo Montoro Romero –hermano del ministro–, Ricardo Martínez Rico, Salvador Ruiz, Francisco de Asís y Manuel de Vicente-Tutor, todos ellos antiguos cargos del ministerio de Hacienda». Además, López Milla solicita conocer la participación que tuvo Montoro en la creación y primeras actividades del despacho. Como adelantó ayer ABC, el PSOE ha tomado la decisión de distanciarse del ministro de Hacienda y no aceptarlo como interlocutor. «No podemos mantener el entendimiento con un ministro reprobado», señalaba el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, que confirmaba así la información publicada por este diario respecto a la solicitud de los socialistas por mantener las negociaciones del techo de gasto con los secretarios de Estado del ministerio.
Tras terminar el pleno en el que fue reprobado con el consentimiento de todos los grupos políticos, salvo el PP y la abstención del PNV, Montoro aseguró que lo que los socialistas le habían trasladado es que querían «rebajar el nivel político» de la reunión. Pero tras informarle los periodistas de los términos exactos de las declaraciones de Ábalos, el ministro afirmó que si el PSOE convierte su veto en general hacia su persona por estar reprobado entiende que lo que significa es «que no quieren negociar con el Gobierno». Y acto seguido pasó a cargar contra ellos: «Este PSOE tiene que aclararse». Lo consideró una «excusa de mal perdedor» porque cree que la cuestión de fondo es que «el nuevo PSOE no quiere negociar». Montoro no se mostró optimista sobre un acuerdo respecto al techo de gasto: «¿Usted cree que este PSOE va a apoyar el techo de gasto? Pero yo voy a intentar que apoye, es mi obligación». Si los socialistas salen de la ecuación para esta votación, que se desarrollará el próximo 11 de julio, el Gobierno necesitará sí o sí a Ciudadanos. Consciente de ello, Montoro abrió por primera vez la puerta a acometer una rebaja del IRPF ya en el año 2018.
Ciudadanos anunció el miércoles que se levantaba de la mesa de negociación porque no se le trasladaban garantías de cumplir con esta exigencia. Ayer, el ministro matizaba que no dio «un no definitivo». Montoro aseguró que el compromiso de su departamento es «estudiar posibilidades y opciones y se lo vamos a presentar». Y lanzó un guiño claro a Rivera: «El Ministerio de Hacienda no ha dado un no rotundo». Quiso poner en cualquier caso en valor que la ley de autónomos, una de las principales banderas de Ciudadanos, «ya es una rebaja fiscal». En cualquier caso el titular de Hacienda insistió en que la prioridad es cuadrar las cuentas. «Es muy importante que España salga del procedimiento de déficit excesivo», por lo que ha planteado la necesidad de «hacer bien las propuestas para que todas las cifras encajen».
Los de Albert Rivera no tienen entre sus planes dinamitar la legislatura, pero no van a apoyar al Gobierno a cualquier precio. «No se aprobará el techo de gasto si no se rebajan de una vez los impuestos a los españoles», confirmó ayer el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta. Lo cierto es que la formación centrista nunca ha tenido un contacto muy fluido con el responsable de Hacienda. Las informaciones desveladas por ABC también fueron criticadas por Girauta: «Cuando uno se dedica a la política, no puede hacer a la vez de conseguidor ni de comercial. Si uno se dedica a la política, tiene que mantener un cierto decoro».

El Gobierno respalda

Ante el rechazo de toda la oposición, la respuesta del Gobierno es clara, al menos de momento. Cierre de filas en torno a Montoro. Ayer, el portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, manifestó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el titular de Hacienda «goza de la confianza del presidente». Ante la intención del PSOE de hacer efectivas las consecuencias de que el Ejecutivo tenga en sus filas a ministros reprobados, el portavoz respondió restándole importancia y aseguró que «la reprobación no existe en el ordenamiento jurídico español». También advirtió de la importancia de negociar un techo de gasto, insistiendo en que «es un compromiso con Bruselas y con los ciudadanos españoles, porque estamos hablando del paso previo a la aprobación de los Presupuestos de 2018».
«Lo importante son los compromisos de España y no el hecho de que te guste un ministro o no, y por eso hago un llamamiento al PSOE para que reconsidere su actitud», apuntó el portavoz sobre el veto de los socialistas a Montoro. Aunque el veto supone un obstáculo, en el Ejecutivo confían en que los intereses presupuestarios de las comunidades autónomas puedan cambiar el rumbo de las negociaciones. En caso de que continuaran estancadas, los gobiernos socialistas autonómicos podrían presionar a la dirección de su partido para que retirase el veto a Montoro, algo que no se le escapa al Gobierno, que recuerda que a las autonomías les conviene que se apruebe el techo de gasto, ya que hay en juego 5.000 millones de euros que irían a parar a las comunidades debido a las competencias transferidas en muchas materias.
Además del apoyo expreso del Ejecutivo al ministro de Hacienda, Méndez de Vigo también lo elogió en varias ocasiones: «El ministro Montoro fue la persona que jugó un papel determinante para que España saliera de la situación en la que se encontraba en los años 90, una tarea que volvió a repetir en la legislatura iniciada en 2012». El portavoz del Gobierno alabó su «capacidad negociadora» y quiso destacar que fue capaz de negociar y alcanzar un acuerdo para sacar adelante los Presupuestos de este año».

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