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29 jun. 2017

La fuga de talentos pone en jaque al Barça

Las marchas de Mboula al Mónaco y Eric García al City reflejan la precariedad del club para mantener a sus mejores canteranos

A falta de noticias sobre Verrati, sin que se sepa tampoco cómo acabarán las negociaciones con Bellerín, Dembélé o Deulofeu, mientras el Camp Nou está cerrado a la espera de Valverde, el seguimiento de la actualidad del Barça consiste en contar los chicos que cada día dejan La Masia.
Aleñá, en el duelo ante el Racing. Jordi Mboula, un extremo de 18 años, ya cerró por tres millones de euros su pase al Mónaco. Eric García, central de 16 años, certificó el martes que prefiere irse al Manchester City por 1,7 millones que tener ficha del juvenil. Y desde ayer se especula con la partida de Mateu Morey, un lateral del juvenil B, al Bayern Múnich. No sería la última salida de la Ciudad Deportiva Joan Gamper.
Nada nuevo si se tiene en cuenta que los clubes europeos se capitalizan con jugadores de la cantera del Barça desde que Piqué debutó en 2004 con el United. La cadena continuó con Cesc y no parará mientras se mantengan estas circunstancias de mercado. Los jóvenes tienen prisa y las mejoras económicas y deportivas les animan a acortar los plazos para ser titulares en equipos de la Premier o la Bundesliga. Hay tiempo para regresar a casa, como ocurrió con Piqué y Cesc y puede que con Bellerín.
Ni el Barça ni la mayoría de clubes de la Liga puede absorber al talento que generan ni ceder a las presiones de sus jóvenes, de manera que tienen que asumir el riesgo o aceptar el adiós de alguna de las promesas como es el caso de Mbola y Eric García. Hay quien ha vuelto como figura al Camp Nou y también constan multitud de excedentes que han generado mucho dinero para el club y cuya ausencia no ha provocado ninguna catástrofe en el Barça. Algunos son hoy jugadores interesantes y también los hay que siguen apuntando buenas condiciones en equipos como el Lazio. Los chicos se la juegan, igual que se la juega el Barcelona, con futbolistas como Keita Baldé, Icardi, Grimaldo, Adama, Sanabria, Sandro, Munir o Bartra. La sensación de que el club deja escapar cada temporada a alguno de sus valores ha sido una constante en las directivas del Barça. La preocupación se ha acentuado con las juntas de Rosell y Bartomeu. El traspaso de Thiago al Bayern marcó un punto de inflexión en la política formativa del Barça.

Menos minutos

La participación de la cantera en el primer equipo ha decrecido hasta el punto que en la última temporada de Luis Enrique los jugadores del Barça B solo han tenido 526 minutos en total, el peor registro en los últimos 22 años, de acuerdo a un estudio de LaTDP firmado por Bernat Coll —en el debut de Guardiola la cifra ascendió a 4.543 minutos y en el de Luis Enrique se situó en 1.594—. Únicamente Sergi Roberto y en parte Rafinha se han consolidado después de invertir 340 millones en fichajes de jóvenes que han sido en su mayoría suplentes, tarea que antes asumían los jugadores del Barça B.
La cantera tampoco ha tenido mucha visibilidad en el filial que ha ascendido a Segunda A. Los fichajes de Marlon (Brasil), Bueno (Uruguay) y seguramente Vintinho (Brasil) son también disuasorios para los jóvenes centrales como Eric García o extracomunitarios de la talla de Lee. También parece descartada la formación de un Barça C —11 jugadores quedarán sin equipo en la Masia—. Y los tres apartados en que está parcelado el fútbol —amateur (Roura y Altimira), formativo (Pep Segura) y el profesional (Robert Fernández—) no están conectados entre sí ni unidos por la figura de un director deportivo depositario del estilo Barça.
Así las cosas, a los jóvenes les cuesta visualizar su futuro incluso en el Miniestadi desde que la Masia se despegó del Camp Nou.

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