Yo mismo con mi turismo

7 jun. 2017

Palacio del Canto del Pico

RAÚL DEL POZO
Los prototipos del transfuguismo son Winston Churchill en Inglaterra y Antonio Maura en España. Los dos grandes políticos, a los que no se les aplica el paradigma de traidores, sirvieron de modelo a tránsfugas mayores y menores, sobre todo a menores. Durante la tercera Restauración, según Podemos, se sigue haciendo lo mismo que en la primera y en la segunda; y siempre con la anticorrupción en la boca. Por eso, cuando oigas hablar de regeneración, observa cómo se mueven los chaqueteros en los hemiciclos. Don Antonio Maura, en sus discursos, hablaba de regeneracionismo y un día se pasó del liberalismo a los conservadores. Fue el ideal de gobernante para Azorín y murió en Torrelodones, enfrente del casino que canta Joaquín Sabina. Yo he visto muchas veces el Canto del Pico, palacio maldito, como el de Drácula, que perteneció a Franco, fue sede del Estado mayor del general Miaja y alcoba de bodas del marqués de Villaverde-Carmen y de Jimmy Giménez Arnau-María del Mar (nieta de Franco). Lo más grotesco de ese palacete destruido por el cierzo es un epitafio/inscripción que dice: "Bajando estas escaleras subió al cielo don Antonio Maura".
Don Antonio Maura pudo subir al cielo, pero la mayoría de los tránsfugas viven un infierno en vida porque quedan desacreditados, aunque sean ricos. Lo más esperpéntico de todo es que, digan lo que digan, los partidos siguen las pautas de aquella época de turnismo y corrupción organizada que tuvo su apogeo en la bacanal del ladrillo. El precio de los tránsfugas ha bajado después de que estallara la burbuja, pero siguen los apuñalamientos en las bancadas, los enjuagues en los hemiciclos. Los líderes de los partidos no explican que la política es un mercado con tablas podridas. Hay tránsfugas en todos las siglas, cambian cada legislatura de asientos. En algunos lugares los partidos intentan, inútilmente, acabar con los cambios de camisa. PP y Ciudadanos, en Alicante y Valencia y en otros lugares del monipodio, idean un pacto para echar de las instituciones a los tránsfugas que cambian de bandera pero se quedan con el acta o el cargo.
Me dice un político: "Por la patria, por el botín es el grito de asalto al espacio electoral de los vecinos. Pedro Sánchez intenta asaltar Podemos, Susana Díaz hace lo mismo con IU-Andalucía. Todo se ha convertido en una orgía de transfuguismo". Cuentan en Sevilla que un antiguo militante de IU se dedica a buscarle a Susana citas de Carrillo y Lenin. "Y mientras tanto no hay un centavo para sellos y si los niños reclaman refrigeración contra los 37º se les dice que el aire refrigerado no es bueno". Andalucía es una lonja de contratación de tránsfugas y la codicia amenaza a IU. Susana Díaz, siguiendo la costumbre socialista de meter mano a su izquierda, que viene de la Transición, quiere a alcaldes y concejales de IU que estén en contra de la candidatura conjunta con Podemos. El fichaje de Diego Valderas, al que harán comisionado de la Ley de Memoria Histórica, ha abierto la veda del faisán rojo.

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