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6 jun. 2017

Trump aplaude el aislamiento de Qatar y sugiere que es mérito suyo

El presidente de EE UU respalda la maniobra de Arabia Saudí y sus aliados

Pasajeros afectados por la suspensión de vuelos en el aeropuerto de Doha.
Pasajeros afectados por la suspensión de vuelos en el aeropuerto de Doha
Donald Trump bendijo este martes las medidas para aislar a Qatar y, además, insinuó que la ruptura de relaciones de Arabia Saudí y sus aliados con el país era mérito suyo tras su primera gira internacional como presidente de EE UU. “Durante mi reciente viaje a Oriente Próximo ya defendí que no podía haber financiación de la ideología radical. Los líderes señalaron a Qatar. ¡Mirad!”, publicó en su cuenta de Twitter, al día siguiente de que Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto anunciaran la ruptura de relaciones con Qatar y el bloqueo a sus vías de comunicación. “Qué bien que el viaje a Arabia Saudí con el Rey y otros 50 países ya esté dando frutos. Dijeron que se pondrían duros con la financiación y el extremismo y todas las referencias eran a Qatar”, dijo después, para acabar aventurando: “¡Quizá este sea el principio del fin del terrorismo!”.
La postura de Trump sorprende por lo contundente, ya que Qatar acoge una importante base militar estadounidense, y contrasta con el tono conciliador con el que reaccionó el secretario de Estado, Rex Tillerson, que el lunes, cuando se anunció la medida, llamó a la calma y animó a esos países a “sentarse y abordar sus diferencias”.
Kuwait, Turquía y EE UU están intentando reducir la tensión entre Qatar y los países árabes que acusan a este de respaldar el terrorismo, antes de que la ruptura de relaciones se agrave aún más. De hecho, este martes han empezado a notarse los primeros efectos del cierre de fronteras entre Qatar y sus vecinos. Decenas de vuelos han sido cancelados y la necesidad de encontrar rutas alternativas va a encarecer tanto las importaciones de alimentos y materiales de construcción como las exportaciones de gas. Pero más allá de los costes para Doha, la crisis cuestiona la política de la Administración Trump de unir a los árabes y a Israel frente a Irán.
Durante su visita a Riad, el presidente de EE UU acusó a Irán de ser un país que “financia, rearma y adiestra a terroristas, milicias y grupos extremistas que esparcen el caos por la región”.
No obstante, en lo que parece tanto un mensaje de apoyo a Qatar como una señal a Arabia Saudí, el Pentágono ha difundido un comunicado en el que expresa su gratitud a los cataríes por el apoyo que presta a la presencia militar estadounidense y el “compromiso duradero con la seguridad regional”. La base aérea del Al Udeid, al suroeste de Doha, es la mayor de EE UU en Oriente Próximo. Según las filtraciones de Wikileaks, los anfitriones también contribuyen generosamente a su mantenimiento. “Animamos a todos nuestros socios en la región a buscar soluciones comunes que contribuyan a la seguridad regional”, asegura el texto enviado a EL PAÍS.

Ruta de los vuelos de Qatar Airways tras la prohibición de sobrevolar varios países vecinos.
Trump ha prometido derrotar el terrorismo del autodenominado Estado Islámico y acusado de tibieza a la Administración de su antecesor, el demócrata Barack Obama. El republicano aseguró en mayo en la capital saudí a los dirigentes de los países de mayoría musulmana que el objetivo de Estados Unidos es “la formación de una coalición de países que compartan el objetivo de aplastar el terrorismo”, un fin que antepuso a las reformas democráticas en esos países.
El emir kuwaití, el jeque Sabah al Ahmad al Sabah, se ha trasladado este martes a Yeddah para reunirse con el rey Salmán de Arabia Saudí, después de haber hablado el jeque Tamim de Qatar. Aunque no se conoce el contenido de sus gestiones, los analistas locales estiman que el experimentado Sabah, cuya intervención fue crucial para solucionar una crisis similar en 2014, busca convencer a Arabia Saudí y EAU, los impulsores de la ruptura de relaciones con Doha, de que esa decisión y las medidas de aislamiento anunciadas ya han sido un aviso suficiente para la monarquía catarí.
El jeque Tamim, que apreció aquella gestión, decidió en consecuencia retrasar un discurso que tenía previsto dirigir hoy martes a los cataríes hasta ver en que depara la mediación kuwaití.
Qatar quiere dar a Kuwait, que a diferencia de Bahréin o Egipto no ha secundado el corte de lazos diplomáticos, la oportunidad de “actuar y comunicarse con las partes para tratar de contener el problema”, explicó el ministro de Exteriores catarí, el jeque Mohamed Bin Abdulrahman al Thani, en la cadena Al Jazeera. El ministro también dijo que Doha había decidido no tomar represalias contra las medidas de aislamiento de sus vecinos.
Desde Abu Dabi, el ministro de Estado emiratí de Exteriores, Anwar Gargash, ha respondido en Twitter que antes de avanzar en ese camino hay que “restablecer la confianza”. Gargash ha pedido una “hoja de ruta con garantías” antes de poder hablar con Doha. No parece difícil de adivinar algunas de los deseos que saudíes y emiratíes tienen en mente. Los analistas señalan el cierre (o al menos la moderación) de Al Jazeera, la expulsión o silenciamiento del controvertido teólogo egipcio Yusuf al Qaradawi (considerado el líder espiritual de los Hermanos Musulmanes), e incluso, según algunos, el relevo del emir Tamim, algo que sin duda la familia real catarí rechazaría.
Además, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que mantiene buenas relaciones tanto con Qatar como el resto de las monarquías del Golfo, ha telefoneado al rey Salmán. Pero Turquía no es un país árabe y su simpatía hacia los Hermanos Musulmanes, una de las acusaciones que Riad y Abu Dabi hacen a Doha, puede restarle credibilidad. Tras las declaraciones del secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, el lunes, también se asume que EE UU intenta calmar los ánimos entre sus aliados.
De momento, la suspensión de vuelos directos con Qatar desde Arabia Saudí, EAU, Bahréin y Egipto ha empezado a sentirse este martes. Solo desde Dubái se han cancelado 27 operaciones de distintas aerolíneas y los viajeros que necesitan trasladarse a Doha no tienen más remedio que dar un pesado rodeo vía Mascate (Omán), Kuwait o incluso Beirut. Por otro lado, con el espacio aéreo de sus vecinos cerrado a los aviones cataríes, Qatar Airways se está viendo obligada a operar a través de un estrecho corredor hacia el Este, en dirección a Irán, tal como puede observarse en la página de seguimiento de vuelos Flightradar24.
Además, algunos bancos comerciales en Arabia Saudí y EAU han interrumpido sus negocios con instituciones cataríes, tales como cartas de crédito, según fuentes bancarias citadas por Reuters. Por otra parte, Doha ha visto frenadas sus exportaciones de aluminio por falta de acceso al puerto de Yebel Ali, en Dubái, según ha revelado la empresa noruega Norsk Hydro, uno de los propietarios de la catarí Qatalum. El cierre de ese puerto emiratí afecta a todos los navíos procedentes de Qatar.

XAVI HERNÁNDEZ ENCANTADO EN QATAR



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