Yo mismo con mi turismo

2 jun. 2017

Trumpadas varias y variadas

Cuando “reinaba” Pinochet en Chile se decía (clandestinamente) “El Presidente salió del aeropuerto por la mañana a visitar países amigos. Volvió por la tarde”. Trump hizo su primera salida al exterior hace unos días y no volvió por la tarde pero lo hizo con algunos, más amigos y con otros, menos amigos.
En el grupo primero, las tiranías del Golfo encabezadas por Arabia Saudita, luz y guía y respaldo económico del terrorismo islamista. Venta de armas a un tradicional gran comprador y una magna reunión con gobernantes no ejemplares precisamente en cuestiones de democracia y derechos humanos fueron lo más destacable de esta primera parada. También en este grupo está el permanente amigo que cuenta además con los “lobbies” más poderosos en EEUU, es decir Israel. Presentado siempre como “la única democracia de la región”, hay cada vez más voces que dudan de ese calificativo (aunque en tierra de ciegos, el tuerto es el rey). Entre ellas, la muy autorizada del historiador israelí Illan Pappe (ver por ejemplo su artículo “No, Israel no es una democracia” en Jacobin Magazine traducido en Rebelion.org). Esperar una intervención equitativa por parte de Trump y su principal asesor en la materia en el eterno conflicto palestino-israelí, son ganas de perder el tiempo.
El resto del viaje ha sido un cúmulo de despropósitos pero que tiene su lado positivo: sirve para conocer mucho mejor que clase de personaje preside el país más poderoso del mundo (algunos lo han etiquetado como “un niño malo”) y cuáles son sus opciones políticas que, poco a poco y a pesar de sus vaivenes, va definiendo. Y sin duda que las mismas no han conectado excesivamente con las de sus interlocutores, máximos dirigentes de democracias, tanto en Bruselas (UE y OTAN) como en Taormina en el G7.Incluso en El Vaticano con el papa Francisco. Lo ha expresado hace un par de días la líder europea Merkel afirmando que “los europeos tenemos que pelear por nuestro propio destino”. No es mala conclusión si eso supone una menor dependencia de Estados Unidos. Al contrario, eso unido al Brexit que supone eliminar una molestia permanente en el devenir de la UE, puede y debe ser un factor importante en ir haciendo realidad ese objetivo de una unión más fuerte y más solidaria dentro y fuera. Veremos.
Lo que está más claro es que este primer viaje al exterior supone la confirmación de una nueva etapa para Estados Unidos. En este caso en lo relativo a su política internacional y, por ello, para el resto del mundo dado que hoy es la primera potencia mundial y lo seguirá siendo, a pesar de Trump y sus “trumpadas”, por mucho tiempo. Sin duda en un mundo más complejo y menos unipolar pero hablar de potencias que ocuparán su sitio en poco tiempo son fantasías.
Trump pasará, cuanto antes mejor. Su posible destitución (“impeachment”) es proceso muy difícil y siempre lento. Seguramente la presión de la opinión pública y la publicada así como perspectivas electorales malas para los congresistas republicanos pueden y deben decantar el proceso.
Trump ha vuelto a casa donde enfrenta un problema grave e inmediato como es el de sus contactos y relaciones con Rusia con variados y presumiblemente muy graves efectos internos, sobre todo en el posible “impeachment”, con un fiscal especial ya nombrado para el caso. En ese país esas cosas son muy serias (no como en otros).
Tiene también encima de la mesa otro problema menos urgente pero que ya está provocando inquietud en congresistas y votantes republicanos. Se trata del proyecto de presupuesto para el próximo año fiscal, texto que podemos calificar como “Trump en estado puro”: un proyecto basado en previsiones irreales, en artefactos desacreditados como la “curva Laffer” y que expolia a los pobres para enriquecer más a los ricos, un presupuesto “Hood Robin”. Pero de estos temas habrá tiempo para hablar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡No te cortes! Dí lo que estás pensando