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1 jun. 2017

Una Cataluña independiente, fuera de la UE y del mapa internacional

Existe un consenso total en que una Cataluña que se independice de forma unilateral saldría inmediatamente de la Unión Europea y de todas las organizaciones en las que está España


Una declaración unilateral de independencia haría que Cataluña quedara fuera de forma inmediata de la Unión Europea y de todas las organizaciones internacionales a las que pertenece España, desde las Naciones Unidas hasta la OTAN.
¿Una Cataluña independiente podría permanecer en la UE?
Los independentistas lo dan por hecho. En la ley de transitoriedad jurídica, llamada ley de ruptura, lo hacen por defecto, al establecer que todas las normas comunitarias integradas en el ordenamiento español seguirán formando parte del marco legal del nuevo Estado. Pero la realidad es que una Cataluña independiente tras una declaración unilateral quedaría automáticamente fuera de la UE. Así lo han dejado claro de forma contundente las autoridades comunitarias. Los expertos en derecho constitucional, derecho internacional público y derecho comunitario lo confirman de forma unánime. No es una cuestión opinable. Cataluña también saldría del Banco Central Europeo y, por tanto, del euro, y no formaría parte del espacio Schengen de libre circulación de personas.
¿Podría volver a ingresar en la Unión Europea?
Un nuevo Estado necesita entre cinco y diez años de negociaciones para incorporarse al club europeo. Tendría que ponerse a la cola de los aspirantes y esperar. En todo caso, necesitaría el voto unánime de los países que la integran, incluido el de España. Pero si la independencia es unilateral, como pretenden los secesionistas catalanes, sin que medie un pacto con España no podría volver a ingresar por haber vulnerado las leyes españolas y europeas. Así lo mantiene un informe de la Fundación Alternativas, que destaca que no iría solo contra los principios constitucionales de los artículos 1 y 2, sino que también atentaría contra el derecho europeo, ya que el Tratado de la Unión Europea proclama en su artículo 4.2 la integridad territorial de sus miembros.
¿Saldría también de las demás organizaciones internacionales?
Sí, de todas aquellas de las que España forma parte: las Naciones Unidas, el FMI, la Organización Mundial de Comercio y la OTAN. También quedaría fuera de todos los tratados internacionales suscritos por España y de citas multilaterales como el G20. Para ser aceptada en la ONU, Cataluña tendría que obtener el reconocimiento internacional y que su ingreso fuera aprobado al menos por nueve de los quince integrantes del Consejo de Seguridad, entre ellos los cinco que tienen derecho de veto, y de dos tercios de la Asamblea General. Es impensable que lo lograra, porque eso supondría enfrentarse a España, que para muchos de esos países es un firme aliado. Palestina y el Sáhara, por ejemplo, llevan décadas esperando ser admitidas.
¿Es comparable el caso de Kosovo?
No, aunque los independentistas lo invoquen para vender que su declaración unilateral de independencia acabaría por ser reconocida internacionalmente. El Parlamento kosovar declaró la independencia unilateral el 17 de febrero del 2008 y fue reconocida por el Tribunal Internacional de Justicia dos años después.
Los dos casos no son comparables, porque dicha resolución sostiene que su posición sobre Kosovo es excepcional y no supone un aval jurídico al derecho de secesión de cualquier entidad situada dentro de un Estado democrático. La provincia serbia sufrió una devastadora guerra civil, con una cruel limpieza étnica que hacía imposible la convivencia de serbios y kosovares, y una intervención militar de la ONU. Actualmente no está previsto su ingreso en la UE y está fuera de la ONU -que la considera un enclave, no una nación- y de la OTAN.

Un paria en busca de un reconocimiento imposible

Una Cataluña que se independizara mediante una declaración unilateral de su Parlamento se convertiría, al menos de momento, en un paria internacional, un país al que no reconocería ningún actor relevante de la escena mundial y fuera de todas las organizaciones internacionales. Tendría que empezar de cero para buscar un reconocimiento que se antoja casi imposible porque supondría que los países que lo admitieran romperían con España. Para ser candidato a entrar en la UE, todos los países miembros deben reconocer al Estado que lo pide y esto es imposible. Naciones como Francia, Italia, el Reino Unido o Bélgica no se arriesgarían a abrir la caja de Pandora que impulsara desafíos similares en su propio territorio. Como asegura Jean-Claude Piris, quien fue director general del servicio jurídico de la UE entre 1998 y el 2010, «políticamente, es totalmente ilusorio esperar apoyos políticos de la UE y de sus Estados miembros». Según José Vicente Rodríguez Mora, catedrático de Economía de la Universidad de Edimburgo, «fuera de la UE se puede vivir, pero peor que ahora». Y explica que «los independentistas se comparan con los países pequeños prósperos, como Dinamarca, Suecia o Noruega, pero podrían hacerlo con Montenegro, Grecia, Lituania o Estonia». Concluye que «probablemente una Cataluña independiente se parecería a Grecia en muchísimas cosas».

Inviolabilidad de fronteras y respeto a la Constitución

Una declaración inconstitucional y unilateral de independencia en  Cataluña vulneraría dos principios básicos que proclama la Unión Europea: la inviolabilidad de las fronteras, que solo pueden ser cambiadas por común acuerdo, y el respeto absoluto al Estado de derecho constitucional. Con estas condiciones no es realista pensar que los países miembros iniciaran siquiera el proceso de admisión de un nuevo socio.

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