Yo mismo con mi turismo

6 jul. 2017

1-O: borrachos de bechamel

RAÚL DEL POZO

Los independentistas -no de barricada sino de palacio, con sueldo del Estado, sin insurrección, con chulería- han redactado la Ley Suprema para proclamar la República catalana 48 horas después de un supuesto referéndum tramposo, sin garantías. Sólo les falta escupir a la Constitución.
Tres ex presidentes de la Democracia -González, Aznar y ZP, de acuerdo en el 95% del discurso- les han dicho a los farsantes que antes de que se rompa España se romperá Cataluña. Como escribió Pla, Cataluña es un país destruido por su propia historia, donde los catalanes hacen que el seny sea compatible con alocados diletantes que los llevan al precipicio. No sé si Puigdemont es ese diletante sin cordura o un político que sabe a dónde va Cataluña. Muchos piensan que no lo sabe.
Mariano Rajoy les ha dicho que sus delirios autoritarios nunca vencerán al Estado y Soraya Sáenz de Santamaría ha declarado que al Gobierno le bastan 24 horas para parar la ley del referéndum, mientras Puigdemont parece seguro de que se va a celebrar y llama a la participación
Según los catalanes con los que hablo, será muy difícil impedirlo, incluso aunque activen algunos artículos del 155. "Los funcionarios van a perder el miedo porque los políticos asumen todas las responsabilidades. Cuanto más tensión, mejor para el procés. Si se llega a votar y acude un millón y medio de personas, será un fracaso; pero si van tres millones, será muy difícil la vuelta atrás". La frase popular sobre Cataluña "Tants caps, tants barrets" ("Tantas cabezas, tantos sombreros") parece no regir en este momento. El sentido común ha sido sustituido por los arranques y la irracionalidad, que es lo que suele ocurrir cuando la patria se sube a la cabeza: "Se emborrachan con salsa bechamel", según la expresión del mismo Pla.
Los que conservan la memoria del pacto creen que aún es posible un acuerdo en el que el Estado se comprometa a un referéndum legal para dentro de 10 años, en el que ya se preguntaría si se quiere la independencia o no.
De momento, me cuentan que para el referéndum del 1-O habrá 8.000 mesas y que, aunque movilizaran a los 17.000 mossos, no habrá más que dos policías por mesa, enfrentados a piquetes de los partidos independentistas.
Algunos decepcionados con Puigdemont me intentan convencer de que el referéndum no se va a poder celebrar de forma creíble, aunque al Govern le queda el 11 de septiembre para sacar la gente a la calle. "La tensión irá creciendo. Nadie sabe lo que va a pasar, pero algo pasará. Durante todo el mes de septiembre, Cataluña estará en las primeras páginas de los medios de todo el mundo. Junqueras, Colau e Iceta serán los nuevos referentes y pueden tender puentes", comentan.
A ver si se enteran los partidos que piden el referéndum desde Madrid que lo que quieren los conspiradores no es un referéndum, sino la independencia sin trámites. Usan toda la bribonería con su golpe para aprovecharse del vacío político de una España cada vez más invertebrada. Pero la mamarrachada no les va a salir gratis.

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