Yo mismo con mi turismo

1 jul. 2017

A la espera del encuentro de Rajoy con Sánchez

 
Quién nos iba a decir que un presunto error de protocolo de la Casa Real, por el que se impidió la presencia del Rey Juan Carlos I en el acto de homenaje de las Cortes Españolas al arranque de la Transición, se iba a convertir en un unánime reconocimiento popular y mediático de la figura de don Juan Carlos, quien no ocultó su desazón y quien desde que abdicó –un misterio por aclarar- nunca recibió homenaje alguno por su labor en la Transición.
Este incidente ha marcado una intensa semana política que comenzó con los encuentros de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias y Albert Rivera de los que no ha salido nada concreto salvo la creación de comisiones de trabajo sobre una agenda social y otra constitucional que veremos lo que dan de sí, lo que no será mucho en el corto plazo.
El otro evento de interés ha sido la reprobación del ministro Montoro por la amnistía fiscal en la misma semana en la que el Senado daba luz verde a los Presupuestos de 2017 y se abría la negociación del techo de gasto para 2018 de la mano de un ministro ‘tocado’. El que se resiste a una reducción del IRPF que exige Ciudadanos (y rechazó Rajoy) mientras desde las Autonomías se oponen a un nuevo ajuste del gasto y la Oposición reclama que se desvelen nombres de quienes se acogieron a la amnistía fiscal.
Al fondo de todo ello permanece el desafío catalán y el empeño de sus promotores de buscar, día a día, el enfrentamiento con el Estado para así movilizar a sus bases ante el referéndum ilegal cuya suspensión solicitan importantes personalidades catalanas. Al tiempo se calientan los ánimos entre los promotores del desafío que podía reconvertirse en unas elecciones autonómicas donde ERC espera alcanzar la presidencia de la Generalitat.
El presidente Mariano Rajoy, que lleva en sus espaldas el discurso de la corrupción del PP que tuvo que escuchar en la moción de censura, tiene pendiente declarar el próximo 26 de julio ante el Tribunal de Gürtel pero se centra en la política europea como su válvula de escape y subraya los datos de la recuperación del empleo y el crecimiento (al 3 %) a pesar de serios problemas con las pensiones, el aumento de la deuda y la fragilidad de la ‘hucha’ de la Seguridad Social.
Así arranca el mes de julio camino de las vacaciones de agosto y con el Parlamento a medio gas y volcado en las comisiones de investigación del Congreso, convocada por la Oposición, y el Senado, urdida por el PP y de las que no saldrá nada salvo penosos espectáculos como el de Bárcenas en la Cámara baja, mientras Podemos queda tocado en el Ayuntamiento de Madrid y en el Sur se acerca el juicio de los ERE con Chaves y Griñán sentados en el banquillo, lo que dañará al PSOE.
Un PSOE donde se mantienen divisiones internas tras el regreso de Pedro Sánchez, que gira a la izquierda, se aleja de la UE rechazando el CETA y coquetea con los independentistas del PSC mientras intenta recomponer las relaciones de la Ejecutiva con los barones regionales en las vísperas de sus congresos respectivos.
Problemas de cohesión que no existen en el PP una vez que desapareció Esperanza Aguirre y que las invectivas de Aznar no hacen mella. Aunque si se aprecia un desgaste del liderazgo de Rajoy y la ausencia de alternativa en el PP sin que nadie espere de Rajoy una remodelación de su Gobierno, porque ese no es su estilo.
Como no parece que Rajoy vaya a coger por los cuernos el toro del desafío catalán sino que lo irá capeando por los burladeros para evitar las tensiones que buscan los secesionistas pero esta vez -y no como pasó en la Consulta del 9-N- el Gobierno tendrá que impedir la celebración del referéndum.
Un desafío que rearmará el liderazgo de Rajoy con el apoyo esperado de los partidos constitucionalistas (PP, PSOE y C´s) lo que será el motivo del esperado encuentro en Moncloa entre Rajoy y el líder del PSOE y de la Oposición Pedro Sánchez, que está al llegar.

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