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3 jul. 2017

Encallados en la vía

El proyecto de unión del tranvía de la Diagonal avanza en los despachos del gobierno municipal, pero sigue encallado en la vía del consenso político. La semana pasada se presentaron las cuatro opciones analizadas y, como ya sabíamos, se apuesta por la que unifica en superficie a los tranvías del Besòs y del Baix Llobregat a través de la Diagonal. Nada nuevo bajo el sol. Eso sí, ahora hay mucha más concreción técnica de cómo realizar la obra y del coste de cada una de las alternativas. Tampoco hay novedad en cuanto a los apoyos que recibe la opción preferida del gobierno de la alcaldesa Ada Colau. Sólo BComú y el PSC –estos últimos sin mucho entusiasmo porque fueron víctimas del primer intento de ejecutar ese proyecto– defienden esta operación. El resto de partidos juegan sus cartas con la mirada puesta en las próximas elecciones locales.
No obstante, entre la espesa niebla que todavía envuelve este asunto se empiezan a ver algunas cosas claras. La primera es que el equipo de Colau no podrá unir el tranvía por la Diagonal dentro de este mandato. Se realizará, como mucho, algún movimiento simbólico en el tramo de Glòries, una plaza que estará un mínimo de dos años más patas arriba por las obras recientemente paradas.
Mientras tanto, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, se está reuniendo estos días con los jefes de los grupos municipales para explicar el resultado del último estudio sobre el tranvía y, en especial, para conseguir el apoyo político. Tampoco hay novedades en estos contactos porque la respuesta que recibe Sanz es la misma negativa aunque con matices. El PDeCAT ya ha dejado claro su rechazo a la intención de los comunes. Ciutadans se deja querer pero en ningún caso entregará un triunfo tan claro a Colau, como tampoco lo hará el PP.
Por su parte, ERC se encuentra en la misma situación que sus compañeros de la oposición, pero su discurso es más mesurado para que no afecte a su buena expectativa electoral como alternativa a la alcaldesa. Los republicanos adoptan en este tema la ambigüedad que reprochan a los comunes por su postura ante el proceso soberanista. Qué cosas. La CUP sí es favorable a la unificación del tranvía por la Diagonal pero lo condiciona a que se ceda la gestión a TMB, cosa que es inviable porque supondría el rescate multimillonario de la concesión a los actuales gestores de la infraestructura.
A pesar de todo, BComú sigue haciendo cuentas porque necesitan seis votos. Por ejemplo, los cinco que tienen Ciutadans o ERC, más el del concejal no adscrito Gerard Ardanuy que ha recibido el premio de presidir la comisión sobre el tranvía. Los comunes lo tienen muy difícil. Además, no pierden de vista el desgaste que pueden sufrir en este proyecto millonario porque parte de sus electores no lo considera prioritario, justo la misma percepción que tuvieron los votantes socialistas cuando el alcalde Hereu planteó esta obra y perdió. El miedo a una derrota lleva al gobierno municipal a descartar la consulta popular que algunos proponen para desempatar el debate sobre el tranvía, por mucho que la participación sea la banderas de su ideario.

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