Yo mismo con mi turismo

15 jul. 2017

La factura de una cena en Palau

Nunca una cena tan ligera tuvo una digestión tan pesada. Crema de verduras, pollo a la plancha y de postre... cuatro bajas en el Govern con el PDECat como partido de referencia. Cinco si se suma la de Jordi Baiget hace trece días. Carles Puigdemont, Artur Mas y Marta Pascal cenaron el jueves en la Casa dels Canonges con la remodelación del ejecutivo como menú.
La cuenta política la pagaba ayer el partido. La coordinadora general es quien asume el desgaste del proceso, mientras el president Puigdemont saca pecho de haberse rodeado de un Govern, esta vez sí, para ejecutar el referéndum. Referéndum “y punto”, sostienen en el Palau de la Generalitat. No hay necesidades urgentes de gestión –“la máquina va”– y las del partido son relativas, hasta el 2 de octubre.
Pero por primera vez en un año y medio Puigdemont tiene especial interés en mostrar que sus decisiones son fruto del acuerdo con el PDECat y desmiente ese rumor que se extiende a gritos sobre el “divorcio” entre el president y el partido. De hecho, en su equipo sostiene que, “aunque sea por accidente, la relación con el partido ha mejorado” y Pascal constata con los micrófonos delante que, “esta vez sí”, se ha tomado una decisión conjunta, lo que no quiere decir satisfactoria para todas las partes.
La coordinadora general del PDECat sabe que su partido ha perdido otra batalla pública, que no hay relato de centro político independentista viable con el referéndum unilateral en la agenda, que el perfil propio que pretende imprimir a la formación es una carrera de obstáculos porque el proceso soberanista lo engulle todo, pero también porque el presidente de la Generalitat así lo dispone con el beneplácito de Artur Mas, presidente del PDECat, que le otorga su apoyo público incluso antes de comunicar sus decisiones. 
La legislatura “extraordinaria” arrancó relegando de la toma de decisiones sobre el proceso soberanista a los miembros de un Govern que Mas había pactado con Junqueras y que Puigdemont aceptó. Así que el poder ha acabado ejerciéndose fuera de la Sala Tàpies con un comité invisible de gobierno. Hay quien durante meses lo consideró literalmente como una “humillación”, pero también a partir de ahí se ha gestado su salida. La denuncia de esa estrategia en una entrevista se llevó por delante a Baiget y su punto y final fue la condición impuesta por el partido para seguir adelante.
Puigdemont sostiene que “ninguna decisión del Govern se ha tomado al margen del president y el vicepresident”, pero lo que no se puede evitar son las “asesorías” presidenciales. El jueves, antes de que Pascal llegara al Palau, Puigdemont ya había mantenido contactos con David Madí o el presidente de la ANC, Jordi Sànchez, según fuentes conocedoras de los encuentros. Después llegó el turno del partido, con Mas y Pascal como interlocutores preferentes, y las consultas, primero, con Jordi
Turull y Joaquim Forn, para sustituir a Neus Munté y Jordi Jané.
No hubo “sangre” a la hora de afrontar la crisis de Govern. Los consellers salientes se van por voluntad propia y, a excepción de Neus Munté, el aviso del resto llevaba nueve meses sobre la mesa. Además, los relevos no desvisten ningún santo. Turull es el “renacido” particular del PDECat gracias al proceso soberanista tras quedar ko en el congreso del partido de hace un año; Forn es el último superviviente político del histórico pinyol de Artur Mas y su salida del Ayuntamiento de Barcelona también le borra de la lista de aspirantes a la alcaldía; y Clara Ponsatí contó con el aval nocturno por vía telefónica del exconseller Andreu Mas-Colell. La reunión de Ponsatí con Puigdemont fue ayer por la mañana.
La comunicación formal al socio del Govern fue por la vía rápida. Carles Puigdemont y Oriol Junqueras se reunieron ayer a las 9 de la mañana para cerrar los flecos de la remodelación, el traspaso de las competencias de los procesos electorales a la vicepresidencia, y la puesta en marcha de un órgano gubernamental de coordinación política que desde el PDECat ven como la desactivación oficial del comité invisible. No hizo falta ni un café para certificar el acuerdo. En la reunión del Consell Executiu del martes se verán las primeras decisiones. “Un éxito de todos”, sostienen en las filas republicanas.
Otra cosa es que la dirección del PDECat se fue el jueves a dormir convencida de que ayer junto a sus consellers habría una baja de las filas republicanas, pero lo que se encontraron fue a un vehemente Junqueras hablando de decisiones “corresponsables y solidarias” de todo el Govern y señalando al PDECat como un partido que “ha sido, es y será” imprescindible para llegar al referéndum.
La paradoja es que en el partido del president hay quien aplaude la constitución de un Govern “de choque”, pero también quien se siente “liberado” para que el PDECat diseñe ya su propio camino más allá del referéndum. “Nos hemos hecho el propósito de durar más que Puigdemont”, que se puso fecha de caducidad en la presidencia hace ahora 18 meses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡No te cortes! Dí lo que estás pensando