Yo mismo con mi turismo

1 jul. 2017

Mi paisano, el docto Lupiañez


Al señor Lupiañez, alcalde de Blanes, su partido no tendría que censurarlo por su apoyo a la acción ilegal del referéndum sino simplemente por ser demasiado ignorante. No es preciso que un alcalde sea Platón o Santo Tomás de Aquino, pero la ignorancia, la catetería, en un cargo público debería tener un límite.
El bueno de mi medio paisano Lupiañez -creo que es de Granada como mi padre- ha esbozado en público un paralelismo torticero, insultante y propio de un analfabeto. Para él la distancia que separa a Cataluña del resto de España es parecida a la que existe entre Dinamarca y el Magreb.
No tengo el menor desprecio por el Magreb, he vivido en Argelia y respeto el país y su cultura, pero la comparación, cargada en labios de Lupiañez de una condescendencia y de un aire de superioridad nefastos, no se tiene de pie a no ser que uno no haya leído un libro ni  un periódico o esté imbuido de un nacionalismo provinciano y un desprecio hacia España malsanos.
Dinamarca tiene una de las rentas más altas del mundo, su cultura es cristiano occidental, su democracia consolidada hace décadas, el lugar de la mujer en la sociedad está totalmente equiparado al del hombre, funciona envidiablemente el estado del bienestar, etc…
El Magreb es una zona lamentablemente mucho más atrasada con renta MUY inferior a la danesa, cuenta con una democracia imperfecta, la situación de la mujer difiere de la europea, la civilización es musulmana etc…
En definitiva, la distancia económica, cultural entre las dos sociedades es enorme. La idiosincrasia totalmente distinta.
El alcalde del pueblo catalán parece pretender que entre Cataluña y Madrid, Logroño o Coruña hay el mismo abismo. Un marciano que lo oiga podría concluir que catalanes y el resto de españoles están separados por la religión, la lengua, la cultura, la forma de vivir o de trabajar (hay un mensaje explícito de que los catalanes trabajan y emprenden y los demás  en la esteparia y casposa meseta castellana y en el resto de España holgazaneamos), de que las gastronomías, la forma de divertirse, las relaciones entre hombre y mujer, etc…  no tienen nada que ver. Algo así como que los catalanes son civilizados, todos con título universitario, con iniciativa y  los parajes donde ha nacido Mercadona o Inditex  los habitan vagos y catetos de costumbres radicalmente diferentes.
En realidad el cateto es el intrépido Lupiañez. Sus frases, su comparación paleta y llena de suficiencia son penosas. Traducen, sin embargo, un estado de ánimo preocupante. Si todo un alcalde socialista de un pueblo no pequeño ni perdido en la geografía, una persona procedente de otro punto de nuestro país, es capaz de hilvanar tal paralelismo descalificatorio del resto de España el PSOE tiene un problema. Pero, por lo sintomático, España también lo tiene. Esto es más preocupante.

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