Yo mismo con mi turismo

18 jul. 2017

¿Qué revela Internet sobre quiénes somos realmente?

John Thornhill | Financial Times


La conclusión de Everybody Lies (Todo el Mundo Miente) guarda una afirmación atrevida, que resulta extremadamente interesante, de ser cierta.
Anteriormente, las ciencias sociales estaban basadas en apenas un mero ejercicio de conjeturas dada la desorganización del mundo y los defectos de los datos subyacentes. Los peligros de confundir correlación y causalidad han sido muy discutidos. Como dice el refrán, los economistas siempre han tenido "envidia de la física" porque su disciplina carece de la precisión matemática de las ciencias puras.
Pero la revolución del big data promete cambiar esta fórmula. Cada día, unos 2,5 quintillones de bytes de información son generados por los dispositivos conectados a la Red, ampliando rápidamente el área del conocimiento humano. "La ciencia social se está convirtiendo en una ciencia real. Y esta nueva ciencia está preparada para mejorar nuestras vidas", concluyó Seth Stephens-Davidowitz, un científico de datos y profesor visitante en la escuela de negocios Wharton de la Universidad de Filadelfia.
Everybody Lies es un análisis absorbente y apasionante de estas nuevas fuentes de datos, muchas de ellas basadas en Google, donde el autor trabajó con anterioridad. Stephens-Davidowitz escribió "ahora estoy convencido que las búsquedas en Google suponen uno de los conjuntos de datos más importantes que nunca se hayan recopilado sobre la psique humana".
Indudablemente, estos datos pueden proveer nuevos conocimientos de cualquier tipo acerca de temas controvertidos, incluyendo enfermedades mentales, sexualidad, abusos infantiles, aborto, publicidad, religión y salud. Este conocimiento, seguramente, podría ser utilizado para mejorar las políticas públicas a la hora de abordar las injusticias del momento.
Stephens-Davidowitz considera que los datos de Google son valiosos porque la gente tiende a no mentir cuando hace búsquedas en la red en comparación a lo que normalmente hace cuando interactúa con amigos, familia y encuestadores. Después de todo, ¿por qué engañarse a sí mismo cuando se está intentando encontrar algo útil? En este sentido, Stephens-Davidowitz defiende que los buscadores poseen una especie de "suero de la verdad digital" que expone a la gente tal y como es, más que su proyección social.
El autor recopila información de muchas fuentes, incluyendo Wikipedia y PornHub, revelando un enorme despliegue de manías, prejuicios, neurosis y fetiches. Otros hallazgos del autor son también alarmantes, si no inquietantes. Por ejemplo, Stephens-Davidowitz indagó entre dicha información investigando la relación entre el racismo y las pautas de votación. Las búsquedas en Google acerca del término nigger (negro) subrayan que muchos demócratas en el norte comparten opiniones racistas similares a las de los republicanos del sur, aunque sean menos explícitos a la hora de expresarlo en público.
Como el experto encuestador Nate Silver confirmó, el factor que mejor explica el apoyo regional a Donald Trump en las primarias republicanas fue la frecuencia en las búsquedas en Google de la palabra nigger en estas zonas.
Los datos también permiten al autor destruir algunos mitos. En contra de todo lo dicho respecto al surgimiento de las llamadas "cámaras de resonancia virtuales", Stephens-Davidowitz afirma que es más probable que alguien se cruce con otra persona en Internet con tendencias políticas opuestas a las suyas a que eso mismo ocurra en la vida real. El autor también disipa la idea que el terrorismo provoca una ansiedad generalizada en la sociedad.
Quizás el aspecto más importante de su libro es cómo centra la atención en las desigualdades en EEUU, y abre la posibilidad de intervenir con más concreción. Esto confirma la idea que la geografía es, a veces, un factor determinante en las oportunidades que se presentan en la vida de la gente.
Puede que Stephens-Davidowitz utilice un indicador cuestionable del éxito: si una persona tiene o no una entrada en Wikipedia. Pero el autor encontró que en muchas partes de EEUU, las oportunidades que tiene un niño pobre de triunfar en el futuro son tan altas como en cualquier país desarrollado del mundo. En otras regiones, la posibilidad de que lo consiga es más baja que en un país comparable.
El autor también descubrió que "las mujeres estadounidenses que forman parte del grupo del 1% con los ingresos más elevados viven, de media, 10 años más que las mujeres estadounidenses del 1% con los ingresos más bajos. Para los hombres, el intervalo es de 15 años".
Como introducción a este nuevo universo de la información, Everybody Lies es difícil de rebatir, incluso si otros volúmenes están por llegar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡No te cortes! Dí lo que estás pensando