Yo mismo con mi turismo

7 jul. 2017

Venezuela: la violencia física se suma a la institucional

 
 
¿Quién puede creerse que Nicolás Maduro se vio sorprendido por el asalto de sus seguidores a la Asamblea Nacional, que él había previamente agredido, al no respetar los resultados de las últimas elecciones parlamentarias; que registraron la victoria abrumadora de la Oposición, por mayoría de dos tercios?  Nadie. La lógica del proceso madurista – que no chavista – es abrumadora. El sentido del ataque no es otro que el del eje de marcha contra el referéndum que aprobará el bloqueo del “proceso constituyente” que este Gobierno se ha sacado de la manga para borrar la derrota sufrida en términos inapelables.
Visto desde la perspectiva abierta previsiblemente por el referéndum del día 16: se abrirá, por fin, la vía al refrendo del que Maduro se escapaba con la trampa del “proceso constituyente”. Se hacen ahora imposibles las urnas de último de mes, esas que la Oposición ha resuelto abortar con el referéndum del día 16. Pero es cierto también que restan dudas sobre las maniobras que el actual presidente pueda instrumentar para mantenerse en el poder, pues las dictaduras todas son ricas en inercias, expertas en gatadas. Especialmente si, como es el caso, se aprendieron los primeros rudimentos en centros como los Talleres Revolucionarios de La Habana.
Pero sea como fuere, no es un camino de rosas el que separa al pueblo venezolano de su regreso a la libertad y al decoro material, pues demasiado es lo perdido en todo orden de cosas de la mano de los populismos en los que le embarcaron los apóstoles cubanos del marxismo-leninismo. Junto a ello no es ociosa la consideración sobre todo cuánto puede dar de sí en términos de repercusión nacional la semilla populista, envuelta en subvenciones, llegadas a nuestras playas ideológicas de penúltima hora.

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