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6 ago. 2017

BComú se arrepiente del salario ético que se impuso

 

Un informe interno refleja la insatisfacción de los cargos con sus sueldos y propone incrementarlos un 1,5%, según el IPC

BComú se arrepiente del salario ético que se impuso
Ada Colau ha hecho bandera de la limitación salarial desde antes de asumir la alcaldía de Barcelona, pero ahora el “salario ético”, tal como lo llaman los comunes, se pone en duda, y tanto la alcaldesa como los diez concejales y las bases de Barcelona en Comú piden modificarlo.
“Se fijó de manera arbitraria, en pleno debate con la CUP, y pensando más en la oposición que en el gobierno, sin tener en cuenta la diferencia de responsabilidades y dedicación en un caso y otro”. Esta es sólo una de las conclusiones a las que llegó la militancia reunida en las Cotxeres de Sants el pasado 22 de julio sobre el máximo de 2.200 euros netos al mes en catorce pagas que se autoimpuso BComú en febrero del 2015 para cada cargo. La cifra se fijó para “poner fin a los privilegios políticos y poner la política al servicio de la ciudadanía”.
No obstante, el descontento parece unánime, a juzgar por el acta de aquel plenario ordinario al que ha tenido acceso La Vanguardia. De hecho, no se refleja ninguna opinión a favor de dejarlo tal como está.
Todos los altos cargos de la confluencia opinan que su sueldo no es el adecuado
En las Cotxeres, la militancia tuvo a mano un informe del comité de seguimiento estatutario y código ético de BComú, y una vez analizado, sacó conclusiones: “El tope actual es muy bajo si se considera que no hay mecanismos de corrección ni complementos de responsabilidad”; “hay que subir el salario, como mínimo un 1,5%, por estricta aplicación del IPC, y prever complementos para transporte y comidas”; o “el debate político sobre salarios éticos no puede ser ‘a ver a quién es más precario’. El primer código ético es este sentido fue un patinazo”.
El código ético se impuso hace dos años como condición sine qua non para formar la confluencia BComú con fuerzas políticas como ICV, EUiA o Podemos Barcelona. En julio del 2015, poco después de asumir el gobierno del Consistorio de Barcelona, BComú intentó que todos los grupos municipales aplicaran la rebaja salarial –que implicaba una reducción de entre el 15% y el 27%–. Pero la oposición rechazó la propuesta. Hay que recordar que en BComú, el excedente del sueldo, que resulta de la diferencia entre lo que ingresan mensualmente y el límite salarial de 2.200 euros, se destina a La Filadora, un programa para financiar proyectos de entidades y de iniciativa ciudadana.
Para este año, el comité de seguimiento del código ético ha hecho un estudio y ha realizado una encuesta entre todos aquellos que lo están aplicando. Se ha estudiado la conciliación laboral y la transparencia. Pero el resultado más sorprendente es en el apartado del tope salarial: más de dos tercios (el 70,8%) de los consultados consideran que la limitación salarial que se les aplica no es adecuada, y “esta opinión es unánime para los cargos con más responsabilidad”, se asegura en el informe.
Además, el documento señala que la mayoría propone aumentar el tope de los sueldos, especialmente para el caso de la alcaldesa, Ada Colau, y de los diez concejales.
“El límite de 2.200 euros es arbitrario: se obvian responsabilidades, transporte y comidas”
¿Cuál es la justificación principal? “Varias personas apuntan que las limitaciones salariales (...) tienen sentido si se está en la oposición, donde el nivel de trabajo, responsabilidad, estrés y exposición pública es muy diferente”. A ello se añade la cantidad de horas que dicen dedicar al trabajo –entre 40 y 60 horas semanales el 52%, y más de 60 horas el 46%–. Según el informe, hay quien propone prever complementos o devolver los gastos por comidas, desplazamientos y otros. En cambio, hay quien pide “redimensionar el salario ético”.
Igualmente, en el informe del comité consta un cuadro comparativo de las retribuciones y los topes que aplican “las fuerzas del cambio” en 18 candidaturas de toda España. La mayoría de ellas toman como referencia el salario mínimo interprofesional (SMI). Así, BComú hace notar que su salario, que resulta del SMI multiplicado por 2,77 hasta 3,39, es inferior a los que se aplican, por ejemplo, a Ahora Madrid (SMI por 4 a SMI multiplicado por 5), o Zaragoza en Común (SMI por 3,5), “a pesar de las diferencias de población, presupuesto municipal, salarios medios de la ciudadanía, renta per cápita” y otras variables, como los precios de los alquileres y de los transportes. Además, se afirma que de los once ayuntamientos con “gobiernos del cambio”, tan sólo cuatro alcaldes tienen una retribución más baja que la de Ada Colau, “todos ellos en ayuntamientos de menos de 250.000 habitantes”. El comité del código ético de BComú acaba recomendando aplicar un aumento del 1,5% a todos los sueldos, un baremo que resultaría del aumento del IPC en los dos últimos años, y que queda pendiente una propuesta de criterios para pagar gastos de transporte y manutención.
Con todo, la cuestión salarial seguirá debatiéndose en los próximos meses, seguramente en el marco de Catalunya en Comú, la nueva formación que lideran a nivel autonómico Ada Colau y Xavier Domènech. Pero, en todo caso, los reunidos en las Cotxeres pidieron prudencia a la hora de subir los sueldos. Así, “si se tiene que cambiar el tope tiene que ser máximo antes de que acabe el 2017, ya que en el 2018 nos instalamos en precampaña. Y tampoco es posible cambiarlo al principio del siguiente mandato, porque la decisión podría ser muy controvertida”, se hace constar en el acta del plenario.

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