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5 ago. 2017

El caso Neymar: la dulce venganza de Roures contra Bartomeu y el FC Barcelona


De izquierda a derecha Jaume Roures, Josep Bartomeu y Nasser Al-Khelaifi
De izquierda a derecha Jaume Roures, Josep Bartomeu y Nasser Al-Khelaifi


El dueño del PSG, Nasser Al-Khelaifi, es el presidente de Bein Sport, la empresa que ha ayudado a Mediapro, propiedad de Roures, a pagar más de 3.000 millones por derechos del fútbol desde 2015.


Fernando Can 
 
Neymar, con Nasser Al Khelaifi, presidente del PSG.
Neymar, con Nasser Al Khelaifi, presidente del PSG. EFE
Desde hace al menos dos temporadas Jaume Roures -probablemente el empresario mediático más poderoso de Cataluña- mantiene una subterránea guerra contra el FC Barcelona y su directiva liderada por Josep Maria Bartomeu. Una disputa que salía a la luz pública a comienzos de 2016 tras una denuncia por espionaje presentada por Roures contra el club y que, con el fichaje de Neymar por el PSG, podría haber llegado a su punto culminante.
El FC Barcelona ha perdido a su estrella de mayor proyección gracias a una oferta de 222 millones presentada por Nasser Al-Khelaifi, presidente del club francés y de Bein Sports, socio audiovisual de Roures desde hace más de una década. El movimiento del grupo qatarí, que ha financiado buena parte de los más de 3.000 millones que Mediapro se ha gastado en controlar todos los derechos del fútbol desde el año 2015, deja profundamente tocada la gestión de Bartomeu. ¿La venganza perfecta?
Josep Bartomeu y Sandro Rosell en una imagen de archivo.
Josep Bartomeu y Sandro Rosell 

Querella contra Sandro Rosell y el FC Barcelona

En febrero de 2016 el dueño de Mediapro presentaba una querella criminal con Sandro Rosell, ex presidente del FC Barcelona y contra la propia entidad por un delito continuado de revelación de secreto empresarial, un delito continuado contra la intimidad de Roures y un delito continuado de hurto agravado.
Los hechos denunciados se produjeron entre 2009 y octubre de 2011, cuando se espiaron todos los correos personales del empresario catalán. La querella se amplió a Joan Carles Raventós, director de las secciones deportivas del club, Robert Cama, exresponsable del departamento informático de Mediapro, y las sociedades Bonus Sport Marketing y Socktel Servicios Informáticos.
 
En el centro del espionaje estaba Robert Cama, quien abandonó Mediapro para ser fichado como responsable de informática del FC Barcelona en la época de Rosell. Según Roures, Rosell le ofreció a Cama un contrato de más de 100.000 euros en el club -a pesar de las advertencias de Roures del espionaje- para complementar las remuneraciones que ya habría percibido a través de Bonus Sport Marketing, empresa creada por Rosell para la organización de eventos y márketing.
El FC Barcelona posando junto a los logos de Telefónica.
El FC Barcelona posando junto a los logos de Telefónica.

El contrato del FC Barcelona con Telefónica

Pero la declaración de guerra del FC Barcelona contra Roures había llegado un año antes. En febrero de 2015 el FC Barcelona cedía sus derechos audiovisuales a Telefónica dando por concluidas ocho temporadas de relación con Mediapro. Durante este periodo las empresas de Roures les habían prestado innumerables servicios al club como la remodelación de su Museo o la gestión de su canal Barça TV.
La directiva liderada por Josep Maria Bartomeu decidió ceder por 140 millones los derechos televisivos de la temporada 2015-2016 a Telefónica. Además se embolsó otros 40 millones durante tres años por un acuerdo de patrocinio publicitario para potenciar la marca de la institución en Latinoamérica. Este acuerdo global también cedía la explotación del canal Barça TV al nuevo socio. Una decisión “empresarial” según dijo el FC Barcelona y Telefónica, pero que el entorno de Jaume Roures calificó como “política”.
Como fuese, el movimiento dio armas a Telefónica para enfrentarse en igualdad de condiciones a Mediapro en la última temporada antes de la venta centralizada de derechos televisivos de los clubes de fútbol. Con el FC Barcelona en manos de Telefónica y el Real Madrid con Mediapro, las dos compañías lograron un acuerdo relativamente amistoso y equitativo que les permitió convivir pacíficamente y ceder sus derechos a La Liga. La sangre no llegó al río, básicamente por el poder negociador que Bartomeu le confirió a Telefónica con la cesión de sus derechos.
Una operación que Roures consideró como una traición tras ocho años de estrecha colaboración con el FC Barcelona. De hecho, fue el propio club catalán el que, a través de la presidencia de Joan Laporta, dio alas a Mediapro y les puso en el mapa audiovisual, al cederles por 1.000 millones de euros sus derechos televisivos en 2006, el punto de partida de la segunda guerra del fútbol que enfrentó al Roures con el todopoderoso grupo Prisa.
Jordi Roures, fundador de Mediapro durante la presentación de Bein Sports.
Jordi Roures, fundador de Mediapro durante la presentación de Bein Sports

Roures hace público su affaire con Bein Sports

Meses antes de este varapalo -en septiembre de 2014- Roures se quedaba con los derechos de la Champions League para las temporadas 2015-2016 y 2017-2018, junto a Atresmedia y TV3. Era un duro golpe para Telefónica que seis meses antes había logrado quedarse con la F1 y el Mundial de Moto GP entrando de lleno en la guerra de los derechos deportivos y situándose como un duro competidor frente a Mediapro.
No obstante, no era hasta abril de 2015 y dos meses después de perder los derechos del FC Barcelona, que Roures confirmaba oficialmente que Bein Sports había estado detrás de la compra de la Champions League. En una entrevista concedida a El Mundo anunciaba el lanzamiento del canal deportivo de Al Jazeera. "Los derechos que hemos comprado de Champions, Europa League y las ligas europeas los hemos comprado con ellos. Además, usaremos una de sus marcas [Bein], que está bien posicionada", dijo el dueño de Mediapro.
"Llevamos 13 años trabajando con ellos. Fuimos contratados para construir Al Jazeera en Qatar; hemos hecho lo mismo en EEUU, Francia, Turquía... Hacer Bein aquí en España forma parte de nuestra relación y no es un salto cualitativo, sino una evolución natural. Que ellos comprasen Mediapro sí sería un salto cualitativo, pero eso no va a pasar", dijo Roures a ese mismo periódico.
Cristiano Ronaldo celebra un gol durante la Champions League. Reuters

Casi 3.000 millones para comprar Liga y Champions

Era el comienzo de una fructífera alianza para el empresario catalán. Bein Sports España, con la marca del canal qatarí se estrenaba en septiembre de 2015 con competiciones internacionales y la Champions League, y Mediapro comenzaba a negociar con todos los operadores de pago para alquilar la cadena.
En diciembre de 2015 Roures continuaba su buena racha y se quedaba con los derechos de la Liga -los primeros con venta centralizada- desde septiembre de 2016 hasta mayo de 2019. Ganaron la subasta ofreciendo 1.900 millones de euros, lo que obligó a Telefónica a conformarse solo con el partido más destacado de la jornada por 750 millones.
Pocas semanas después Mediapro anunciaba el lanzamiento de Bein Sports Liga, un segundo canal en “asociación” con Bein Media Group, esta vez con los derechos de la liga española.  Con este movimiento más el de la Champions, Roures se aseguraba del control total del fútbol en España.

Una nueva Champions gracias a Al-Khelaifi

En junio de este año Mediapro ganaba nuevamente la subasta de la Champions League, aunque esta vez en solitario y retirando el partido en abierto. Lo hacía por las temporadas 2018 a la 2021 y nuevamente derrotando a Telefónica en la puja. Según fuentes conocedoras de la operación, Mediapro puso más de 1.100 millones sobre la mesa casi duplicando el precio pagado en la subasta anterior. Roures se aseguraba la Champions tres años más gracias a sus socios qataríes.
Coincidentemente solo un mes después de este movimiento comenzaron los rumores que situaban a Neymar en el PSG, una operación que se ha concretado esta semana. Nasser Al-Khelaifi, el presidente del PSG y del grupo inversor dueño del Qatar Sports Investments, lideró la compra del jugador brasileño y lo hizo tras depositar una millonaria cláusula de 222 millones de euros.
Pero ¿quién es Nasser Al-Khelaifi? Es el presidente y consejero delegado de Bein Media Group y lideró la transición de Al Jazeera Sport a la actual Bein. Paradójicamente Al-Khelaifi comenzó su carrera en el mundo audiovisual como director de adquisición de derechos de la cadena.

La familia real qatarí, el denominador común

Bein Media es una filial de Al Jazeera, que a su vez es propiedad de Qatar Media Corporation, una empresa ligada a la dinastía Al-Thani, la familia real qatarí. La familia real también se encuentra vinculada a Qatar Sports Investments, por lo que podríamos afirmar que ellos han pagado tanto el fichaje de Neymar (222 millones) como parte de los más de 3.000 millones que se ha gastado Mediapro y Roures en hacerse con todo el control del fútbol en televisión en el último lustro.
En España, el canal Bein Sports se explota a través de Mediaproducción SLU, la matriz de Mediapro que gestiona todos sus derechos audiovisuales y que reúne buena parte de sus áreas de negocio más importantes. La misma empresa que, según consta en los registros oficiales de la UEFA, ha adquirido los derechos de la última Champions junto a Bein IP Limited, una compañía con base en Londres, parte del entramado societario de Bein Media Group y dirigida por el presidente del PSG Nasser Al-Khelaifi.

Se consuma la venganza

Es imposible demostrar que Jaume Roures ha estado detrás del fichaje de Neymar por el PSG, pero parece difícil creer que el equipo de Al-Khelaifi no haya sondeado la opinión y el consejo de Roures y Mediapro en su condición de socios privilegiados y de conocedores de la realidad del FC Barcelona. Tampoco es difícil pensar que esta operación, que ha herido de gravedad la presidencia de Josep Bartomeu, no haya sido del agrado de Roures.
De hecho, hace solo quince días, el fundador de Mediapro contestaba respecto del caso Neymar. "Me consta que Neymar está haciendo movimientos para salir del Barça", dijo en Radio Marca. "Si no te quieres ir no te vas, el propio mutismo del jugador lo delata", señaló a la emisora de Unidad Editorial.

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