Yo mismo con mi turismo

4 ago. 2017

El Consejo de Ministros y la luna de agosto




Un Rajoy despeinado y sudoroso tras sus correrías deportivas por los montes de Pontevedra nos ha anunciado un Consejo de Ministros para mediados de agosto donde dice que se tomarán decisiones para impedir el referéndum secesionista e ilegal del 1-O. El que el PSOE, puesto de perfil, da por hecho una vez que este partido parece desentenderse de la defensa a ultranza de la legalidad, el Estatut y la Constitución.
Dudas existen, dado lo ocurrido con la Consulta del 9-N, de que el Gobierno de Rajoy, ahora tumbado a ‘la luna de agosto’, destape el tarro de la firmeza y tome cartas en el desafío catalán por más que Rajoy insista en su discurso del ‘no pasarán’ sin esbozar ningún camino de actuación.
Bien porque Rajoy oculta su plan de respuestas políticas, jurídicas y las de control de la legalidad y orden público -los Mossos de Escuadra incluidos-, bien porque Rajoy aún nos sabe qué hacer y sueña que el último minuto Puigdemont dará marcha atrás.
Y que las fuerzas vivas y moderadas de Cataluña, la sociedad civil civilizada, empresarios y medios de comunicación (¿a qué esperan La Vanguardia y El Periódico de Cataluña para pedir la dimisión de Puigdemont?) se movilizarán de una vez por todas -como ocurrió durante el referéndum de Escocia que sí era legal- y dan la cara en defensa de la legalidad, como tarde, aunque bien, lo acaba de hacer el Fomento empresarial catalán.
Ya nos habló una vez Rajoy -ante la Consulta del 9-N- de que la respuesta al secesionismo debía ser moderada y ‘proporcional’ y aquello resultó bastante mal. Pero ahora ya no cabe la proporción porque el tren de cercanías de la Generalitat avanza sin frenos dispuesto a inmolar a sus maquinistas -‘estoy decidido a entrar en la cárcel’, dice heroico Puigdemont mientras Junqueras se hace el muerto- camino del choque con el expreso de alta velocidad del Estado, también en marcha, y que no sabemos si lo conduce Rajoy, Soraya o si va con control remoto que alguien maneja desde la Moncloa.
Preocupa pues el Consejo de Ministros de la luna de agosto y también la confusa y sospechosa actitud de Pedro Sánchez desde el PSOE donde vive obsesionado con el odio a Rajoy, sin entender que esta persona a la que él suele insultar también es el Presidente del Gobierno de España.
De aquí al 1 de octubre quedan 55 días en los que puede pasar de todo en Cataluña, España, Venezuela y el resto de este mundo trepidante que nos ha tocado vivir. Y ojalá que los trenes en marcha no choquen con la violencia política, jurídica y social que anuncian ambas partes. Pero de momento nada se aprecia en el horizonte que permita presagiar un final feliz a semejante desafío y disparate del que solo son culpables los aún gobernantes de la Generalitat.

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